Todo se renueva y cada año pasamos de ver estilos ya consagrados a nuevas y sutiles propuestas. En los últimos meses se perfila el Japandi, una fusión de decoración que se halla entre la simplicidad, armonía y paz japonesa con el apacible estilo nórdico.
Aunque a primera vista ambos estilos parecen similares, al unirse se obtiene un resultado novedoso. El estilo nórdico aporta el confort y el estilo zen, el minimalismo. Así, el japandi concentra los mejor de ambos, no solo estética sino filosóficamente.
El estilo combina a la perfección los colores naturales (nórdico), e incorpora elementos en tonos como negro o gris, muy propios de la decoración japonesa, para dar contraste a los ambientes blancos, pasteles más fríos de rosa, azul, gris y verde compaginados con detalles naturales como el marrón, beige y elementos de madera.
Una característica de los muebles de este estilo es su baja altura, heredada del zen que le dan un toque moderno, de líneas rectas y sencillos que permiten ser decorados con jarrones de cerámica y en tonos claros.
Al igual que en el minimalismo, el Japandi tolera pocos accesorios en sus ambientes, piezas de cerámica en mínima cantidad, paredes limpias con un solo cuadro, de preferencia abstracto, y la naturaleza participa con una o dos plantas colocadas en puntos estratégicos.
Los textiles de algodón y lino se lucen en la sala y las recámaras como en fundas de cojines, tapetes y mantas, siempre en colores lisos y neutros.
El japandi apuesta por la combinación de naturalidad y elegancia con una estética minimalista que a su vez es muy acogedora. La clave está en lograr esa fusión que reúne a lo mejor de cada estilo.