PRESENTACION DEL SITIO

 

HAY QUE DECIR  LA VERDAD:

 

ESTO NO ES UNA ‘CRISIS’,  

 

ES UNA GUERRA DESATADA POR EL NAZISMO.

 

 

     Escribo estas líneas  porque creo que es preciso decir la verdad de lo que está pasando: que el hundimiento de nuestro país, ‘la crisis’, es un acontecimiento organizado y provocado con premeditación y alevosía, por una organización política,  el NO (Nuevo Orden), la cual es una prolongación del nazismo del III Reich de Adolfo Hitler.    La ‘crisis’ no es un resultado de las leyes del mercado capitalista, ni de la mala gestión de los bancos: sino que la mala gestión de los bancos ha sido promovida, y las leyes de los mercados utilizadas, como armas políticas para provocar el derrumbamiento económico, político y social de nuestro país, con todo el sufrimiento humano que conlleva. 

 

    Es preciso decir, porque hay mucha gente que todavía no lo sabe,  que vivimos en dos mundos paralelos, el que aparece en la superficie, y el invisible que también está en todas partes.  En la novela La guerra de los Mundos, Wells ya en el siglo pasado, nos avisó de la existencia del mundo invisible y de la guerra que desde ese mundo se estaba preparando;  aunque en su historia de ciencia-ficción lo presentó como un submundo formado por seres alienígenas, en la realidad está formado por seres humanos que han llevado y llevan una doble vida y una doble identidad: la vida y la identidad real en el mundo invisible y la vida y la identidad en la apariencia del mundo visible.  Nuestros ‘alienígenas’ son en realidad nazis o si se prefiere, neonazis.

 

    En España el mundo invisible lo empezaron a construir los vencedores de nuestra Guerra Civil,  dentro de un plan global de dominación mundial. Aquellos vencedores de nuestra Guerra Civil que consideraron que este proyecto político era demencial, fueron objeto de las primeras operaciones de eliminación y de destrucción de personas, ejecutadas desde una maquinaria criminal clandestina, que ha actuado y actúa al margen de la ley,  puesta a punto por el franquismo para llevar adelante la guerra invisible que ahora se desarrolla. Sabemos quienes son nuestros criminales domésticos, cómo son y por qué se dedican a saquear y a corromper la sociedad, a fabricar cadáveres y a producir sufrimiento humano. Y es tan grande el Poder que tienen, que hasta ahora nadie les ha podido denunciar.  Pero creo que ha llegado el momento de hacerlo.  Los estragos que está produciendo esta guerra invisible en toda la población, no solo en el plano económico, sino también en el político-social, solo se podrán superar si se explica a la opinión pública, a toda la gente, claro y alto, con pelos y señales, el por qué  hemos llegado al punto en el que estamos.  Cuáles han sido las causas y quiénes son los responsables.  Es una locura y una irresponsabilidad permitir que ocurra lo que está ocurriendo sin tan siquiera contarlo y darnos una opción para defendernos.  No bastan las medias verdades;  hay que decir la verdad toda entera.

 

      1 - La verdad que hay que decir

   

      Una parte importante de esta verdad, como decía al principio, es que lo que está pasando no es una grave y profunda crisis económica mundial, sino una guerra desatada por el nazismo para lograr un dominio absoluto, país a país, sobre toda la población mundial y sobre todo el planeta.  

      Que el hundimiento de la economía de los países es el arma política para el sometimiento de los Estados soberanos. (1)

      Que en España el nazismo tiene un importante epicentro, y por eso, un vez más, nos llevamos la peor parte, o por lo menos una parte de lo peor.   

     Pero que en el otro frente de la guerra, aquí en España tenemos una potente resistencia organizada que se empezó a formar hace algunas décadas.

   

    Para comprender cómo ha sido posible que una guerra así haya permanecido invisible para el público, hay que tener en cuenta varias cosas:

  -  Una, es la clandestinidad en la que se ha desarrollado y se desarrolla la actividad del nazismo, unida a las crecientes posibilidades de matar de forma sistemática, aparentando una muerte natural o un accidente casual: es preciso que la gente sepa que el cáncer y otras enfermedades mortales,  son administradas  como si fueran aspirinas.  Esta posibilidad de asesinar sin que parezca asesinato, confiere a la maquinaria criminal una componente terrorista inusitada, una impunidad prácticamente absoluta, y en definitiva, un Poder como no ha existido antes en la historia: no hacen falta pistolas ni tanques ni misiles, puesto que la industria farmacológica y las técnicas de infiltración y de doble identidad son más efectivas, seguras y precisas que las armas tradicionales.  Es un ejército invisible con armas invisibles; no hay un escenario del crimen ni huellas;  se mata al enemigo selectivamente y de manera invisible. (2)

   -  Otra, es el encubrimiento de la actividad visible, es decir, de la parte no clandestina que emerge, con diferentes máscaras y diferentes tipos de eufemismos.   El primer gran encubrimiento o eufemismo es llamar ‘diseño artificial’ a la dominación/esclavitud y al totalitarismo;  el segundo, llamar ‘crisis’ a la guerra;  el tercero, llamar ‘mercados’ a los saqueadores, personas de carne y hueso; etc. etc.

-   Otra es, en fin, el blindaje que han conseguido establecer, para que no se produzcan filtraciones desde el mundo invisible. Si consideran que una persona que sabe lo que pasa, es proclive a hablar, se la amenaza y se la vigila muy de cerca, y ante la menor duda, se la descerebra (al estilo del caso de Adolfo Suárez) o se la elimina.  Otro medio de blindar la verdad, cuando alguien ha empezado a decir algo, ha sido el de convencer al entorno familiar de la persona en cuestión de que ha perdido la cabeza, que padece un cuadro delirante, y que la tienen que llevar al psiquiatra. Esta alternativa también ha funcionado porque la verdad resulta tan inverosímil que es más fácil creer que el familiar en cuestión se ha vuelto loco.

 

 

    La otra parte de la verdad que hay que desvelar es la misma maquinaria criminal invisible del NO, que lleva décadas asesinando y torturando impunemente. 

 

    Esta maquinaria es la principal y básica arma del NO en la guerra invisible contra la población, para llevar a término acciones terroristas de todo tipo; su crueldad y efectividad descansa en la posibilidad mencionada de matar, torturar y provocar enfermedades o accidentes de manera invisible, impune y selectiva.  Esta maquinaria ha sido el arma empleada para 1) eliminar de forma selectiva a personas que constituían un obstáculo en cualquiera de sus  proyectos,  2) organizar la corrupción de las instituciones, y 3)  organizar el saqueo masivo de los bienes públicos y privados. 

 

    La posibilidad de matar y de torturar de manera invisible e impune, también confiere a la técnica mafiosa tradicional del chantaje, una capacidad de sometimiento de proporciones hasta ahora desconocidas (si no lo haces, tu hijo morirá de cáncer, y si te suicidas para no hacerlo, también, etc. etc.); y que aplicada a la corrupción y al saqueo ha llevado al país al estado en el que ahora se encuentra.  Las dimensiones que han adquirido la corrupción de las instituciones y el robo de las arcas públicas y privadas han sido posibles gracias a la contundencia operativa de esta maquinaria criminal. (3)

 

 

    2 -  La resistencia y los intentos de denunciar los crímenes y a los criminales.

 

     Desde mi estado de aislamiento, carezco de información concreta sobre la resistencia organizada contra el NO, y sobre la lucha contra su maquinaria criminal.

 

    Pero según he podido percibir,  mientras el NO organizaba el saqueo de las arcas públicas y privadas de España, la corrupción de sus instituciones públicas y privadas y el crimen y la tortura mencionados, un sector importante de nuestra sociedad se ha organizado para luchar contra ellos.  Por lo que he podido observar desde mi aislamiento, a partir del triunfo del PSOE en las elecciones del 2004, se produjo un gran desarrollo de la resistencia organizada contra el NO,  que fue amparada y propiciada por un sector del Partido Socialista, y por el mismo gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. 

    Con la participación de los mismos servicios de seguridad del Estado, estuvieron a punto de lograr desvelar la existencia del mundo invisible, de la doble identidad y de la doble vida de mucha gente en nuestra sociedad; fue la época de la serie de televisión ‘Los simuladores’, del programa-concurso ‘Identity’, de los programas ‘Sé lo que hicistéis’, o ‘Estas no son las noticias’,  etc. etc., que nos daban indicación de la voluntad de lucha existente y del intento por desvelar la verdad.   Sin embargo, la presión internacional impidió llevar a término este intento de decir la verdad y de hacer emerger el mundo invisible:  en el último momento vino la orden de abortarlo, desde lo más alto de nuestras instituciones políticas, con aquel famoso ¿por qué no te callas?, que puso fin a dicho intento, y con él a los sueños de muchos españoles y a las esperanzas de liberación de los ‘muertos vivientes’  (los que tienen sus vidas secuestradas por la maquinaria criminal, y actúan según sus órdenes bajo amenazas) que han seguido y siguen cautivos en sus cárceles invisibles, realizando los más abyectos trabajos forzados.

 

    No sé muy bien cuándo los servicios de seguridad del Estado comenzaron a luchar contra la criminalidad del nazismo, pero lo cierto es que a partir de un momento dado lo hicieron.  Como sabemos,  en estos últimos años, tanto la policía como la inspección de Hacienda han perseguido el crimen organizado y han puesto al descubierto las tramas Gurtel, Noos, etc., tropezando en su trabajo profesional con todo tipo de impedimentos, dentro y fuera de las mismas instituciones; pues la guerra se desarrolla con especial virulencia dentro de las instituciones del Estado.  Por su parte, los servicios de inteligencia del Estado han recabado una cuantiosa información sobre toda la actividad criminal del nazismo, incluidos numerosos testimonios de arrepentidos.

     

     Me consta que hay muchos arrepentidos.  Lo sé por sus miradas, por sus gestos.  Que yo sepa, por lo menos tres personas han pagado el arrepentimiento con su vida, y aunque sabían lo que les esperaba, la muerte no les impidió hablar.  La dignidad humana existe, es un hecho.

 

   Existe pues una información y un conjunto de pruebas fehacientes sobre los crímenes, la maquinaria criminal, y, en definitiva, sobre la guerra desatada por el nazismo.  Una  información que tuvo en sus manos el gobierno de Zapatero y que ahora tiene el gobierno de Mariano Rajoy.  Y según he podido entender, ambos han hecho amagos de darla a conocer y de aplicar la legalidad vigente contra los responsables de los crímenes; pero ambos han tenido que desistir ante amenazas de catástrofes apocalípticas contra España provenientes de la organización internacional del NO.  Puede decirse, que el Estado español, en este sentido, ha sido secuestrado por dicha organización.

 

     En realidad, el conjunto de pruebas objetivas, consistentes y concretas, de la actividad criminal del NO en España, los asesinatos selectivos en serie y las innumerables torturas, así como la extraordinaria y sofisticada elaboración de las mismas, pone en evidencia su relación de parentesco o de continuidad con el nazismo del siglo pasado, -además de la continuidad representada en las propias personas- en su rasgo político más característico: la práctica del exterminio y la indiferencia ante el sufrimiento humano, constituidos como verdadera materia prima del sometimiento y de la dominación política.    

 

     Creo que el gobierno de España tiene en sus manos una tabla de salvación (las pruebas de la actividad criminal del NO), no sólo para salvar a España, sino también para ayudar a salvar al mundo.

 

    Según lo que desde mi aislamiento he podido percibir, en el último año parecía que se producía una coalición de fuerzas lo suficientemente importante para desvelar ante la opinión pública la guerra y la maquinaria criminal invisibles; para denunciar concretamente a los responsables impunes de los crímenes y torturas, del saqueo y de la corrupción política y social.

 

   No tengo elementos de juicio para determinar o entender los motivos por los que estos intentos han sido reiteradamente frustrados.  Pero creo que ahora sí ha llegado el momento de decir la verdad de una vez por todas.  La gente tiene derecho a saber la verdad, y que no son unas fuerzas invisibles, etéreas, o unos mercados neutrales quienes nos están machacando: sino unas personas, de carne y hueso, que son aproximadamente un 1 % de la sociedad que ha levantado mediante crímenes, saqueo y mentiras, una organización político-militar para dominar el país.

 

   (El 1 %: es el porcentaje estimado de desalmados de la población, capaces de aceptar y de justificar la criminalidad del nazismo.  Por eso una gran parte de la militancia del NO está engañada y desconoce también la verdad).

 

   La verdad es el requisito imprescindible para poder luchar.

 

 

 

 

     3 - Decir  la  verdad y la lucha contra el fratricidio

 

 La estrategia fratricida se elabora necesariamente convirtiendo la palabra en mentira y el amor en odio.”  

 

    Esto decía en un escrito que envié en septiembre pasado por Internet, sobre la capacidad de entendimiento y la lucha contra el fratricidio.

 

    Obviamente con mentiras nadie puede entenderse.

     

     El entendimiento entre las ‘dos Españas’ no se puede producir en el territorio de la mascarada; el territorio de las máscaras y de las imposturas, es el territorio del fratricidio. La verdadera reconciliación y la verdadera democracia sólo pueden producirse en el terreno de la verdad y de la transparencia. Apostar por la verdad es apostar por el entendimiento humano; es confiar en que con la palabra verdadera y  la capacidad de amar podemos entendernos. 

 

     Detrás de las máscaras, de la impostura y de los fanatismos, está el ser humano: y por eso precisamente la transparencia promueve el entendimiento, porque en el fondo del ser humano los anhelos son los mismos; ahí es en donde nos reconocemos hechos de la misma materia, de la misma sustancia; que somos todos poco más o menos lo mismo y que anhelamos y deseamos poco más o menos lo mismo.

 

    No hay dos tipos de bienestar; el bienestar es lo mismo para unos que para otros. Lo que es distinto es la ambición de Poder.  Pero una vez descontaminados de la ciega, absurda e irracional ambición de Poder y de dominio, que posiblemente sólo afecta de verdad a un 1% de la población, nos encontramos con que todos queremos lo mismo y tenemos el mismo concepto del bienestar; todos preferimos disfrutar de la noble y leal claridad de la cosas y de los sentimientos; todos tenemos la misma dignidad y la misma hambre y sed de justicia. 

 

     Los lugares comunes de los seres humanos es una realidad objetiva; en esa realidad y en esa confianza descansa la política a favor del entendimiento y en contra del fratricidio y la dominación.

 

    Quizá sea cierto ese refrán tan nuestro, que dice que no hay mal que por bien no venga.  Quizá esta guerra del nazismo sea la circunstancia que, al obligarnos a ir a nuestras raíces, va a permitirnos una reconciliación desde lo más genuino de nuestra condición humana.

 

                                       San Ildefonso, 15 de julio 2012

 

Notas

 (1):    Otra importante arma política en la guerra por la dominación mundial, es la secesión territorial en aquellos Estados cuya dominación en su conjunto ofrece dificultad o resistencia,  como ha ocurrido en la historia reciente de Europa (en los Balcanes o en la misma antigua URSS, etc.), en donde la indignación de determinda gente se ha conducido hacia proyectos  independentistas y sentimientos nacionalistas.  Es la vieja estrategia del ‘divide y vencerás’.  En este contexto hay que situar el planteamiento independentista propuesto por Artur Mas, precisamente en un momento de agudización de la guerra en nuestro país, con el fin de aumentar la confusión y la división de nuestras fuerzas.  Por eso es tan importante que esta guerra deje de ser invisible y que la gente sepa la verdad, para que se pueda entender el significado político de las cosas, como ahora la del catalanismo que representa Mas.  (Nota añadida el 2 de octubre 2012)


(2)  No solo se neutraliza y se elimina a las personas con aparentes enfermedades o accidentes.  Otra arma importantísima de la máquina criminal son las drogas psicotrópicas u otras que producen diferentes disfunciones neurológicas.  Algunos tipos de drogas pueden producir cansancio sistemático crónico, para limitar la actividad de una persona, o estados de extenuación puntuales para paralizarla físicamente en un momento determinado; estados agónicos terminales, que introducen a la persona en un estado de lasitud tal que parece que la vida se va y que ya no puede hacer nada más que asistir al final de su vida; es como un simulacro de agonía, sentido como tal; estados de depresión en los que la persona en lugar de desear vivir, desea morir; estados de tristeza aguda, en los que tras horas y días de llanto inconsolable sobreviene el estado de desconexión descrito en psicología como origen de diferentes autismos; estados de desconexión mental, en los que las cosas más obvias se vuelven inalcanzables para la mente, con las consiguientes consecuencias en la conducta; brotes psicóticos, en general acompañados de una previa o simultánea intervención psicológica para dirigir el brote (por ejemplo, montajes para figurar infidelidades y promover celos y desconfianzas, etc.); estados continuados de insomnio; y así un sinfín de estados patológicos que discapacitan a una persona determinada, y, lo más importante, pueden permitir manipular y dirigir su conducta.   Esta arma se utiliza profusamente y es invisible dentro de la misma invisibilidad.         Detectar una intervención de este tipo es muy importante y a la vez difícil.  Importante porque su detección elimina la invisibilidad, que es lo que permite que la conducta de la persona aparezca como propia de ella y no el resultado de una intervención.  En otras palabras, detectarla equivale a anular su principal factor de daño.

   Algunas pistas para detectarla: si una persona, no habiendo percibido con anterioridad alguno de los síntomas enunciados, u otros similares, comienza a padecer alguno, y si esa persona forma parte de la resistencia anti-nazi, o de alguna manera es un obstáculo a alguno de sus proyectos, puede legítimamente sospechar de una intervención de esta índole, sin temor a sufrir paranoia.  Es más, debe sospechar puesto que la detección es clave para desactivar el eje central de la intervención.    

     A veces es prácticamente imposible detectarla, salvo experiencia reiterada y por las consecuencias –inexplicables- de dicha reiteración, o por algún elemento casual que la delata. 

     Es frecuente que la administración no sea de una sola droga sino de un cóctel o combinado de drogas, y, por tanto, la percepción también simultánea de dos o más de los síntomas enunciados. 

     Es frecuente también la percepción de los síntomas con distinta intensidad; es más, las dosis son un aspecto fundamental de la droga, por el mismo hecho de que tienen que detectar el umbral de sensibilidad de cada droga en cada persona, que es diferente en cada persona, y para ello tienen que experimentar caso por caso;  porque, para lograr la invisibilidad de la intervención, necesitan conocer la dosis máxima por debajo del umbral de percepción, y así administrar la droga sin que la persona se dé cuenta de que está siendo drogada.  Puede suceder entonces que una persona percibe síntomas durante un tiempo que luego desaparecen –porque ya han cuantificado la dosis máxima por debajo del umbral de percepción-, y entonces es cuando comienza la intervención invisible.

    Esta arma unida a las otras confiere esa condición de Poder casi absoluto al terrorismo nazi.      Y digo ‘casi’ por dos cosas: una porque no hay nada absolutamente ‘absoluto’, y dos, porque lo más ‘absoluto’ que existe es la propia vida que resiste al nazismo. (Nota añadida el 18 de noviembre 2013)


 
(3) Es evidente que la disyuntiva política que tiene planteada nuestra sociedad es si esta maquinaria criminal va a continuar funcionando o va a desaparecer; y
 que el desarrollo de todos los demás aspectos políticos y socioeconómicos dependen de esta cuestión.  Ante esta disyuntiva todas las sensibilidades políticas no corrompidas por el nazismo estamos unidas. Por eso y para dividirnos, la estrategia del NO es desplazar esta cuestión,  llevar la lucha política y el debate a otros terrenos, que parezca que son otras las cuestiones en disputa.  Con este fin ha realizado y sigue realizando campañas de propaganda dirigidas a todas las formaciones políticas para producir dicho desplazamiento.  Sin embargo, es imposible sustraerse a la evidencia de que no hay nada que no dependa o que no esté subordinado a la continuidad o desaparición de la maquinaria criminal:  incluso las mismas campañas y el mismo empeño en desplazar esta cuestión  lo corroboran.  (Nota añadida el 4 de diciembre 2012) 
 

 

 

 

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Por qué es importante la maternidad

 

Sinopsis de la correlación entre maternidad y sociedad,

entre maternidad e individuo,

entre matricidio y degeneración y eventual extinción del género humano.

 
AVISO: existe una falaz 'traducción' al inglés de este texto con el título "why motherhood is important" (aunque la URL es: why motherhyood is important, con una 'y' entre la 'h' y la doble 'oo')
Entre otras, y como siempre, se elimina la clara y contundente expresión, acuñada por Nils Bergman y que se reproduce en este texto, 'impacto de por vida' ('lifelong impact'), referida al efecto de la falta de maternidad en la formación del ser humano. Ver más en ADVERTENCIAS.
 
 

1.- La maternidad es importante porque es el proceso de formación del ser humano.

      La maternidad es una secuencia de fenómenos concatenados: concepción, gestación intrauterina, nacimiento, gestación extrauterina y crianza. Todos los seres humanos se forman en esa secuencia. No hay otra manera de ser humano; no hay otra vía, otra alternativa. La maternidad no es solo una experiencia o una faceta de la vida de una mujer, sobre todo es el proceso de formación del ser humano.                 

 

2.- Esta secuencia se ha fijado en la evolución mamífera en general y humana en particular; la fijación de la  secuencia específicamente humana fue determinante para la fijación de nuestra especie en el ecosistema general de la vida. Las peculiaridades particulares de la maternidad humana se deben sobre todo al específico desarrollo del sistema sexual para adaptar la maternidad a las condiciones anatómicas del bipedismo. (Ver El parto orgásmico, testimonio de mujer y explicación fisiológica, colgado en esta web).

 

3.- La maternidad, y con ella el proceso de formación de los seres humanos, está pervertida, gravemente alterada en relación al diseño filogenético que aseguró nuestra permanencia como especie. Hay pediatras que afirman que en los hospitales se viola a l@s recién nacid@s porque llaman ‘violación’ al acto de separar a la madre de l@s bebés (1).                                                                                        (Ver El Cuidado Madre Canguro de Nils Bergman, colgado en sites.google.com/site/rescatandotextos, así como su documental Restoring the original paradigm, (http://www.youtube.com/watch?v=hDOpnCPoBg0; también en: http://myblogdecrianzaconamor.blogspot.com/2009/07/restaurando-el-paradigma-original.html).

Otras referencias en El matricidio y la represión del deseo materno a la luz de la neurología y de la práctica clínica neonatal, colgado en esta web)

 

4.- La perversión de la maternidad afecta a la formación individual del ser humano.

      La repercusión de la maternidad en el individuo se puede resumir con un dicho popular catalán, referido a lo que antiguamente se llamaban ‘niños difíciles’; de estos niñ@s se decía: aquest no ha estat prou llepat (a este no le han lamido lo suficiente).

       Esta correlación entre maternidad deficiente o mala, y formación deficiente o malformación del individuo humano, ha sido comprobada desde diferentes campos del conocimiento. En concreto, desde la psicología, la neurología y la psiquiatría se han estudiado diferentes aspectos del deterioro de la sociabilidad humana relacionados con la falta de amor materno (diferentes tipos de autismo, esquizofrenia, tendencias suicidas, drogadicción, etc.); estudios que son en general desconocidos, pese al esfuerzo divulgativo de los mismos, por parte de profesionales como Odent, Bergman, Prescott, entre otros.  Buena parte, o la mayor parte de lo que está colgado en esta web trata de explicar esta correlación.

      La capacidad de amar y la capacidad racional del ser humano están interrelacionadas; se forman en la etapa primaria de su vida y son una función del deseo materno.  Desde mediados de la década de los 90, la prensa ya se hizo eco de los hallazgos de la neurología al respecto:  Sandra Blakeslee,  "Las emociones moldean las neuronas" (The New York Times/El País, 15.11.1995); Linda Carrol, "Bebés más inteligentes: la lactancia materna favorece el desarrollo del cerebro" (Medical Tribune/el Mundo, Salud nº 128, 17.11.1994); Pablo Jaúregui, "Besos, caricias y abrazos, la afectividad es básica para el desarrollo del cerebro de los niños" (El Mundo, 12.11.1997); Carlos Fresneda, "Las raíces afectivas de la inteligencia" (El Mundo, 22.09.2003).  En estos artículos se pueden encontrar las referencias de los hallazgos en el campo de la neurología que responden a sus titulares. Nils Bergaman, en el texto arriba citado, explica y refiere otros hallazgos y conclusiones más recientes.  Por su parte, Ruth Benedict (1946) (El Crisantemo y la Espada, Alianza Editorial, Madrid 1974, pag. 249) ya daba cuenta del sorprendente hecho de que en Jápón, los bebés, al menos en aquella época, aprendían a hablar antes que a andar;  también decía que las madres disfrutaban dando de mamar, y que para los japoneses, amamantar es uno de los mayores placeres fisiológicos para la mujer, y el bebé aprende fácilmente a compartirlo con ella: el pecho no es sólo alimento... (pag. 247); en Japón existe un concepto, amae, inexistente en las lenguas occidentales para designar el amor primario; según Takeo Doi (1962), dicha inexistencia dificultaba en extremo el diálogo en el campo de la psiquiatría. ("Amae: a key concept for understanding japanese personality structure", Psychologia, Kyoto, vol 1,  5  )                                                                                                        Michael Balint (La Falta Básica, Paidós, Barcelona 1993) explicó la existencia de un ámbito psíquico primario -formado en la interacción libidinal madre-criatura, durante la gestación intra y extra-uterina-, que mantiene latente de por vida una capacidad de producir amor. En este ámbito psíquico descansa la bondad innata del ser humano, su capacidad de amar y también en buena medida, la de razonar; su función es retroalimentar y desarrollar dichas capacidades.  La formación del ser humano incluye, pues, necesariamente, ineluctablemente, una bondad innata y una capacidad de amar.  Michel Odent afirma que el prototipo de todos los modos de amar es el amor materno, y que todas los modos de amar están integrados (La cientificación del amor, Creavida, Argentina, 2001, pag. XVIII). "El narcisismo primario" de Freud y "el inconsciente huérfano" de Deleuze y Guattari forman parte de la cultura de la dominación que  elimina a la madre: puesto que obviamente, lo primario es el amor a dos y no el narcisismo, y el inconsciente se forma en la vida intrauterina y tiene, por tanto, la misma madre que el resto de nuestra organización psicosomática. A pesar de la importantísima obra de estos autores, en esta cuestión no traspasan el dogma básico de la cultura matricida.                                                                                                  Por otra parte, la psicología también ha mostrado la fractura o esquicie psíquica que se produce en el momento en que falla el de amor materno (Balint, Winnicot), fractura sobre la que se construye el ego fratricida, y que éste mantiene para blindar y neutralizar la psique primaria humana. Pese a todo, el deseo materno entraña la continuidad de la vida humana, y seguimos viviendo contradictoriamente, con las dos moneditas de Machado (más de una que de otra, según la expansión producida del amor primario y las condiciones del entorno, según la rigidez de la fractura, según el ego, en definitiva, según el grado de deterioro  de cada persona). 

             Para ver como impacta de por vida la falta de madre normal, sólo unos datos de la formación del sistema neurológico, que nos permiten vislumbrar el impacto general: el desarrollo neurológico sólo está pautado genéticamente hasta más o menos las primeras 12/14 semanas de gestación, y luego ya depende de la interacción con la madre; además nacemos sólo con un 25 % del cerebro formado -a diferencia de los demás mamíferos, que nacen con un 80 % del cerebro ya formado-. La falta de amor materno produce descargas de hormonas del stress y del miedo (cortisol, adrenalina…) cuya persistencia a su vez produce una toxicidad neuroquímica que incide en la formación del cerebro. Este depende pues de la interacción con la madre durante la gestación intra y extra-uterina. Concretamente, según Lloyd de Mause, las áreas del cerebro relacionadas con la producción empática no se desarrollan si no hay suficiente cuidado materno, haciendo entonces posible la indiferencia empática compatible con el fratricidio y la crueldad.

     Michel Odent también ha hecho una recopilación de estudios epidemiológicos que muestran esta correlación, y que resume en una frase: health is shaped in the womb.                                                         (Ponencia I Congreso Internacional de Parto y Nacimiento.en.casa, Jerez, 2000).                                                                                                                     . ... En definitiva, la perversión de la maternidad es una estrategia para sabotear el desarrollo del ser humano. (Ver El Asalto al Hades, Capítulo II, La Represión del deseo materno, etc. colgados en esta web)                

    (Explicaciones más extensas y referencias de los campos de la neurología y de la psicología en El matricidio y la represión del deseo materno a la luz de la neurología y de la práctica clínica neonatal, colgado en esta web).

 

5 – La repercusión social de la alteración del proceso de formación del ser humano.

      La repercusión de la maternidad en la sociedad humana, la resumía San Agustín en la siguiente sentencia: Dadme otras madres y os daré otro mundo. La obra pionera en el establecimiento de esta correlación en términos antropológicos, fue el Das Mutterrecht de Bachofen (...aquellas primitivas generaciones de mujeres, con cuya desaparición, desapareció también la paz sobre la Tierra), basada en hechos históricos recogidos en la literatura antigua, que posteriormente han sido corroborados por la arqueología. Esta correlación entre el tipo de madre y el tipo de sociedad también ha sido comprobada desde diferentes campos del conocimiento.

    Michel Odent (El bebé es un mamífero, Mandala, Madrid, 1990, pags. 64-65) hizo una recopilación de algunas de las prácticas, ritos y recetas para interferir en el proceso de formación del ser humano, que se han inventado y puesto en práctica a lo largo de la historia.  Por ejemplo, los espartanos que tiraban a los bebés rodando por la ladera de una montaña, y los vikingos que los colgaban de un árbol alimentándolos con tuétano, conocían sus efectos para alterar el proceso de formación de la criatura humana, en términos de acorazamiento psicosomático y de eliminación de las producciones empáticas naturales (que hoy se conocen con detalle en términos neurológicos y psicológicos), con el objetivo entonces no simulado de crear pueblos de guerreros y esclav@s, es decir, la civilización de la dominación y del fratricidio.  En esta, por otro lado breve, recapitulación de Odent, destacan los mitos y otras prácticas para promover la separación de la madre de la criatura, encaminadas a interceptar la función del deseo materno en la formación del ser humano, y que ponen de manifiesto el conocimiento que siempre ha existido de su impacto social; mitos que propagan creencias tales como que el calostro es malo (la medicina ayurvédica en el s. II a.c., da una receta a base de miel y mantequilla para sustituir el calostro y la primera e importantísima leche, para la formación del bebé, de los cuatro primeros días), o que el demonio (la oxitocina y la prolactina) habita el cuerpo impuro y la leche de la madre, por lo que para salvaguardar a la criatura, debían de serles sustraídos, en tanto que la madre no pasara por ciertas ceremonias de ‘purificación’, ceremonias que por otro lado, se establecían en el plazo de tiempo suficiente para que la interrupción de la producción materna fuese efectiva; en la Biblia este plazo es de 8 días para los niños y 40 para las niñas, lo que prueba la discriminación por sexos de una represión directamente establecida con un fin social.  Estos son unos ejemplos de la implementación de la represión del deseo materno con el preciso objetivo social de pervertir al ser humano para adaptarlo a la dominación.  Hoy, en la era de la dominación invisible y de la sumisión inconsciente, los mitos han cambiado y los objetivos se ocultan más.  La manipulación falaz de la obstetricia, de la sexualidad femenina, de la pediatría,  tomando el nombre de la Ciencia en vano y sus hallazgos con fines criminales, consagran la mayor perversión quizá de la maternidad de todos los tiempos.  Aunque se sigue aplicando sistemáticamente la separación de la madre del bebé, esta separación física ya no es imprescindible, puesto que la industria farmacológica suministra drogas eficaces para interceptar el deseo materno, en el parto, en el inmediato postparto y en la lactancia. 

      El 21 y 22 de mayo de 1991 tuvo lugar en Arlington (Virginia), con el patrocinio de la New York Academy of Sciences, un Congreso sobre ‘Oxytocin in Maternal, Sexual and Social Behaviours’ (Pedersen et al., Annals of the New York Academy of Sciences, Volumen 652,  Nueva York, 1992), un hito de la historia de la Ciencia que abrió las puertas para la recuperación de la maternidad; sin embargo, sus hallazgos se están utilizando principalmente en un sentido inverso, para ejecutar el matricidio con mayor precisión, eficacia y amplitud social.

     Otro hito en la historia de la Ciencia, en el sentido de desvelar la verdad del matricidio, fue el I Simposio de Antropología Sexual que tuvo lugar en el marco de la Central State Anthropological Society, en Lexington, Kentucky en mayo de 1965 (citado por Ernest Borneman en Le Patriarcat, Puf, Paris 1979).

 

6.- La perversión de la maternidad impide el desarrollo de las cualidades básicas in-formacionales del ser humano (in-formacionales = consustanciales a nuestra formación como especie; es decir, no unas cualidades cualesquiera, sino las más fundamentales y básicas que permitieron nuestra formación y fijación como especie): la capacidad de amar y de empatizar con los congéneres, la capacidad de raciocinio, la capacidad de entendimiento, en definitiva, su sociabilidad.

     La pérdida y/o deterioro de estas cualidades fundamentales supone un grave proceso de degeneración del género humano, que de no atajarse, y por tratarse de la pérdida de lo fundamental, nos conducirá a la desaparición. La esclavitud requiere destruir la capacidad de amar y la sociabilidad humana, pero esta es una maniobra suicida.  Como afirma el neurólogo norteamericano James W. Prescott:  without human love there can be no survival of Homo sapiens ("Breastfeeding: brain nutrients in brain development for human love and peace", en Touch The Future Newsletter, Spring 1997).  También Odent en una reciente entrevista, afirmaba que la humanidad no puede sobrevivir si se hacen innecesarias las hormonas del amor, como pretende la nueva dominación y sus estrategias conductistas.   Pruebas de que este es un camino de degeneración humana son, por un lado, el malestar que produce y que crece en paralelo con el desarrollo de esta civilización, y por otro, el mismo hecho de que estamos destruyendo el ecosistema terrestre del que dependemos.  

  No es necesario decir que el desarrollo industrial, científico-técnico, etc., de nuestra civilización no justifican ni tendrían que comportar la destrucción de la capacidad de amar del ser humano, ni el matricidio ni la esclavitud.  Como decía J.L.Sampedro, el desajuste esencial de esta civilización es tener muchos medios sin saber ponerlos al servicio de la vida. (José Luis Sampedro, Desde la frontera, discurso de entrada en la Real Academia Española, Madrid, 2 de junio de 1991).

Esta civilización contra natura no es la única posible; la historia y la arqueología han mostrado la existencia de civlizaciones técnica y culturalmente desarrolladas, sin dominación, y en sintonía con la naturaleza.  Contraponer la civilización a la naturaleza es una de las estrategias del discurso de la dominación, pero es una contraposición falaz; se trata de saber de qué tipo de civilización hablamos, si de civilizaciones esclavistas o de civilizaciones sin dominación: esa es la verdadera 'contraposición'.

     (Ver en esta web: La degeneración de la raza humana por la pérdida de sus cualidades fundamentales)

       En concreto hay abundante literatura científica que establece una correlación directa entre la violencia y el fratricidio, y la falta de verdadera madre.   

      (Ver La represión del deseo materno, II parte, capítulo 8; El matricidio y la represión del deseo materno a la luz de la neurología y de la práctica clínica neonatal, colgados en esta web. También El bebé es un mamífero (Michel Odent) y El placer corporal y los orígenes de la violencia (J. W. Prescott) colgado en sites.google.com/site/rescatando textos.  Otros textos de Prescott, como Breastfeeding: brain nutrients in brain development for human love and peace, o Only more mother-infant bonding can prevent cycles of violence pueden encontrarse en http://www.violence.de) 

 

7.-  La perversión de la maternidad en el grado de generalización actual supone una castración de la mujer, de la cual Freud hizo una constatación empírica. La historia de la mujer en este proceso histórico es una Iliada de sufrimientos, según expresión de Romeo de Maio (Mujer y Renacimiento, Mondadori, Madrid 1988); una represión particularmente inexorable, con palabras de Freud (La sexualidad femenina (1931) Obras completas, Tomo III, Biblioteca Nueva, Madrid 1968, pag. 518). Pero el que las mujeres, como parte de la humanidad, dejen de sufrir, aún siendo algo muy importante, ni siquiera es lo más importante en la encrucijada actual del mundo.       

     Wilhelm Reich (Reich habla de Freud, Anagrama, Barcelona 1970) dijo que mientras los embriones crecieran en úteros espásticos y los pechos de las mujeres no latieran adecuadamente, no habría parlamento ni constitución que pudiera hacer a los hombres libres. Reich quería decir que los parlamentos y las constituciones pueden y deben reconocer, proclamar y defender la libertad de los hombres y de las mujeres, y la sociedad ofrecer un tejido social adecuado; pero la libertad y la integridad de cada ser humano se hacen en el vientre y en el regazo materno.  Hay una cultura silenciosa, la del silencio del mar que nunca se calla, que desarrolla esta condición humana, y hay una cultura de la dominación, suicida, empecinada en promover el malestar y el sufrimiento humano, y en llevar a la humanidad a la autodestrucción.                                                                                  

   La obra de Niles Newton, investigadora del Obstetric School of Medicine de la Universidad de Pennsylvania, del Department of Psychiatry and Behavioural Sciences de la Northwestern University Medical School de Chicago, y ponente del Congreso de Arlington de 1991, explica que la sexualidad de la mujer concierne a más aspectos que los de las relaciones con el otro sexo,  aspectos que son completamente ignorados y despreciados en nuestra cultura; y denuncia que se haya separado la maternidad de la sexualidad de la mujer (Maternal Emotions, Paul Hoebber, Inc. Medical Book Department of Harper &Brothers, N.Y., 1955).  En diferentes momentos de la historia, la sexualidad de la mujer implicada en la maternidad se ha mantenido oculta tras el fantasma de la brujería, inventado precisamente con el fin de poder condenarla y reprimirla sin tener que mencionarla, eliminando todo rastro de su función bondadosa y benefactora para los seres humanos.                                                                  El deseo materno es la continuidad de la vida; la sustancia común de la que estamos hech@s, hombres y mujeres, de cualquier raza, de cualquier país, de cualquier religión o creencia política.

 

8.-  La perversión de la maternidad comenzó hace unos 6.000 años, como una estrategia para esclavizar seres humanos, y se extendió con la expansión de los imperios esclavistas patriarcales.

    Primero aconteció en pequeños grupos humanos en los que el hombre cambió la armonía natural entre los sexos por la dominación. El sometimiento de la mujer vino acompañado de una alteración y reducción falocéntrica de su sexualidad.  El dominio del hombre sobre la mujer y la represión de la sexualidad materna, están explícitamente concatenadas en el versículo 16 del Génesis 3, que reza así: Multiplicaré los trabajos de tus preñeces. Parirás con dolor los hijos y buscarás con ardor a tu marido que te dominará (Nacar y Colunga, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 1963); el tiempo futuro de los verbos indica que todavía en aquel presente las cosas no eran así. Esta perversión se extendió con la expansión de los imperios esclavistas patriarcales.  

    El ser humano, en su integridad original es incompatible con la dominación, y por ello, el objetivo de la perversión de la maternidad siempre ha sido y es el de sabotear el proceso de formación del ser humano (cambiar las madres para cambiar el mundo). Un ejemplo de esta incompatibilidad: los españoles en el siglo XVI exterminaron a los araucanos, la población indígena del Caribe, porque éstos, en su estado de integridad, no se pudieron adaptar a la esclavitud; entonces tuvieron que llevar esclavos de África para que trabajaran en las haciendas y dominios coloniales.

     La destrucción primitiva de la maternidad sobre la que se levantó el patriarcado y la dominación, es lo que divers@s autor@s han llamado ‘matricidio primitivo’, que se fijó social y culturalmente, con una abundante mitología general y, en particular, con la generalización de diferentes mitos sobre nuestros orígenes. La malformación o deformación del ser humano (la pérdida de sus cualidades fundamentales) fue y es un requerimiento de esta civilización esclavista, patriarcal, basada en relaciones de dominación y promotora del fratricidio humano.  Por más invisibles que sean hoy la dominación y la esclavitud, su esencia es la misma.

 

9.- A pesar de los hallazgos científicos, en la actualidad, la perversión de la maternidad ha alcanzado cotas demasiado altas, y además, dicha perversión está más generalizada que nunca.

     A comienzos del siglo pasado había una parte de la humanidad que todavía escapaba de este aspecto de nuestra civilización; pero los hallazgos de la medicina y de la tecnología se han implementado en un sentido favorable a la fijación de la perversión, acorde con la nueva esclavitud de los nuevos tiempos.

     Superados en cierta medida algunos mitos,  hay una contradicción flagrante entre el conocimiento y su aplicación, que solo se explica por la intervención política de los gestores, los nuevos sacerdotes, de la dominación.  Michel Odent (1999) hacía la siguiente mención sobre dicha intervención:    Estamos en condiciones de comprender por qué los personajes cuyos nombres están asociados tanto al nacimiento como a la capacidad de amar, encuentran poderosos obstáculos: hacen temblar los fundamentos de nuestras culturas (…)  podríamos explicar la tendencia muy expandida de neutralizar, colocar fuera de la ley, o perseguir a cualquiera que promulgue mensajes tanto sobre  la capacidad de amar como sobre la forma de nacer. (La cientificación del amor).

       Desde la medicina, desde la pediatría, desde la sexología científica, desde la psicología, desde la neurología, desde la endocrinología, desde la historia y la arqueología,  y desde otras ciencias, aplicadas y no aplicadas, se ha producido un esclarecimiento científico de la maternidad como proceso de formación del ser humano, y también un esclarecimiento del daño del matricidio para el conjunto de la humanidad; es decir, podemos explicar y entender de manera científica e irrefutable la correlación entre maternidad y sociedad, entre maternidad e individuo, entre matricidio y degeneración y eventual extinción del género humano.  Por eso la cuestión se dirime, se está dirimiendo, en términos políticos.  Es preciso, para hacer acopio de fuerzas y empujar en un sentido favorable a la supervivencia de la humanidad, saber los términos y el contenido real de esta guerra.

     

10.- De la recuperación de la maternidad depende el que la humanidad tenga o no tenga futuro.

      Aunque no aparezca en los titulares de la prensa ni en los informativos de las televisiones, y aunque, desde luego, las batallas contra el fratricidio, el genocidio, etc.,  son muchas y en diferentes frentes, y hay que estar en todas ellas, en mi opinión la supervivencia de la humanidad depende de que se pueda frenar el proceso de degeneración del ser humano, lo que supone recuperar la maternidad.   Además, en cualquier caso,  todos los pasos que se puedan dar en este sentido, por todo lo que dicha recuperación entraña, liberarían un caudal de fuerzas latentes, hoy replegadas, que serían sustento de las demás batallas.                                                                                                     La maquinaria criminal de la nueva dominación ha sido calificada de diversas formas: horror, terror moral, crueldad, sadismo, etc., que expresan un primer estadio de percepción del dolor, de la naúsea, o de la compasión que sus efectos nos producen; pero racionalmente, es decir, lo que solemos llamar científicamente, sólo se puede comprender en términos de degeneración del ser humano, de un determinado estado degenerado de la condición humana.  No basta con comprender la dimensión económica y política de la nueva dominación, cuya potencia y envergadura mueven a la colaboración o a la paralizaciónn de mucha gente; tampoco nos quedamos en el dolor o en la naúsea o en la compasión, por muy intensos que éstos sean, porque quedarnos ahí  también nos llevaría a la paralización.  Desde mi punto de vista, por eso  cuelgo estos escritos en  esta web, es necesaria la comprensión racional del proceso en curso de degeneración de la condición humana, como contexto o referencia para poder entender los demás aspectos de la nueva dominación -la misma ambición de dominar el mundo solo se puede entender en términos de degeneración humana.  Y frenar este proceso de degeneración hace imprescindible, además de otras muchas cosas, la recuperación de la maternidad.                                

       La recuperación de la maternidad por un lado puede parecer una cosa muy díficil y lejana, pero por otro, puede ser fácil e inmediata, puesto que está ahí, pertenece a nuestra condición humana.  Implica dos cosas también aparentemente difíciles: la recuperación de la sexualidad femenina, y la recuperación de las relaciones armónicas entre hombres y mujeres (pues no hay otro modo de recuperar la maternidad).  Pero ambas están latentes: todo el mundo prefiere, muchos hombres también, las relaciones armónicas a las relaciones de dominio; y todas las mujeres preferirían disfrutar de la maternidad en vez de padecerla, si supieran que ello es posible. Por eso, desde mi punto de vista, no es tan difícil recuperar la maternidad. En nuestra sociedad no solo hay una castración cultural, también hay una latencia irreductible, con una fuerza impresionante, que explica los continuos y enormes esfuerzos, las elaboradas estrategias de represión que implementa la nueva dominación para contenerla.  Por eso pienso que en realidad es muy fácil; por nuestra parte no tenemos que diseñar estrategia alguna, sólo  explicar la verdad de las cosas, y creo que hay mucha gente que las sabe y que está dispuesta a explicarlas. Y, por otra parte, son muy fáciles de entender; tan fáciles de entender como el documental Restoring the original paradigm de Nils Bergman,  cuya divulgación por ello ha sido objeto de un persistente sabotaje.  La dificultad es política, la política de la nueva esclavitud que intercepta la palabra; la política que utiliza, entre otras cosas,  inhibidores hormonales o relajantes musculares como armas para ejecutar el matricidio de forma invisible.              No podemos olvidar que la  nueva dominación con su nueva esclavitud, no sólo es una injusticia, acompañada de muchísimo sufrimiento, para el 99,9 % de la humanidad; es un suicidio. 

      

San Ildefonso, 2 de febrero 2012

(corregido el 28 de julio de 2012
   
 

(1) Utilizo la arroba no porque crea que es una solución alternativa al masculino genérico sino para evitar el uso del mismo en la expresión escrita; es sólo una solución de emergencia, pragmática y provisional, para eludir la obligación de propagar inexorablemente el androcentrismo de nuestra lengua.

    Nuestra lengua se ha formado en un contexto androcrático, que necesariamente ha fijado diversos aspectos de un determinado sexismo androcéntrico. Si la lengua se hace hablando, y está siempre viva y evolucionando, lo mismo que ahora incorpora términos ingleses, productos de la tecnología digital y otros, cuando nuestras relaciones sociales dejen de ser androcráticas, el androcentrismo y el masculino genérico desaparecerán poco a poco de nuestra lengua, y producirá otras formas de expresar la igualdad que exista entre hombres y mujeres.

     Hay quien piensa que el masculino genérico de nuestra lengua no guarda relación con el androcentrismo social; este pensamiento se apoya en que los nombres genéricos son aleatoriamente masculinos (como el rinoceronte, el camaleón o el caimán) o femeninos (como la jirafa, la ballena o la hormiga), y que en ambos casos son nombres genéricos de especies que incluyen a los machos y a las hembras; y por eso, dicen, cuando nos referimos a una jirafa o a una ballena macho, no decimos ‘jirafo’ o ‘balleno’;   del mismo modo, dicen, ‘hombre’ que es el nombre genérico de nuestra especie, aunque gramaticalmente masculino, no excluye a las mujeres. Desde este razonamiento se nos critica a quienes utilizamos ‘ser humano’ en lugar de ‘hombre’ como expresión genérica del individuo de la especie humana.  Pero la generalización de ‘jirafa’ y de ‘hombre’ no es análoga.  ‘Jirafa’ es  efectivamente el nombre genérico de la especie, y si queremos precisar decimos ‘jirafa macho’ o ‘jirafa hembra’; pero en cambio no podemos decir ‘hombre macho’ y ‘hombre hembra’, o ‘hombre varón’ y ‘hombre mujer’, lo cual pone de manifiesto que ‘hombre’ no es una voz genérica que incluye a las mujeres, (como lo hace la voz ‘jirafa’ que siendo gramaticalmente un nombre femenino, incluye a las jirafas machos).  Cuando usamos ‘hombre’ como voz genérica de nuestra especie estamos excluyendo conceptualmente a las mujeres.  Una exclusión conceptual que es correlativa a la exclusión social (¿en qué año accedieron al derecho a voto las civilizadísimas mujeres suizas? ¿y las españolas? ¿y de cuándo data la formación de las lenguas romances?).

Por otra parte, la exclusión conceptual que entraña el uso genérico de ‘hombre’ no puede ser casual porque no es un hecho aislado, sino que se repite con ‘los niños’,  ‘los’ jóvenes, ‘los viejos’, ‘los padres’, etc.   Quienes están en contra de la exclusión social de las mujeres  y al mismo tiempo creen que el uso de este masculino genérico es un fenómeno aleatorio deberían de preguntarse si no es demasiada casualidad…  O hacerse la pregunta inversa: ¿cómo hubiese sido posible, siendo nuestra sociedad como ha sido y como todavía sigue siendo, que la dominación de un sexo y la exclusión social del otro durante cientos de años no se hubiese quedado plasmada en la lengua?   

    Sabemos que la interacción entre sociedad y lenguaje opera en ambos sentidos: las relaciones sociales hacen lenguaje, y el lenguaje reproduce las relaciones sociales; y el lenguaje androcéntrico reproduce el androcentrismo social.  Por lo tanto, eludir siempre que podamos y denunciar el uso del masculino genérico, son modos de intervenir en la evolución conjunta de la lengua y de la sociedad en un sentido favorable a la recuperación de la armonía y del entendimiento social.

    La lengua se hace, evoluciona y cambia con las relaciones sociales, y nadie individualmente puede hacerla cambiar.  Pero creo que es legítimo usar la arroba como denuncia, como si fuera una pancarta, aunque sepamos que no es la solución; la pancarta sólo es para decir que hay algo que no está bien, y por sí misma no resuelve el problema; las denuncias en todo caso son pequeñísimos pasos en el camino de la resolución del problema. Lo mismo que la denuncia de la violencia criminal no elimina dicha violencia, pero no podemos evitar el denunciarla.

      Quienes critican el uso del 'os/as' o el de la arroba, quienes critican los gobiernos paritarios en número de hombres y mujeres de Zapatero, lo suelen hacer desde el negacionismo de la injusticia androcrática. Quienes reconocen la existencia del androcentrismo en el lenguaje, aunque no les gusten lo que dicen determinadas pancartas, las entienden como tales. Pero quienes defienden la injusticia del estado de cosas y están siempre, desde arriba, implementándola, en cuanto alguien levanta una pancarta de pronto se ponen en pie de igualdad para rasgarse las vestiduras ante semejante oprobio: cambian el terreno de juego para salirse del estado de injusticia y presentar la denuncia como una arbitrariedad. Porque la pancarta es una denuncia de un estado de injusticia que debe permanecer invisible.

     Una de las críticas que he escuchado al uso de la arroba en el lenguaje escrito, es que no se puede decir en el lenguaje hablado, lo cual es cierto; pero también es cierto que sí se puede leer, que es de lo que se trata con el lenguaje escrito, enviando así un mensaje, una determinada denuncia de un estado de cosas, a nuestro universo conceptual. Cuando hablo, y cuando he hablado en público dando charlas o seminarios, he utilizado, claro está, el masculino genérico, pero introduciendo de vez en cuando algún 'niños y niñas', alguna precisión, a modo de pancarta; no hablo de continuo con la pancarta en alto, porque efectivamente es absurdo. Pero a lo largo de media hora o de una hora de exposición, decir cuatro o cinco veces algún 'niños y niñas' no es absurdo ni rompe el hilo de los razonamientos ni es cargante para la mente. Y así he tratado de dejar constancia de la protesta.

     Tengo un amigo que ha hecho suya la dignidad de las mujeres, y que utiliza en el lenguaje hablado, sistemáticamente, el femenino genérico, a modo de pancarta. No comparto esa manera de protestar porque no me gustan las expresiones que puedan sugerir que la solución de los problemas es una cuestión mecánica de 'dar la vuelta a la tortilla'. Pero entiendo y respeto su manera de protestar, y sobre todo entiendo que no pretende que el femenino genérico sea la solución alternativa al masculino genérico.

      Otro argumento habitual en defensa del masculino genérico es el de que forma parte del núcleo duro de la estructura gramatical de la lengua, por lo que no puede ser objeto de cambio o de evolución. Pero este argumento lo que pone de manifiesto es que la androcracia y su androcentrismo eran parte del núcleo duro de la dominación en el momento de la formación de nuestra lengua y por eso la refleja. Porque la lengua, como la vida misma, en sí misma no es rígida; toda ella es pura flexibilidad. El argumento de la fijación inexorable de la gramática actual trata de yugular el cuestionamiento de dicha fijación, y que dejemos de emplear nuestra capacidad racional ante la discriminación del lenguaje.

      Hay también una confusión entre el uso discriminatorio de la lengua y el hecho de que la lengua se haya fijado con una determinada discriminación. Son dos cosas distintas, pero si tratamos de usar la palabra de forma no discriminatoria, poco a poco cambiaremos también las discriminaciones que se han fijado aparentemente de forma inexorable.

    Un ejemplo de cómo la lengua quebranta sus propias normas gramaticales es lo que ha hecho para evitar decir 'la agua' o 'la hambre', u otras que resultan incómodas de decir, y ha permitido que digamos 'el agua está fría' o 'tengo un hambre espantosa', poniendo artículos masculinos para determinar o indeterminar sustantivos y adjetivos femeninos, sin que nos chirríe la mente ni ninguna otra cosa, y sólo para evitar una incomodidad. Del mismo modo, pienso, que cuando nuestro masculino genérico nos resulte inconveniente, la gramática, mansamente, por evitar nuestra incomodidad, quebrantará o rectificará sus normas, para adaptarlas a la conveniencia de nuestras relaciones sociales; en otras palabras, cuando cambien nuestras relaciones sociales lo que será inexorable es que la lengua cambie.

  Y nuestras relaciones sociales ya han empezado a cambiar; y en mi opinión ya hay un desfase entre lengua y sociedad que se manifiesta en las pancartas y en las resistencias que están apareciendo en el uso de la lengua; sé, por ejemplo, de un APA (Asociación de Padres de Alumnos) de una escuela pública cuyos integrantes han peleado por conseguir cambiar el nombre y llamarse ‘Asociación de Padres y Madres…’, y lo han conseguido.  Puede que mucha gente considere que ‘padres’ es un genérico que contiene a los padres y a las madres, pero es un hecho que ya hay gente que no lo considera así. En los primeros pasos de los cambios siempre se producen torpezas y simplificaciones, por eso entiendo que es posible que yo esté equivocada y que los ejemplos y las razones que he puesto no valgan; expongo mis razonamientos con todas mis excusas por adelantado.

     Después de lo dicho, queda claro que  el uso de la arroba no pretende cambiar nada, ni siquiera es una propuesta; posiblemente haya mejores maneras de eludir la complicidad con la injusticia o de poner en evidencia su invisibilidad.

     Pero, ¿por qué, si estamos de acuerdo en que la lengua es flexible y se tiene que adaptar a las relaciones sociales, quienes admiten la evolución de la lengua en otros aspectos, no toleran las pancartas y cierren filas en defensa del masculino genérico?

     Hay dos argumentos que no me convencen: uno es que el androcentrismo no existe en la lengua, y otro, que sus fijaciones son inexorables.

      Hombres eruditos como A. García Meseguer (Lenguaje y discriminación sexual, Madrid, Edicusa 1977), han dejado bien demostrado la existencia del androcentrismo de nuestra lengua; a ellos me remito porque el hambre y sed de justicia en cambio no es androcéntrica ni sexista: es un lugar común.

San Ildefonso, 8 de marzo 2012

(corregido el 7 de mayo 2012)

 

 

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En este site están colgados mis libros (La sexualidad y el funcionamiento de la dominación, Rebelión de Edipo 2: es la edición revisada digital del 2010 ), asi como otros escritos de los últimos tiempos.
También en pulposymedusas.blogspot.com, tengo colgadas cosas cortas. A la izquierda podéis pinchar los textos disponibles, libros, artículos, etc.
- En APUNTES PARA RE-ESCRIBIR LA HISTORIA, cuelgo cosas que pienso que pueden servir para cuando se aborde la tarea de re-escribir la historia desde la perspectiva de las civilizaciones humanas primigenias, es decir, desde un punto de vista no esclavista y no patriarcal.
- En ADVERTENCIAS, doy aviso de de algunos 'pufos' editoriales, de cosas mías que contienen deformaciones de los escritos originales.
- En PRESENTACIONES (powerpoints), están colgadas algunas 'presentaciones' que contienen fichas e imágenes, por si pueden ser de utilidad.
- También en: sites.google.com/site/rescatandotextos
                         he colgado algunos textos que me parecen importantes
 
- No hace falta pedirme permiso para reproducir cualquiera de los escritos que están colgados, siempre y cuando no se tergivesen o se modifiquen, por añadiduras, omisiones o falsas 'traducciones'.
  
 
           Reflexión autocrítica

   El trabajo aquí expuesto no ha sido un proyecto premeditado.  Nunca pensé que me dedicaría escribir, que publicaría libros, que escribiría artículos, que presentaría ponencias en jornadas, o que colgaría textos míos en una web.  Los escritos han ido saliendo según me he visto en la necesidad de expresar las cosas que iba ‘descubriendo’.  Creo que el interés que pueda tener lo que aquí está recogido, reside en el intento de perforar el magma dogmático que subyace a la civilización de la dominación y del sufrimiento humano, ‘el dogma conceptual básico’ del que hablaron Ruth Benedict y Amparo Moreno Sardá (o ‘la mentira universal’ de Camus).  El interés que puedan tener mis escritos, es la misma búsqueda a través de las grietas del magma.  Más allá de los resultados obtenidos en esta búsqueda,  los obstáculos o las dificultades encontradas que se ponen en evidencia, pueden ser de utilidad para quienes se empeñen en la misma tarea. La misma censura encontrada es la mayor indicación, incluso en algún caso, una precisa definición conceptual de algo que se esconde detrás del magma.  La construcción criminal de la realidad artificial, es también la prueba  más importante de la realidad natural que se opone al dominio y al saqueo, a la injusticia y al sufrimiento humano.  Si aquí alguien encuentra algo que le pueda servir para vislumbrar algo de la vida que subyace al mundo de la dominación, ya habrá valido la pena el esfuerzo.

      He trabajado respondiendo a impulsos concretos  por esclarecer cosas concretas, acuciada por la necesidad de entender lo que pasaba y de propio equilibrio y auto-regulación psicosomática;  por poner un ejemplo concreto: la necesidad de entender y definir la pulsión del deseo materno, percibida de un modo tan nítido que toda la presión del magma no fue suficiente para que pasara por mí como si nada.  Sin la fuerza  y la guía de la pulsión creo que no se puede traspasar el magma dogmático, o  por lo menos yo ni me lo hubiera planteado:  nada, ninguna otra cosa, me había sugerido antes que la idea de la maternidad que tenía, socialmente establecida y culturalmente argumentada, fuese una monumental mentira. Así es como aparece el interés  por algo que quieres saber y que no lo encuentras dicho en ninguna parte, o al menos nadie te lo ha dicho a ti, ni a lo largo de la enseñanza reglada, ni tu familia, ni la literatura y la cultura en general a la que has tenido acceso. A base de buscar, a veces encuentras que hay cosas que sí que han sido dichas,  unas veces de forma muy clara, y otras parcialmente, sesgadamente, difuminadas en otro contexto;  pero enterradas o arrumbadas al margen de los medios normales de transmisión de conocimientos.
     Esta manera de buscar y de investigar, desde mi punto de vista, no sólo es válida, sino que es la que directamente se enfrenta a ‘la mentira universal’, al dogma conceptual básico;  pero tiene sus inconvenientes, y es que te hace a veces  simplificar los fenómenos. Aunque la simplificación se pueda justificar, porque muy posiblemente en un primer momento sea inevitable, no quita que lo sea.  Cuando vislumbras la verdad que hay detrás de una mentira, es tal el deslumbramiento que irradia, que oscurece todo lo que la rodea.  La verdad concreta que emerge tiende a aíslarse, difuminando sus conexiones, y con ellas, a veces,  sus matices.  Sobre todo sucede cuando se trata de una empresa en solitario, como es mi caso, que casi no puedes contrastar opiniones, y sobre todo,  encuentras enormes dificultades, en ocasiones insalvables, para acceder a las fuentes   Todo ello agravado por el hecho de que la investigación ha sido forzosamente multidisciplinar, lo cual hubiera requerido un conocimiento profundo de cada una de las disciplinas implicadas, y no un bagaje de cultura general medio como el mío.

     Ahora, cuando releo algún texto mío, tengo que decir que no me gusta la manera en que digo las cosas, sobre todo en los escritos más antiguos.  Sigo estando identificada con sus conclusiones, todas, porque en lo esencial he tratado de ser fiel y rigurosa con respecto a la pregunta inicial, y creo que  las respuestas, pese a todo,  están suficientemente argumentadas; para mí desde luego lo están. Pero me he encontrado con muchas cosas que ahora me parecen razonamientos forzados, simplistas o exagerados, es decir, que son de alguna manera, una deformación parcial de algún fenómeno.

   Me gustaría volver a re-escribir lo escrito.   Hacer una crítica, capítulo a capítulo de cada libro, artículo por artículo.  O escribir un nuevo libro que contara las cosas de otra manera.  No sé si lo podré hacer, pero está planteado.  
San Ildefonso, 21 de julio 2011