1.- DESDE EL SILENCIO (L y M: Ricardo Caro)
Es en el silencio provocado por el cansancio y el fracaso
donde sentimos la necesidad del Dios cercano y seductor.
Pero el amor no se extingue nunca: desde esas ascuas casi apagadas
surge de nuevo, apasionado. Viene de Dios y a Dios vuelve,
por Jesús y su Reino.
Llevo tiempo sin hacer una canción,
ha callado ya la música en mi vida,
desespero al no encontrar inspiración
y me cuesta hasta cantar lo que ya antaño hice
dirigido a Ti, pensando en Ti, mi guía.
Y es que casi no me atrevo a preguntarme
por el miedo a descubrir lo que deseo,
pero al fin he decidido plantearme
terminar con este prolongado encierro.
CONDÚCEME AL DESIERTO, COMO HICISTE
EN LOS AÑOS EN QUE TODO COMENZABA
Y REMUEVE MIS ENTRAÑAS, HAZLO PRONTO,
DA FRESCURA A LO QUE ENTONCES DESEABA.
MUÉSTRAME DE NUEVO QUE TE ENCUENTRAS
EN LO FRÁGIL Y PEQUEÑO DE LA VIDA
Y SUSÚRRAME LA MÚSICA Y LAS LETRAS
QUE TRADUZCAN CON SENTIDO LO QUE SIENTO
Y POR ELLAS CANTE AL MUNDO LA GRANDEZA
DE TU AMOR APASIONADO Y SIEMPRE NUEVO.
Vamos a recomenzar la historia,
volvamos a decirnos con sonrojo
que el amor no se ha extinguido en el silencio,
que estamos hechos uno para el otro;
pero, Amor, empieza Tú, que yo no encuentro
en este corazón mudo y maltrecho
el rincón donde residen esos versos
capaces de expresar lo que aún yo siento
por Ti, mi Dios.