¿Por qué estos nombres?
Tanto los Manantiales, los Torrentes y los Arroyos, son cursos de agua de menor caudal y con ciertas características que alimentan el caudal de los Ríos en muchas ocasiones.
¿Qué son los Manantiales?
En términos generales, puede decirse que son nacimientos o brotes naturales de aguas subterráneas. Más precisamente, se trata de puntos o zonas de un terreno en los que una cantidad apreciable de agua fluye a la superficie de modo natural, procedente de un acuífero o depósito subterráneo.
Su origen puede ser atmosférico (caso del agua de lluvia que se filtra en la tierra y surge en otro lugar de menor altitud) o ígneo (por lo cual nacen manantiales de agua caliente y géiseres).
¿Qué son los Torrentes?
La palabra torrente es un término de uso en la geografía ya que hace referencia a aquel curso de agua que proviene de una montaña. La noción de torrente siempre supone que ese curso de agua tiene un cauce rápido justamente porque los ríos y arroyos que se forman a partir del deshielo de montaña llegan a los valles e incluso al mar con una fuerza y velocidad mayor que la de otros cursos de agua.
Estos cursos de agua o torrentes suelen ser generados a partir del agua de deshielo que se forma con el derretimiento de la nieve de las montañas y es así que desde el lugar más alto hasta llegar a su conexión con algún lago o mar, el torrente adquiere gran fuerza.
¿Qué son los Arroyos?
Un arroyo es una corriente natural de agua que normalmente fluye con continuidad, pero que a diferencia de un río, tiene escaso caudal, que puede incluso desaparecer en la estación seca, verano o invierno, dependiendo de la temporada de lluvia para su existencia.
En muchas ocasiones los Arroyos pueden desembocar en un río o infiltrarse debajo del suelo poroso.