Historia de Castañares de las Cuevas.
Web de José Ramón Francia Silva
Web de José Ramón Francia Silva
El CASTILLO de
Castañares de las Cuevas
UN POCO DE HISTORIA
El Valle de Las Cuevas estaba constituido por las “villas” de Castañares, Navajas, Pavía y San Provencio. Era un señorío solariego y era tan importante que los Estúñiga al principio, adoptaron el toponímico de Las Cuevas como apellido.
Vista de Viguera desde este castillo
Como en tiempos remotos las cuevas eran un habitáculo muy apreciado, por razones obvias, tras la llegada de los árabes en el año 711, lo primero que trataron de conquistar eran los núcleos defensivos visigodos que o bien estaban en los montículos, como atalayas que dominaban los alrededores, con pequeñas murallas, empalizados y a veces fosos o cuevas para esconderse, y controlar los caminos, aprovechando grutas naturales del terreno, que posteriormente algunas fueron convertidas en castillos. Y esto es lo que al parecer sucedió con la cueva del castillo de Castañares de las Cuevas.
Valle de las Cuevas
Se sabe que Diego Arista de Zúñiga acusó en 1487 al Conde de Aguilar y al Duque de Nájera de haberse apropiado de su fortaleza de Castañares de Las Cuevas. Sin embargo se desconoce de que forma adquirieron los Estúñiga el Valle de Las Cuevas, además de otros señoríos. Para algunos pudo ser por medio de matrimonios con doncellas propietarias, o también por medio de compras.
Debido a los arbustos árboles y zarzas es difícil hacer una fotografía de la puerta entera, desde el exterior.
Se cita por vez primera en el año 875, y es una fortificación situada en un barranco en la Sierra de Moncalvillo al oeste de la Iglesia de San Esteban, que consta de tres grandes cuevas: Una cueva, la más oriental utilizada como aljibe. Para Cabañero, Bernabé, esta fortificación es de finales del siglo XII y es un ejemplo de castellología con soporte rupestre; (para información complementaria, Los castillos de la Rioja construidos frente al dominio del Islam. Notas sobre su origen. Bernabé Cabañero Subiza. Cuadernos de Investigación Histórica, Brocar, 16, 1990, 19-40).
El primero que se sabe utilizó esta fortificación fue Sancho Garcés I, el Pamplonés, del que dependió el Reino de Viguera.
Rollo de justicia con el escudo de los Zúñiga en
Curiel de Duero. Fot. Juan Pablo Zumel Arranz.
Uno de los más importantes fue Diego López de Estúñiga (nació en 1350 en Castañares y murió en 1417 en Valladolid). Fue un noble-rico de Castilla y Navarra que gozó de una elevada posición, siendo consejero de los Reyes de Castilla y León: Juan I de Castilla, Enrique III y Juan II de Castilla. Hijo de Íñigo Ortiz de Estúñiga de Las Cuevas y descendiente directo de Iñigo Arista, primer rey de Pamplona en el año 824. Tuvo otros muchos señoríos, entre ellos Señor de Béjar desde 1396, y territorios por Andalucia y Extremadura. Fundó en 1405 una capellanía (el fundador deja en su testamento dinero, que se pone en renta, para pagar un determinado número de misas para la salvación de su alma) en el Monasterio de Herrera. Su padre era Iñigo Ortiz de Estúñiga, Señor del Valle de Las Cuevas, murió en 1319, y su cuerpo fue trasladado a Herrera.
De El Conde de Hervías a los Gil Albarellos
Rafael Albarellos compró el Solar de Castañares de las Cuevas al Conde de Hervías y Torremontalbo. El Conde de Hervías era señorío con el título nobiliario desde 1651 otorgado a Francisco Manso de Zúñiga y Solas, obispo de Cartagena, arzobispo de México, Burgos.. En esta última localidad de Hervías se construyeron los Condes de Hervías un palacio en el siglo XVIII.
Sancho Garcés I (Fot. waldo)
Las paredes de esta fortaleza fueron hechas de piedra (mampostería y piedras de sillería en esquinas con piedra porosa y también se utilizaron cantos rodados labrados), madera y tapial (tierra arcillosa). Se conservan vigas en las paredes y se pueden observar líneas mechinales (agujeros para albergar vigas) en sus paredes.
Francisco Manso de Zúñiga y Solas (euskomedia.org)
Ahora Castañares de las Cuevas es de los Gil Albarellos.
Castañares de las Cuevas
según el relato de Pascual Madoz (1806-1870)
(Diccionario Madoz 1846-1850)
En la lectura, sin duda algunas cosas nos llaman la atención, como las minas de cinabrio, la gran cantidad de chopos del valle, los nogales y los jabalíes, corzos y lobos del lugar.
Se ha respetado la escritura tal como aparece en el diccionario:
con ale p., agregada al ayunt. De Viguera, dist. 1/4 de leg. En la prov. Y part; jud. De Logroño (3 leg.), aud. Terr. Y c. g. de Burgos (22), dióc. De Calahorra ( 7 ) : se halla SIT. á la orilla izq. Del rio Ircgua, oóii esposicion al S . ; bien ventilada j escepto por lo* aires del N., de los cuales la defienden los peñascos que-la rodean: el CLIMA , aunque algo frió, es bastante saludable.
Tiene 12 CASAS é igl. Parr. (Sta. Maria), servida por un beneficiado patrimonial que hace de cura, con título perpetuo, y es del nombramiento del ordinario. Esta igl. Asi como la v. habían sido siempre independientes , hasla que D. Rafael Albarellas compró alli lo que tenia el conde de Erbias, ant. Señor jurisd. De esta pobl., por cuya circunstancia se titula hoy éste, Sr. De Castañares; manejando sus intereses por sí, ó por medio del ale. «le Viguera, en virtud de la unión hecha por la Excma. Diputación Provincial en 1830. Confina el TÉRM.
Por N. con Sorzano: E. y S. con Viguera , y O. Néstores : se, encuentran en él muchas fuentes de aguas* puras y cristalinas; y á dist. De un poco mas de 1/4 de leg., se halla el ras.
Llamado de San Prudencio, y su cot. Red. Pasa casi bañando la v. el mencionado r. Iregua, que nace próximo á la venta de Piqueras mas al O., y corriendo en dirección de S. á N. va á desaguar “1 Ebro, inmediato á Logroño. Se fertilizan en este térm. Como unas 30 fan. De tierra, con las aguas de varios arroyos que se desprenden de la Sierra de Moncaí’villa: y en el mismo se descubrió en el cerro llamado Campo Terrero y monte de Jlennedona, ó Campolerria Ilermodiua, una mina de cinabrio, la cual se propusieron beneficiar concedido el permiso que les otorgó cl Sr. D. Felipe IV en Real cédula de 22 de julio de 1626 , á D. Pedro y á Marcos Chaves, la que fué al poco tiempo abandonada, sin duda por la escasez del mineral. Inmediato á la pobl. Se hallan vestigios de habitaciones abiertas en las rocas y en sitios muy escabrosos, hallándose con mucha frecuencia sepulcros esparcidos por todo el térm., y algunos fragmentos de vasijas y curiosidades de barro saguntino. El TERRENO es de lodas calidades, bueno, mediano, é inferior ó malo : sus dos terceras partes se componen de montes pobl. De árboles de muchas clases; en algunas plantaciones modernas nay mas de 4,000 chopos, y en lo restante un número bastante considerable de robles, manzanos, perales, ciruelos y melocotones, con mas de 1,000 nogales, CAMINOS: dirigen á Torrecilla, Sorzano y Viguera , en mal estado. El CORREO lo reciben de Logroño por el balijero de Viguera, los lunes y viernes, y sale en los mismos dias.
PROD. : granos ó cereales de todas clases, frutas, poco aceite, bastantes nueces, bellotas y legumbres: se cria ganado lanar, cabrio y vacuno, siendo preferido el primero; hay caza de perdices, palomas silvestres, javalies, corzos y lobos ; y pesca de truchas y barbos, PORL.: 10 vec, 43 alm. CAP.
PROD.: 167,860 rs. IMP. : 8,393. CONTR.: de cuota fija 1,377.
EMIGRACIÓN A AMÉRICA
Desde principios del siglo XVI, muchos han sido los cameranos que tuvieron que separarse de sus familias y buscar la prosperidad en otras tierras. Muchos son los que traspasaron el océano y llegaron a diferentes países de América. Muy difícil es recopilar los que nos dejaron a lo largo de estos últimos cinco siglos, pero aquí tenemos los que entre 1880 y 1930 se han podido recopilar: En Alonso Ramos, Rodolfo, et altres. (2005). Emigrantes riojanos en América, (1880-1936). Instituto de Estudios Riojanos. Gobierno de la Rioja.
Diversas fotos de la estancia más antigua. Por la observación de las paredes existían tres alturas en la edificación.
En 1931 sufrió un importante desprendimiento. Consta de dos recintos diferenciados, uno de ellos con aspecto de torre, que es el más palaciego y habitable. Tiene varias aspilleras (aberturas verticales finas y profundas típicas de los castillos).
Edificio construido a la izquierda adosado al más antiguo de la derecha, que podemos observar y que diferencia claramente las dos estancias.
El médico
Debido a una vacante de médico sabemos que Castañares de las Cuevas tenía en el año 1880, 11 vecinos a los que tenía que asistir el médico, pero debían traerlo a la población desde Viguera en caballería.
Las aspilleras las podemos ver en toda la edificación más antigua. Aquí está al lado de la puerta de entrada.
Manantial (obrado en el siglo XX), que brota en la parte interior de la "cueva", que está en el interior del habitáculo más antiguo.
Al parecer en el siglo XIV se crearon pasadizos subterraneos, que ya deben estar sepultados por los desprendimientos. Según señalan los expertos, todo el complejo consta de dos estancias: una orientada hacia el sur, la más amplia, con una cueva donde existía una fuente, y otra al suroeste a unos 12 metros de la anterior con forma de torre y con una habitación a distinto nivel.
El edificio más moderno tiene una amplia ventana geminada con dos arcos de medio punto y bancos de piedra adosados.
Exterior e interior de la ventana geminada, con los bancos de piedra tallada. Esta es la parte palaciega más moderna.
Los estudiosos de la época suponen que tendría torres de madera para observación y protección del castillo, ya que la madera era muy utilizada; para su conservación se protegía con estiércol, orina, vinagre.., para que no ardiera con las teas incendiarias que podrían lanzar los enemigos. Se cree también que el cuerpo de guardia de este edificio presentaba un auténtico cadalso (reducto fortificado de madera adosado al castillo). Podemos ver en la parte oeste que se conserva madera del cadalso.
A la derecha incrustadas en la pared podemos ver el anclaje de la torre de madera que existía, donde se supone tenía una perfecta visión el cuerpo de guardia.
Castañares de Las Cuevas
en la Revolución de 1868
Los últimos años del reinado de Isabel II se caracterizaron por una gran crisis agraria, industrial y económica, a la que se unió la política, ya que, entre otras muchas cosas, los moderados entonces en el poder gobernaban a base de decretos, e igualmente el descrédito de la monarquía.
Los progresistas y demócratas, a los que posteriormente se unieron los liberales, fueron gestando la Revolución de 1868, ”La Gloriosa”, que comenzó en Cádiz. En el gobierno provisional estaba encabezado por Serrano en la presidencia del Gobierno y nuestro compatriota Sagasta de ministro de la Gobernación.
De forma paralela a las acciones militares se “levantaron” las “Juntas Revolucionarias” en diferentes poblaciones de toda España. Asumían poderes administrativos, políticos y en ocasiones militares, ya que armaban al pueblo en unidades que dirigían.
Algunas de las peticiones de estas “Juntas” eran: El sufragio universal; Cortes Constituyentes; abolición de la constitución vigente, de la pena de muerte y de las “quintas”; libertad de expresión, enseñanza y culto, etc..
Entre los enfrentamientos armados de la Rioja sobresalió el acaecido aquí en el Valle del Iregua, en Castañares de Las Cuevas, en la “Peña del Cura”, término municipal de Viguera. A la cabeza de este grupo revolucionario iba D. Alberto Ruiz y Royo, que era un líder insurreccional republicano que después durante la Primera República presidiría la Diputación de Logroño. Era diputado electo por Torrecilla de Cameros en 1873.
El resultado del enfrentamiento fue que las tropas isabelinas derrotaron a este grupo revolucionario, denominado “Voluntarios de la Libertad”, en estas Peñas de Castañares.
Alegoría revolucionaria tres días después de los sucesos de Castañares, el 29 de Septiembre de 1868.
Ocurrió el 26 de Septiembre de 1868, y a la mañana del día siguiente llegaron presos a Logroño 9 combatientes revolucionarios, escoltados por fuerzas de caballería. Al parecer 6 resultaron heridos en el enfrentamiento. D. Alberto Ruiz y Royo dijo que había varias decenas de muertos entre los combatientes del ejército monárquico, pero no debió haber ninguno.
Los días siguientes grupos de revolucionarios pidieron al gobernador su libertad, y el día 29 el público pudo entrar a visitarlos al Cuartel de San Francisco (Hospital Militar). Información más detallada la encontraremos en “Las Juntas Revolucionarias de 1868 en La Rioja”. Roberto Pastor Martínez, Berceo, 101, 1981, 89-143.