El Arte románico fue un estilo artístico predominante en Europa en los siglos XI, XII y parte del XIII. El románico supone el arte cristiano, agrupando las diferentes opciones que se habían utilizado en la temprana Edad Media (romana, prerrománica, bizantina, germánica y árabe) y consiguiendo formular un lenguaje específico y coherente aplicado a todas las manifestaciones artísticas. No fue producto de una sola nacionalidad o región, sino que surgió de manera paulatina y casi simultánea en Italia, Francia, Alemania y España. En cada uno de estos países surgió con características propias, aunque con suficiente unidad como para ser considerado el primer estilo internacional, con un ámbito europeo.
Se llama estilo románico en arquitectura al resultado de la combinación razonada y armónica de elementos constructivos y ornamentales de procedencia latina, oriental (bizantinos, sirios, persas y árabes) y septentrional (celtas, germánicos, normandos) que se formó en la Europa cristiana durante los primeros siglos de la baja Edad Media.
"El románico es una seña de identidad", "es un arte que unifica Europa, desde Oslo hasta el Mediterráneo. Todo el territorio está marcado por él".
Sellada por los arcos de medio punto, la arquitectura de muro y bóveda que mira siempre a Roma, Europa fue adquiriendo un rostro entre el equilibrio de sus piedras. Y dentro del continente, tres países cuentan con el patrimonio más rico: Italia, Francia y España. Por ahí se fueron esparciendo sus implantadores: las órdenes de Cluny y los benedictinos.
"San Benito de Nursia organizó nuestra vida. Nos obligó a madrugar, a dedicar tantas horas al trabajo, a la comida y al descanso. Ordenó nuestra vida hasta hoy", afirma Peridis. Sus seguidores continúan, junto a los cistercienses, todo un método y una cultura que vertebra el continente: "Implantan la eficiencia del cultivo, la despensa, los horarios, las bibliotecas...".
Construyen iglesias, monasterios y puentes, y contagian un estilo para la arquitectura civil. "En España existen más de 9.000 testimonios románicos. De ellos, unos 4.000 están en Cataluña, la región con más riqueza románica. Le siguen Castilla y León, La Rioja, Navarra, Asturias, Cantabria, Galicia, Madrid, Castilla-La Mancha y toda la franja norte, el mapa que queda tras la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212".
Una huella que deja su paso fundamental en la iconografía y el alma europea durante 250 años aproximadamente. "Del 1020 en adelante, más o menos".
"El románico es un arte enclavado en el paisaje. La pureza de sus volúmenes cuadra perfectamente en el espacio donde se asienta". Es un arte para el campo y los pueblos, en contraposición al gótico, que es completamente urbano. Eso lo convierte en un potencial para buscadores con mochila y vara de caminante. Una fuente sutil de riqueza en la época dorada del turismo rural.
Por no hablar de lo que ha supuesto de inspiración para las vanguardias. "Podemos verlo a través de los ojos de Picasso; muchas de sus figuras, de sus formas, son completamente románicas", afirma Peridis. Además de un curioso precedente del cómic: "En las esculturas de los capiteles, de los pórticos, los maestros cuentan cada historia bíblica y juegan con motivos eróticos muy explícitos. Son obras maestras, buscan el juego a través de la luz y la sombra". En ellos se esconden todo tipo de monstruos, arpías, brujas, dragones, santos, ángeles, demonios y condenados que se arrojan a las llamas del infierno tras excesos orgiásticos. "Todo un avance del expresionismo", apunta Peridis.
Catedral de S.Pedro de Agliate (Italia)