En la actualidad, muy pocos de los habitantes del llamado “primer mundo” sabríamos vivir sin electricidad. ¿Os imagináis un mundo sin tele? ¿Sin ordenador? …
Damos por hecho que la electricidad está ahí, en cualquier enchufe o interruptor, pero si recordamos la Ley de la Conservación de la Energía (“La energía no se crea ni se destruye tan sólo se transforma”) deberíamos hacernos la siguiente pregunta: ¿De dónde sale la energía que llega a nuestras casas? ¿Cuáles son los procesos que se tienen que producir para que tengamos energía eléctrica en nuestras casas? Como todos sabemos, existen las llamadas energías renovables (limpias) y las energías no renovables (sucias): - Como ejemplos de energías limpias tenemos la producida en centrales hidroeléctricas, centrales eólicas, centrales solares, centrales geotérmicas y centrales mareomotrices. - Como ejemplos de energías sucias tenemos la energía nuclear y la energía térmica. Esta última se subdivide en una serie de clases o grupos que son: centrales térmicas de carbón, de fuel, de gas o de ciclos combinados.