Producción continua
Bimbo utiliza líneas de producción continua donde el producto avanza paso a paso sin interrupciones. Este método permite producir grandes volúmenes de manera eficiente.
Se reciben ingredientes como harina, azúcar, levadura, grasas, etc.
Se almacenan en silos y depósitos bajo condiciones controladas.
Se realizan pruebas de calidad para verificar que cumplan con los estándares.
Las materias primas se pesan y dosifican automáticamente según la receta.
Se mezclan en amasadoras industriales para obtener una masa homogénea.
Se controla temperatura, tiempo y velocidad de mezclado.
La masa se deja reposar en cámaras con temperatura y humedad controladas.
Este paso permite que la levadura actúe, generando gases que dan esponjosidad.
La masa se divide en porciones iguales mediante equipos automáticos.
Se moldean en la forma deseada (barra, bollo, rodaja, etc.).
Se colocan en moldes o bandejas transportadoras.
Las piezas moldeadas pasan por una segunda cámara de fermentación.
Aquí alcanzan el volumen adecuado antes del horneado.
El pan se hornea en hornos industriales con control de tiempo, temperatura y humedad.
El horneado fija la estructura del pan y le da su color y textura.
Tras el horneado, los productos pasan por túneles de enfriamiento.
Es esencial que se enfríen completamente antes del empaque para evitar condensación.
En el caso del pan de caja, se rebana en máquinas automáticas.
Todos los productos se empacan en líneas automatizadas con atmósfera controlada o sellado hermético.
Se imprime la fecha de caducidad y el lote.
En cada etapa se hacen pruebas físicas, microbiológicas y sensoriales.
Se asegura que el producto cumpla normas internas y regulatorias.
Los productos se colocan en cajas o tarimas y se envían a centros de distribución.
Se utiliza un sistema logístico propio (camiones Bimbo) para llegar a puntos de venta diariamente.