Por su localización en la zona tórrida, la region Caribe cuentan con una gran diversidad de ecosistemas terrestres, marinos y marino-costeros. Estos incluyen algunos de los sistemas con mayor biodiversidad del planeta, como son los bosques tropicales, arrecifes coralinos y manglares. Todos ellos, además, son de altísima productividad biológica y tienen gran importancia para las economías locales. Sin embargo, se encuentran amenazados como resultado de los impactos ambientales resultantes de las decisiones y políticas de desarrollo y ocupación del territorio.
La tortuga del río Magdalena es un reptil único de las cuencas del Caribe y Magdalena. Está catalogada en Peligro Crítico de extinción.
Santuario de Fauna y Flora Los Flamencos. Ubicado entre el Mar Caribe y el bosque seco de La Guajira
La Región Caribe colombiana cuenta con una amplia oferta natural que es posible agrupar en tres grandes conjuntos de ecosistemas: terrestres, acuáticos marinos y acuáticos continentales. Dentro de este marco, el Sistema Regional de Áreas Protegidas del Caribe (sirap-Caribe) identifica más de 20 tipos de ecosistemas que dan cuenta de la gran diversidad biológica de esta porción del territorio nacional.
Cambio climático
Por cambio climático se entiende la variabilidad atmosférica atribuida directa o indirectamente a la actividad humana. Desde la Revolución Industrial que se inició en el siglo XVIII, las actividades antrópicas han incrementado dramáticamente las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero, que son la principal causa del cambio climático global. Entre 1800 y 2012, la concentración de CO2 en la atmósfera se ha incrementado de 280 ppm a 394 ppm, habiendo rebasado en 1987 lo que se considera el límite atmosférico permisible para este contamínate (350 ppm), sin que se haya producido cambio alguno en la tendencia de emisiones (cmnucc, 2012).
Hallazgos arqueofaunísticos en los contextos arqueológicos del Caribe Colombiano
Las investigaciones zooarqueológicas en el Caribe colombiano han sido un área de interés durante las últimas décadas. Estos estudios han proporcionado información valiosa sobre las sociedades prehispánicas de la región y su relación con la fauna.
Dentro de los estudios destacados, se encuentran los realizado en la Depresión Momposina, que combina la paleoecología, arqueobotánica y zooarqueología para proporcionar una visión integral de los estudios paleoambientales y la investigación arqueobiológica en la región.(Saán Flórez Correa ,Sneider Rojas-Mora, Sergio Solari-Torres 2024)
Otra investigación relevante se centra en el análisis de la literatura existente sobre las sociedades complejas prehispánicas en Colombia. En estos estudios examina cómo los hallazgos zooarqueológicos han contribuido a la comprensión y análisis de los modelos propuestos para explicar los cambios socioculturales desde una perspectiva temporal amplia.
Además, se ha realizado un trabajo etnozoológico en la Región Caribe de Colombia, que explora el aporte de la arqueozoología para el análisis y posible solución de los problemas que enfrentan hoy las poblaciones actuales de esta región. (Etnoarqueología de la ciénaga de Zapayán: El modo de subsistencia anfibio. Autor: Leonardo Enrique Márquez Prieto)
Estas investigaciones han sido fundamentales para entender la interacción entre las sociedades prehispánicas y la fauna local, y continúan siendo un área activa de investigación en la arqueología colombiana.
Expertos de la Universidad del Norte descubrieron cuatro sitios arqueológicos en el corregimiento de Arroyo de Piedra. Los investigadores calculan que el poblado abarcaba unas 10 hectáreas, en la ribera de un río desaparecido, donde yacen huesos de caimanes, venados e iguanas como posible pista de la dieta indígena y de la fauna del lugar.
Contextos arqueológicos destacados
Sitio San Pedro de la Depresión Momposina
Arqueologa: Saán Flórez Correa Sneider Rojas-Mora,Sergio Solari-Torres.
Los análisis zooarqueológicos permiten estudiar las relaciones humanos-ambientes-faunas
en distintas temporalidades, con el fin de contrastar los posibles cambios en la historia ecológica de una región. En esta investigación se analiza una muestra de restos óseos y dentales de fauna que fueron recuperados en basureros prehispánicos de dos plataformas antropogénicas del sitio San Pedro de la Depresión Momposina. Dentro de la metodología empleada se incurre en la utilización de métodos y técnicas propios de la arqueología y especialmente de la zooarqueología, relacionados con la recuperación, tratamiento e identificación taxonómica, anatómica y tafonómica de restos arqueofaunísitcos.
Arqueofuana encontrada: Peces óseos (Siluriformes y Perciformes) , mamiferos (Rodentia y Primate), roedores - Ponche (Hydrochoerus hydrochaeris isthmius),tortugas (Hicotea), como tambien Caimán Aguja y Babilla.
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https://revistas.uam.es/archaeofauna/article/view/18651
Sitio arqueológico Barlovento
Arqueólogo: Reichel-Dolmatoff, 1955
El sitio arqueológico denominado Barlovento se ubica a unos kilómetros de Cartagena, en una zona de manglares. En este lugar se obtuvieron tres fechas de radiocarbono que van del 3.510 + 100 A. P., 3.140 + 120 A. P., hasta el 2.980 + 120 A. P. Aquí la cerámica se caracteriza por el
desgrasante de cuarzo y concha molida y la decoración incisa con motivos geométricos.
Arqueofauna encontrada:
tortuga (Geochelonne carbonaria), saíno(Dycotiles-tajacu) e iguana(Iguana-Iguana).
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Etnoarqueología de la ciénaga de Zapayán: El modo de subsistencia anfibio.
Autor: Leonardo Enrique Márquez Prieto
En el presente trabajo se discuten aspectos relacionados a la subsistencia de las comunidades que ocupan la ciénaga de Zapayán: la pesca, la caza y la siembra de especies domesticadas.
Los peces que tienen mayor comercialización son las especies nativas como el bocachico, arenque, barbudo, vieja, corvina y mojarra amarilla, entre otras.
Arqueofuana registrada
El registro zooarqueológico, refleja la importancia del consumo de la fauna íctica; las especies más comunes en el registro arqueológico son (Castro y Beltrán, 2021; Márquez-Prieto, 2017: 68-69): el bocachico (Prochilodus magdalenae), la vieja o chivo (Trachelyopterus insignis), doncella o barbul (Ageneiosus pardalis), chipi o chipe (Hoplosternum magdalenae), cuchas o raspacanoas (Loricariidae), blanquillo o bagre blanco (Sorubim cuspicaudus), barbudo negro o capaz (Pimelodus grosskopfi), nicuro o barbudo blanco (Pimelodus blochii), bagre rayado o pintadillo (Pseudoplatistoma magdaleniatum), corbinata (Plagioscion magdalenae) moncholo o dientón (Hoplias malabaricus) y la mojarra amarilla (Caquetaia kraussi).
El consumo de aves es muy poco recurrente, y su aparición en el registro arqueológico es mínimo, a pesar de ello, Aquiles Escalante (2001: 18), relata que hace unas décadas en el Bajo Magdalena, los campesinos capturaban aves a través de una trampa llamada mocuño, la cual consiste en una jaula de madera con un mecanismo que al entrar el animal se activa y cierra la puerta dejándolo atrapado; con esta técnica se atrapaban aves como perdices (Colinus sp.) y paujiles (Crax sp.), pero también algunos roedores como el ñeque (Dasyprocta punctata).
El tema de los reptiles es interesante, la especie más consumida es la hicotea (Trachemys callirostris callirostris), seguida por la iguana (Iguana iguana), en especial por sus huevos, y en medida la babilla (Caiman crocodilus).
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