Es una forma de inteligencia universalmente distribuida, constantemente realzada, coordinada en tiempo real, y resultando en la movilización efectiva de habilidades. Agregaré la siguiente característica indispensable a esta definición. La base y meta de inteligencia colectiva es el reconocimiento mutuo y enriquecimiento de individuos en vez del culto de comunidades fetichistas o hyperestatizadas.
Mi premisa inicial se basa en la noción de una inteligencia universalmente distribuida. Nadie sabe todo, todos saben algo, todo conocimiento reside en la humanidad. No hay una provisión trascendente de conocimiento y el conocimiento es simplemente la suma de lo que sabemos. La luz de la mente brilla aun cuando intentamos persuadir a otros que no existe ninguna (inteligencia): fracaso educativo, ejecución repetitiva, subdesarrollo. El juicio demasiado prominente de la ignorancia se vuelve en contra de los jueces. Si estás tentado a juzgar a alguien de ignorante, busca el contexto en el cual su conocimiento se pueda transformar en oro.
El ideal de inteligencia colectiva implica el realzamiento técnico, económico, legal y humano de una inteligencia universalmente distribuida que desatará una dinámica positiva de reconocimiento y movilización de destrezas. Una de las condiciones necesarias del ascenso económico de Europa a fines del siglo dieciocho fue la introducción de una efectiva garantía legal para la propiedad intelectual. De este modo inventores podían dedicar su tiempo, energía intelectual y recursos financieros a la innovación sin preocuparse de ser despojados de los resultados de sus esfuerzos por aquellos en el poder. Una vez que el monopolio y privilegio económico fueron desechados por ley, tan pronto como hubieron métodos para asignar públicamente e irreversiblemente, la marca de una persona física o moral a un proceso técnico, la innovación se hizo provechosa por su propio bien. Una vez que las reglas para la innovación estaban en su lugar, una vez que se convirtió en actividad legítima, una que fuera socialmente animada y económicamente recompensada, una dinámica científica e industrial de inmenso alcance fue puesto en movimiento.
Sin embargo nos enfrentamos con la necesidad de hacer una transacción similar con respecto a las destrezas e inteligencias de colectividades, para las cuales ningún sistema de medición existe actualmente, ningún método de contaduría, representación o regulación legal digna del nombre, aunque son las fuentes de todas las formas de poder contemporáneo.
Inteligencia colectiva nace como una cultura y crece con ella. Obviamente, cuando pensamos, hacemos uso de ideas, idiomas y tecnologías inherentes de una comunidad. Pero una inteligencia culturalmente informada ya no es programada como una colonia de termitas o una colmena. A través de procesos de transmisión, invención, u olvido, herencia se convierte en un elemento de responsabilidad individual. La inteligencia de un grupo ya no es el resultado mecánico de actividades ciegas u automáticas, pues es el pensamiento individual que perpetúa, inventa y moviliza aquello de una sociedad. Y sin embargo, la comunidad inteligente descrita en este libro no se puede reducir a la condición de cultura convencional. En una comunidad inteligente el objetivo específico es de negociar permanentemente el orden de las cosas, lenguaje, el papel del individuo, la identificación y definición de objetos, la reinterpretación de memoria. Nada es fijo. Sin embargo, esto no resulta en un estado de desorden o relativismo absoluto, pues los actos individuales son coordinados y evaluados en tiempo real, de acuerdo a un amplio número de criterios que son, ellos mismos, constantemente reevaluados en contexto. En lugar de las manos invisibles de la colonia de termitas, tenemos las manos visibles e dinámica imaginable de expandir universos virtuales. A través de su interacción con diversas comunidades, los individuos que animan el espacio del conocimiento son, lejos de ser miembros intercambiables de castas inmutables, individuos singulares, múltiples, nomadicos pasando por un proceso permanente de metamorfosis (o aprendizaje).