El tesoro de la Eucaristía
La energía atómica es tan impresionante y poderosa porque concentra en un solo punto los núcleos de los átomos. De modo análogo, la “Eucaristía” es el tesoro más grande de la Iglesia porque concentra en un solo momento el gran amor de Dios por cada uno de nosotros.
Jesucristo, el Hijo de Dios y nuestro Salvador, está realmente presente en la Eucaristía con su cuerpo, su sangre, su alma y su divinidad. El Catecismo de la Iglesia Católica dice que la Eucaristía es la "fuente y culmen de toda la vida cristiana". En la Eucaristía recibimos la vida de Cristo en nosotros, como la fuente más pura y saludable; y es el culmen, el punto más alto e íntimo que podemos tener en nuestra relación con Dios.
Por eso, recibir el cuerpo de Cristo es el mayos don que podemos recibir los cristianos. Comulgar, entrar en unión con nuestro Señor al recibir la comunión es maravilloso. Es un gran tesoro.
En este jubileo de la Esperanza, sin duda saber que en la Eucaristía está Jesús para nosotros, es una realidad que nos llena de confianza y esperanza. Jesús es un Dios cercano con el que podemos entrar en una profunda unión en cada comunión.