¿Qué aprendí?
Durante el desarrollo de mi práctica docente, he podido darme cuenta que la práctica docente es uno de los procesos más difíciles e importantes en la formación de educadores, ya que demanda que el profesor en formación ponga en práctica todo lo aprendido durante su carrera profesional y garantice el efectivo aprendizaje de sus estudiantes.
La práctica docente permite a los practicantes desempeñar su futura profesión, aprender y pasar a la acción, creciendo personal y profesionalmente.
Un punto a resaltar es que la docencia implica más que la transmisión de conocimientos del educador hacia los alumnos. Muchos piensan que el trabajo del maestro es fácil. Hacer dictados, exámenes y actividades sacadas de un libro, el cual, en la mayoría de los casos está totalmente des-contextualizado y no es muy apropiado para los estudiantes. Pero las buenas prácticas de docencia van más allá. Un buen docente debe estar preparado para asumir su rol el cual implica mucho más que dar órdenes y asignar calificaciones. Primero que todo, el docente debe conocer a sus estudiantes, sus fallas y puntos fuertes. Si conoce a sus estudiantes, sabrá qué áreas necesitan refuerzo y en qué momento se puede avanzar. Sabrá diseñar estrategias adecuadas para la clase y así desarrollar las habilidades y conocimientos de sus alumnos. Un buen profesor entonces es capaz de planear, solucionar problemas y avanzar al cambio, cumpliendo así con el más arduo trabajo, el cual es cambiar mentes y formar personas. Porque en el aula de clases los profesores asumen el rol de enseñantes, líderes, ejemplos a seguir y formadores, en otras palabras, ser padres a medio tiempo.