La metodología debe responder a las características, intereses y necesidades específicas del alumnado de esta etapa, para que el aprendizaje sea significativo, vivencial y adaptado al momento evolutivo de cada alumno. La práctica educativa tendrá como pilares fundamentales:
- Aprendizaje significativo, ya que el conocimiento no deriva de los objetos, sino de las acciones que realiza sobre ellos.
- La actividad, ya que la acción realizada por el niño es la que provoca los verdaderos aprendizajes.
- Enfoque globalizador, ya que todo surge del niño y se dirige hacia él mismo.
- Clima de afecto y confianza, que provoca un entorno adecuado y seguro.
- Individualización y socialización, que serían la huella en el camino hacia el conocimiento.
- Importancia del juego como motor principal de los aprendizajes.
- Organización de espacios y tiempos flexibles que favorezcan la autonomía y la exploración.
- Observación y evaluación continua.
- Desarrollo de las inteligencias múltiples, potenciando a cada individuo de manera individual.
- Colaboración con las familias.
Nuestro centro posiciona al alumnado como núcleo de todo proceso de enseñanza-aprendizaje, desde la cercanía, la afectividad y un ambiente que le permita sentirse en “su propia casa”.
Bajo un enfoque centrado en el desarrollo integral del individuo con carisma salesiano, regido por el Sistema Preventivo de Don Bosco y Madre Mazzarello, cuyos pilares son el amor, la religión y la razón.
Además, las metodologías activas fundamentadas en la evidencia estarán presentes en las aulas adaptándose a las necesidades individuales del alumnado.
Dando, por último, la importancia que se merece a la corresponsabilidad entre familia y centro para llevar a cabo esta educación integral.