Fecha de publicación: 02 de Noviembre, 2024
El convento de San Antonio se levantó a extramuros de la ciudad, a mediados del siglo XVI, sobre el cerro del Calvario, en el barrio de la Fuente de Íllora. Su origen pudo estar en el hospicio que los franciscanos habían puesto en marcha, años atrás, en la villa de Montefrío.
Al igual que otros conventos franciscanos, este de Montefrío, contaba con un claustro que fue el centro de todo el conjunto monástico, situándose la iglesia en uno de sus laterales. El convento se completaba con una extensa huerta, hoy llamada de la Capellanía.
El convento de San Antonio de Montefrío tuvo una primera iglesia. De ella no han quedado documentos históricos, pero sí algunos restos que aparecieron durante las obras de rehabilitación, en 2007. La iglesia se situaría en el lateral izquierdo de la fachada principal, tendría una sola nave y cabecera de un solo ábside, sin transepto acusado.
La nueva Iglesia de San Antonio, es de estilo barroco, y según el archivo de protocolos de Montefrío, se comenzó a construir en 1717, quizás utilizando parte de la iglesia primigenia. Se terminó de edificar en 1763.
La planta del templo es rectangular de cruz latina, de una sola nave, con dos capillas laterales a cada lado y coro a los pies.
La nave central y los brazos del crucero están cubiertos con bóvedas de medio cañón con lunetos.
En el crucero se levanta sobre pechinas una cúpula con tambor, decorada con nervios y círculos.
La capilla mayor es rectangular. Está diferenciada de la nave por un arco toral. Además está elevada del nivel de la nave, mediante una escalinata de cuatro peldaños.
En los laterales de la capilla mayor, hay dispuestos en alto dos balcones (uno a cada lado), a modo de palco, que permitirían a las familias fundadoras del templo, asistir a misa en una posición privilegiada.
El coro se encuentra en alto, a los pies de la cruz latina. Se levanta sobre un arco de medio punto rebajado. Está decorado con escayola a base de hojas de acanto, bustos, y escudos.
En torno a 1759 el escultor Blas Moreno realizó el primer retablo de la nueva iglesia de San Antonio de Montefrío. También elaboró las esculturas de San Juan Bautista, Santa Isabel, San Francisco de Asís y San Antonio de Padua. El retablo se perdió en la Guerra Civil y solo queda el frontal del altar.
Entre las tallas que podemos ver, en el interior de la iglesia, se encuentra la del Señor de la Caridad y la Paciencia, una obra del siglo XVII, restaurada tras la Guerra Civil.
La portada y el campanario son dos de los elementos más representativos de este templo montefrieño. También destacan del exterior de la iglesia los contrafuertes en los laterales, y el tambor que se eleva sobre el crucero.
La torre campanario es robusta. Consta de tres cuerpos separados por cornisas, siendo el último el cuerpo de campanas, rematado por un chapitel de cerámicas vidriadas.
La fachada principal, a los pies del templo, está dominada por una espectacular portada de tres cuerpos.
El cuerpo inferior es un arco de medio punto decorado con cordón franciscano. En su clave se encuentra el escudo de la orden. Todo este espacio queda enmarcado por columnas adosadas y elevadas sobre plinto. El entablamento presenta un friso decorado con triglifos y rosetones
El segundo cuerpo cuenta con una gran ventana rectangular, decorada con guirnaldas, escudos y ángeles. A cada lado de la ventana hay dos cartelas donde se puede leer: AÑO / DE 1744. Todo el conjunto queda encuadrado por columnas salomónicas y entablamento con cornisa.
El tercer cuerpo es el que remata el conjunto. Está centrado por una hornacina, terminada en forma de venera, que alberga una imagen de San Antonio. Corona este conjunto un frontón triangular partido, en cuyo centro hay una cruz.
Tras la Desamortización de Mendizabal, y la expropiación de los bienes de la iglesia, las propiedades del convento pasaron a manos privadas. El claustro del convento de San Antonio se convirtió en fábrica de harinas, hecho que hizo que se conozca a este edificio como “la Panera” o “La Máquina”.
Los vecinos de Montefrío, cuentan entre sus tradiciones la de llevar, cada 4 mayo, roscas de pan a la Iglesia de San Antonio. Allí son bendecidas ante el Cristo de la Caridad y la Paciencia, conocido en Montefrío como “el Cristo de los Pobres” o “el Señor de las Roscas”. Posteriormente se realiza una procesión por los alrededores del templo.
(Fuente: rinconesdegranada.com)
Imagen: Wikimedia