El Jubileo, llamado también “Año Santo”, es un tiempo especial de gracia en el que se experimenta que la santidad de Dios nos transforma. El Papa Bonifacio VIII, en 1300, convocó el primer Jubileo. En los últimos siglos, el año jubilar se convoca cada 25 años y se invita a los creyentes de todo el mundo a buscar la conversión y retomar el camino hacia Dios.
El Papa Francisco abrió este año jubilar el pasado 24 de diciembre en la Misa de Navidad de la Basílica de San Pedro en Roma. En silla de ruedas, el Papa cruzó la “Puerta Santa” de la Basílica, gesto que recuerda el capítulo 10 del Evangelio de san Juan: “Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos”. Esta acción expresa la decisión de seguir y de dejarse guiar por Jesús, que es el Buen Pastor.
El Jubileo del 2025 tiene por tema central: “La esperanza no defrauda” (Romanos 5,5). Un tema muy apropiado en estos tiempos que tanta gente ha perdido la esperanza.
Recorramos pues este año jubilar con fe y pidamos a Dios nos conceda esa “esperanza” que tanto necesitamos y que “no defrauda”, pues Él es nuestra esperanza.