¿Cuánto oro se guarda tras esta puerta? ¿Dónde se reúne la troika cuando 'examina' a los grandes banqueros del país? José María Viñuelas, conservador de este tesoro enterrado a más de 35 metros bajo tierra, nos conduce por las estancias del Banco de España y nos desmonta algunas de sus leyendas.
Puerta acorazada, de 15 toneladas, tras la que se guarda el oro del Banco de España
A las puertas del tesoro. Tras un laberinto de pasillos, sótanos y ascensores, una gran puerta acorazada indica el camino hacia el oro. Fabricada en los EE.UU. en 1934, pesa 15 toneladas y consta de tres cerraduras y tres claves. Tres llaveros custodian una llave cada uno y una clave. El descenso continúa hasta los 36 metros, donde un foso atravesado por una pasarela precede a una puerta gemela de la anterior. Una vez abierta, dos dedos y una leve presión son suficientes para empujarla.
Cofres para la eternidad. El Banco de España nació por la fusión de dos entidades de la nobleza: el Banco de San Carlos y el de San Fernando. Estas cajas fuertes de hierro, de finales del XVIII, conservan sus cerraduras y llaves originales y son usadas, a veces, como armarios para documentos. También hay zonas de trabajo y despachos dentro de antiguas cámaras acorazadas que mantienen intactas sus puertas, hechas en Londres por una empresa concesionaria de la Casa Real británica.
Aquí, sí es oro todo lo que reluce. La cámara acorazada ocupa un millar de metros cuadrados. En 2004, las reservas eran de 17 millones de onzas. Con Zapatero en el poder se vendió la mitad. «Con González y Aznar también se vendió oro», subraya Viñuelas. Hace dos meses, las reservas se situaban en 9,1 millones de onzas (unos 7888 millones de euros). Cada lingote pesa 12,5 kilos y reposan en estanterías de hierro. Junto a los lingotes se guardan más de un millón de monedas de oro, desde dólares de los EE.UU. hasta antiguas griegas y romanas..
La leyenda de la trampa mortal. En este edificio trabajan 1800 personas. Desde su construcción, a mediados del XIX, se ha reformado y ampliado hasta ocupar toda una manzana. Según la leyenda, dos arroyos que alimentan la fuente de la Cibeles fueron canalizados a un aljibe para, en caso de atraco, inundar los alrededores de la Cámara del Oro e impedir que nadie saliera con vida del búnker. «Eso es literatura -aclara Viñuelas-. Solo uno de los arroyos pasa por debajo y nunca fue canalizado con ese fin».
Biblioteca
Una biblioteca importada. Esta biblioteca la adquirió el Banco de España del palacio del marqués de Salamanca y, al trasladarla, fue adaptada a las medidas de uno de sus salones. Procedentes de este mismo palacio llegaron también dos originales escaleras art déco. En la biblioteca, además, reposan varios bronces de Mateo Inurria, así como piezas únicas del famoso platero Martínez, del siglo XVIII. Las arañas son de cristal de La Granja y las alfombras, de la Real Fábrica de Tapices
El tesoro está en las paredes. Ningún banco central europeo posee tal colección. Reyes, gobernadores y ministros posaron para Madrazo, Zulogaga, Maella, Sorolla... Goya tiene salón propio (en la foto), en el que cuelgan seis retratos que realizó entre 1784 y 1788. Durante la Guerra Civil, la cámara acorazada protegió algunas obras del Museo del Prado. Llevaron, entre otras, Las Meninas, pero al intentar meter el cuadro por la puerta de la cámara vieron que no cabía y tuvieron que devolverlo a la pinacoteca.
Donde examina la troika. Aquí se han sentado los inspectores de la troika -los famosos hombres de negro- en sus visitas a España para reunirse con los responsables de la banca española. En esta sala, llamada Sala Europa, también es donde el gobernador del Banco de España llama a capítulo a la cúpula de la banca, que acude a reportar y recibir las directrices oportunas. Está situada en la parte más moderna del edificio y fue diseñada por el arquitecto Rafael Moneo, que llevó a cabo
El Banco de España vuelve a estar en jaque con la película Way Down. La producción de Telecinco Cinema, que llega a los cines este mismo viernes, cuenta el impresionante robo a la cámara acorazada del edificio situado en la madrileña plaza de la Cibeles, durante la final del Mundial que España consiguió ganar ante Holanda el 11 de julio de 2010.
Protagonizada por Freddie Highmore (The Good Doctor), Liam Cunningham (Juego de Tronos), José Coronado (Vivir sin permiso) y Luis Tosar (Los favoritos de Midas), y dirigida por Jaume Balagueró, la cinta tiene los elementos perfectos para arrasar en taquilla, al ser una mezcla de La casa de papel, Uncharted y La fortuna (Movistar+). A todo eso hay que añadirle el componente emocional del histórico gol de Iniesta en el Soccer City de Johasnnesburgo.
Evidentemente, a todos nos suena la historia por La casa de papel. A diferencia de la serie de Netflix, que recrea el Banco de España en la sede del Ministerio de Transportes en Nuevos Ministerios, la película sí tiene planos reales de la fachada de este imponente edificio que se inauguró en 1891. A 28 metros de profundidad se encuentra la cámara acorazada que custodian las 281 toneladas de oro, lo que se traduce en casi 14.000 millones de euros, y una colección numismática con medio millón de monedas de un valor incalculable.
Way Down describe esta cámara como un "milagro de la ingeniería" y que nadie ha sabido descifrar. Lo cierto es que las obras de la Cámara del Oro se iniciaron en 1932 al mando del arquitecto José Yarnoz y se prolongaron hasta 1936, el año que estalló la Guerra Civil. Cuenta con 2.500 metros cuadrados, de los cuales en torno a 1.000 están ocupados por los muros de hormigón. Sin embargo, todo lo que rodea a su sistema de seguridad despierta una gran curiosidad.
Tanto La casa de papel como Way Down recrean la misma trampa: la estancia de inunda de agua por completo en el caso de que alguien no autorizado ose entrar. Pero, ¿qué cuánta verdad hay en todo esto? ¿De verdad los ladrones morirían ahogados en la cámara del oro como se nos ha contado en la ficción?
Lo cierto es que es una verdad a medias, ya que lo que se inundaría no es la cámara, sino el foso de acceso. Yarnoz creó esta medida de seguridad que tanto atractivo tiene para los guionistas. El pozo principal situado a 35 metros bajo tierra puede inundarse por encima de la puerta de acceso. Existe también un puente retráctil que lo cruza y que puede ser recogido de forma manual mediante una palanca. Las aguas que inundarían esta sala provienen de dos arroyos subterráneos: las Pascualas, que corre a lo largo del Paseo de la Castellana, y Oropesa, que baja por la calle Alcalá y alimenta la fuente de Cibeles.
Por cierto, otra realidad es que la cámara del oro no tiene solo una puerta acorazada, tal y como nos cuentan La casa de papel y Way Down, sino un total de diez. La más grande es la primera con 16 toneladas y media, mientras que el resto 'solo' pesan entre nueve y catorce toneladas. No hay que decir, por último, que hasta ahora nadie ha intentado contra el Banco de España.