Stephen (1970) creció leyendo novelas de terror y fantasía, además se vió fuertemente influenciado por la novela “El guardián entre el centeno” de J. D. Salinger. Cuándo estudiaba en preparatoria conoció a Stewart Stern, quien fue el guionista de la película “Rebelde sin causa” (protagonizada por James Dean), quien se convirtió en su amigo y mentor e influenció su carrera.
Escribió algunos guiones y actuó y dirigió “The Four Corners of Nowhere”, la cuál fue su primera película, esta era de cine independiente. Luego en 1994 empezó a escribir “Las ventajas de ser invisible”, cuál fue su primera novela.
Esta fue un éxito total en el año 2000, aunque luego, tiempo después fue prohibida en varias escuelas de los Estados Unidos, por la visión de Chbosky sobre la sexualidad y el uso de drogas en adolescentes.
Chobsky ha escrito también varios guiones importantes en los últimos años, como el de “La bella y la bestia” para Disney o “Jericho”, una serie de televisión.
Las ventajas de ser invisible es una novela epistolar, donde el emisor de las cartas es Charlie, un adolescente de 15 años, y el receptor alguien anónimo (suele decirse que el lector). Charlie empieza a escribir poco antes de empezar la preparatoria, suele narrar los acontecimientos importantes de su día a día, así como deja ver fragmentos de su pasado. Los temas de los que más solía hablar eran sobre Michael; quien fue su mejor amigo hasta antes de suicidarse, su profesor de literatura y los libros que le daba (dando especial importancia a las veces que le daba su propio ejemplar de los libros); Patrick y Sam, quienes eran unos hermanastros que nunca dudaron en incluirlo en su amistad; las veces que iba a ver “The Rocky Horror Picture Show”; sus canciones favoritas (entre ellas “Asleep” de The Smiths); sus sentimientos, trauma e inseguridades; etc. Así como podemos ir viendo como Charlie se va volviendo más maduro conforme van avanzando las cartas. Al final, Charlie nos narra cómo recuerda por fin lo que lo ha atormentado toda su vida.
Este libro lo terminé de leer el domingo pasado, y he de decir que desde la primera carta lo amé. Fue muy fácil para mí conectar con el protagonista, entender algunas de las situaciones que enfrentaba, también me vi buscando todas las obras que mencionan (para leerlas algún día) o escuchando las canciones que a Charlie le gustaban. Probablemente fue Patrick mi personaje favorito, debido a su espontaneidad y sus bromas, también por su parte más humana y sensible. Creo que una de las escenas que más me conmovieron fue una en la que Charlie menciona que se sintió infinito, mientras escuchaba junto a Sam y Patrick la canción “Heroes” de David Bowie, eso me hizo pensar en que tan a menudo nos sentimos así, me hizo pensar en mis amigos y en lo que quiero hacer y en lo que haré. Me enseñó a darme cuenta de que aunque somos adolescentes, eso no demerita mis sentimientos, vivencias, pensamientos e ideas, porque son mías y muchas me acompañarán siempre; que no es malo hablar de lo que sentimos, expresarnos es siempre útil; que debemos ampliar nuestros horizontes, experimentar y disfrutar de nuestra vida. En resúmen, tal vez no me cambió la vida, pero me hizo ver más allá.