Creo que, aunque muchas personas no hablen de ello, los estándares de belleza son algo que puede afectar profundamente a una persona. A diario, mucha gente desearía tener una apariencia diferente. En México, es común desear tener la piel más clara o ser más delgado. Las personas que no encajan en ese estándar de belleza a menudo sufren discriminación. Esta discriminación a largo plazo puede generar inseguridades, las cuales pueden verse agravadas por otro factor de la cultura mexicana: los apodos. Con frecuencia, los apodos se basan en la apariencia física y pueden variar desde ser amables hasta resultar algo crueles. Estos apodos pueden referirse al peso o al color de la piel y, a menudo, pueden suponer un choque cultural para quienes no están acostumbrados a ellos.
Opinion Personal
Creo que muchas culturas mexicanas valoran el arte como algo que las representa en su conjunto. Esto se debe, en parte, a que el arte puede interpretarse y transformarse para adquirir un nuevo significado. Cualquier artista hispano es aclamado, ya sea pintor, cantante o escritor. Muchos hispanos se alegran de ver a otros triunfar en sus respectivos campos, pues deseamos ver una mayor representación de personas que se parecen a nosotros.
Creo que el arte es, en cierto modo, similar a una fotografía. Las utilizamos para capturar momentos que consideramos importantes, los cuales perduran a lo largo de los años. Constituye un testimonio físico de la historia, ya que impide que el recuerdo original caiga en el olvido. Si bien puede ilustrar una gran diversidad de aspectos, cuando contemplamos una colección de arte nos sentimos naturalmente más atraídos hacia ella; esto se debe a que no representa un único instante histórico, sino una historia completa narrada a través de fragmentos individuales. Con frecuencia, estas obras se emplean como fuentes primarias para rastrear opiniones, acontecimientos relevantes o incluso la propaganda vigente en aquella época.
Opinion Personales
El arte puede utilizarse para derribar barreras sociales. A menudo se emplea como una forma de cuestionar el modo habitual de ser o de hacer las cosas. Uno de los mejores ejemplos de esto que se me ocurre es Frida Kahlo; fue una artista extraordinaria que, hasta el día de hoy, sigue siendo recordada y aclamada. Desafió los estándares de belleza convencionales de México y se expresó con total libertad, sin importarle el qué dirán. Plasmo su dolor y su enfermedad a través de sus pinturas, mostrándose tal como era, sin pedir disculpas por ello.