Dentro del marco de "Aula Expandida", se llevaron a cabo dos innovadores talleres de libretas fotoquímicas, una iniciativa pionera de la fotógrafa chilena Catalina de la Cruz implementada en 2020 en la UACM. La libreta fotoquímica, concebida como un objeto único, sirve para plasmar apuntes y bocetos de ideas o narrativas, enfocándose en la experimentación y el aprendizaje más que en la creación de un producto cerrado.
El primer taller se centró en el contraste histórico, explorando temas como el antropoceno y los escenarios contrafactuales. Para ello, se combinó la inteligencia artificial con técnicas de cianotipia, permitiendo una producción creativa y original.
El segundo taller, "Recolectar y Constelar", estuvo a cargo de Guadalupe Arriegue, quien fue invitada a la UACM para enriquecer la narrativa y ofrecer nuevas herramientas de construcción gráfica mediante el collage con negativos directos. La narrativa se profundizó mediante el análisis de signos en el espacio, utilizando ejercicios creativos de edición de imágenes y textos inspirados en la ciencia ficción, poesía, mitología y el análisis de la cosmogonía mesoamericana.
Con estos elementos se quieren provocar reflexiones sobre los procesos y la continua resiliencia de la práctica fotográfica. Se combinó un proceso analógico inventado en los primeros años de la fotografía que exige familiarizarse con referentes históricos y científicos como Sir John Herschel y Anna Atkins, autora del primer fotolibro. Por otro lado se usaron las nuevas herramientas y se plantean las problemáticas del presente.
El objetivo de los talleres estuvo centrado en documentar la experiencia del aula y producir una libreta fotoquímica única, empleando el enfoque de la postfotografía para explorar y desafiar los límites de la representación con imágenes actuales.
La metodología de los talleres abarcó varios procesos fundamentales: desde la creación de imágenes y negativos, pasando por la sensibilización del papel y la impresión, hasta el lavado, la organización secuencial de las obras y su posterior encuadernación.
Durante el desarrollo de estos talleres, emergió el concepto de hibridación al reflexionar sobre la tradición de las prácticas fotográficas. Se destacó que las técnicas modernas difieren significativamente de las históricas, con la cianotipia sirviendo como ejemplo de esta evolución. Esta transformación no se limita solo a los materiales y procesos empleados, sino que también influye en los temas explorados, evidenciando una transición hacia enfoques críticos que invitan a repensar la representación y fomentar una perspectiva analítica en el arte fotográfico.