Abre tu tienda al Señor,
recíbele dentro, escucha su voz.
Abre tu tienda al Señor,
prepara tu fuego
que llega el Amor.
1. El Adviento es esperanza,
la esperanza Salvación;
ya se acerca el Señor.
Preparemos los caminos,
los caminos del amor,
escuchemos su voz.
2. Que se rompan las cadenas,
que se cante libertad,
el Señor nos va a salvar;
sanará nuestras heridas,
nuestro miedo y soledad;
Él será nuestra paz.
3. Por la ruta de los pobres,
va María, va José;
van camino de Belén;
en sus ojos mis estrellas,
en su seno Enmanuel;
Él será nuestro Rey.
Allanad, allanad los caminos,
que viene el Señor,
pasará, pasará por tu lado,
sediento de amor.
Él camina con vosotros,
no le conocéis,
te acompaña en tu camino,
vives tú con Él.
Es el pobre que se acerca,
buscando tu comprensión,
es el triste que deambula,
sediento de paz y amor.
Tú has de ser quien pondrá
la sonrisa en su corazón,
sembrarás una flor
en su campo falto de Dios (bis).
2. Caminad, caminad los senderos
que marca el Señor,
y quitad, y quitad las espinas
de su corazón.
Él te busca, Él te llama,
quiere tu lealtad;
entre rejas, en las guerras,
esperando está.
Vive enfermo en las cabañas,
con hambre de luz y pan,
es el rico de dinero
que harto de todo está.
Allanad y quitad los pedriscos
que hay al andar,
descansadle los pies,
al descalzo que andando va (bis).
Cerca está, cerca está,
el que trae el mensaje de la paz,
cerca está, cerca está,
Él me llama
y me brinda su amistad.
1. Él me llama y me brinda su amistad
sus palabras me hacen despertar:
sígueme, sígueme,
hacen falta obreros en la mies.
2. A su lado sabré lo que es amor,
en su barca hallaré mi Vocación:
el amor, el amor,
en su llama, el Señor me modeló.
En su llama el Señor me modeló,
en sus manos arcilla y barro soy:
oh Señor, mi Señor,
haz de mí instrumento de tu amor.
3. Cuando viene Jesús de Nazaret,
amanece, empieza a amanecer,
ponte en pie, síguele,
cuando llame, no dudes, ábrele.
Cerca está el Señor,
cerca está el Señor,
cerca de mi pueblo,
cerca del que lucha por amor.
Cerca está el Señor,
cerca está el Señor,
es el peregrino
que comparte mi dolor.
1. También está el Señor,
le conoceréis,
en el que lucha por la igualdad.
También está el Señor,
le conoceréis,
en el que canta la libertad.
También está el Señor,
no olvidéis su voz,
sufre el gran dolor del oprimido.
2. También está el Señor,
le conoceréis,
en el obrero en su taller,
también está el Señor, le conoceréis
en el anciano en su vejez.
También está el Señor,
no olvidéis su voz, en el hospital,
junto al enfermo.
3. Jesús es el Señor, le conoceréis,
Él es la Vida, es la Verdad.
Jesús es el Señor, le conoceréis,
es el Camino de libertad.
Jesús es el Señor,
no olvidéis su voz,
es el Redentor de nuestro pueblo.
1. Consolad a mi pueblo,
dice el Señor,
hablad al corazón del hombre,
gritad que mi amor ha vencido,
preparad el camino,
que viene tu Redentor.
Yo te he elegido para amar,
te doy mi fuerza y luz para guiar,
yo soy consuelo en tu mirar,
Gloria a Dios (bis).
2. Consolad a mi pueblo,
dice el Señor,
sacad de la ceguera a mi pueblo,
yo he sellado contigo
alianza perpetua,
Yo soy el único Dios.
3. Consolad a mi pueblo,
dice el Señor,
mostradles el camino de libertad,
yo os daré fuertes alas,
transformaré tus pisadas,
y sendas de eternidad.
1. Habrá tierra que sembrar,
habrá mies que recoger.
Por muchos años que pasen
no cambiará nuestra fe.
La vida es de los que luchan
por su propio yo vencer.
Cristo nace cada día
en la cara del obrero cansado,
en el rostro de los niños
que ríen jugando,
en cada anciano
que tenemos al lado.
Cristo nace cada día,
y por mucho que queramos matarlo
nacerá día tras día,
minuto a minuto en cada hombre
que quiera aceptarlo.
2. Habrá peces que pescar
y manos para faenar.
No importará la tormenta
pues Cristo la calmará.
Seguimos en la lucha
por un mundo de hermandad.
3. Hay mucha tierra sembrada,
el tiempo traerá su fruto.
Ya vendrá quien lo recoja,
mientras tanto trabajemos.
Y si el mundo se acobarda
nosotros no callaremos.
Qué hermosos son
sobre los montes
los pies del mensajero
que anuncia la paz
y sirve a la verdad, proclamando
la buena Nueva (bis).
1. Os envío como el Padre me envió,
recibid el Espíritu de Dios,
anunciad la Buena Nueva
a los pobres
y a los cautivos la liberación.
Devolved la vista al ciego,
sanad los corazones rotos,
consolad al triste y al cansado
preparad los caminos al Señor.
2. Los campos están para la siega
y los obreros son pocos,
rogad al Dueño de la mies
que envíe obreros a su tierra.
Id por todo el mundo,
anunciad el Evangelio
y sed testigos con la vida
de cuanto os enseñé.
Dile a quien sufre en su soledad:
no debes temer,
pues el Señor, tu Dios poderoso,
cuando invoques su nombre,
Él te salvará.
Él vendrá y te salvará.
Él vendrá y te salvará.
Dile al cansado que
Él pronto volverá.
Él vendrá y te salvará.
Él vendrá y te salvará,
Él vendrá y te salvará.
Alza tus ojos hoy, Él te levantará.
Él vendrá y te salvará.
Dile a quien tiene herido el corazón: no pierdas la fe,
pues el Señor, tu Dios,
con su gran amor,
cuando invoques su nombre,
Él te salvará.
Él vendrá y te salvará...
Es refugio en el peligro,
nuestro escudo en la tormenta,
fortaleza en el sufrimiento,
defensa en la guerra es. ¡Fuerte es!
Esperad al Señor,
despiertos, velad,
vigilad, Él vendrá,
llegará el Señor
la luz encendida,
dispuesta la mesa
atento el corazón.
Hay que allanar
las sendas de la vida,
porque el Señor está cerca.
Hay que allanar
las sendas de la vida,
porque el Señor está cerca.
1. Los ojos de los ciegos
se han despegado.
Las lenguas de los mudos
cantan tu gloria;
los cojos han saltado
como los ciervos,
todo quiere hacerse vida.
2. Estad siempre alegres
en el Señor,
sed fieles y constantes
en el orar.
Guardaos de maldades
y de desprecios
Dios cumple sus promesas.
3. Si quieres que se cumplan
las profecías,
si quieres ver la gloria
de tu Señor;
si quieres que tu Dios
venta a visitarte:
cuida y limpia sus caminos.
Pan y vino son tu rostro
que hoy volvemos a tocar.
Tu mirada que curaba,
de nuevo nos sanará.
No merezco que tú vengas
a mi pobreza tocar,
mas yo quiero que en mi vida, Jesús, tú puedas estar.
Jesús, ven tú,
entra en mi casa de nuevo,
Jesús, ven tú,
para encender nuestro fuego,
Jesús, Jesús.
Es tu vino nuestra sangre,
que no nos deja morir,
Pan y vida, para todos,
rotos para compartir,
te compartes con nosotros,
en la pobreza de un pan,
cambiaremos nuestro mundo,
para que puedas estar.
Como un ciego yo me atrevo
a acercarme un poco a ti,
Tú conoces mis traiciones,
las veces que me perdí.
Más tú sabes que te quiero
y que si vienes, Jesús
Todo es fiesta, todo es vida,
porque me has salvado tú.
1. La Virgen sueña caminos,
está a la espera;
la Virgen sabe que el Niño,
está muy cerca.
De Nazaret a Belén hay una senda,
por ella van los que creen
en las promesas.
Los que soñáis y esperáis,
la Buena Nueva,
abrid las puertas al Niño
que está muy cerca.
El Señor cerca está;
Él viene con la paz.
El Señor cerca está,
Él trae la verdad.
2. En estos días del año,
el pueblo espera
que venga pronto el Mesías
a nuestra tierra.
En la ciudad de Belén,
llama a las puertas,
pregunta en las posadas
y no hay respuesta.
3. La tarde ya lo sospecha:
está alerta.
El sol le dice a la luna
que no se duerma.
A la ciudad de Belén
vendrá una estrella,
vendrá con todo el que quiera
cruzar fronteras.
Llega el día,
la aurora de la Salvación,
cuando el pueblo se llena
de esperanza.
Llega el día,
la aurora de la Salvación,
porque el día a la noche venció.
Y el sol brilló.
El Señor trae la paz,
viene con la verdad;
en sus manos ya brilla
la antorcha de libertad.
Llega el día,
la aurora de la Salvación
porque el día a la noche venció.
Y el sol brilló.
Preparad los caminos
del Redentor, del Salvador
allanad al Señor los senderos.
Enterrad el temor,
la esclavitud, la humillación,
porque Él nos dará la Salvación.
Con su brazo abrirá mis caminos,
a su lado seré peregrino. Llega el día,
salid al encuentro de Dios,
preparad el camino al Señor,
Libertador.
El destierro acabó,
el desierto pasó, la esperanza brilló
de la mano de Dios.
Ven, Señor, Salvador...
1.- Haz que abandone la alforja
que hasta ahora he llevado,
haz que rechace el vestido
que traje hasta aquí,
haz que me quede desnudo
ante tu presencia,
haz que abandone mi vieja
razón de vivir.
MARAN-ATHA,
VEN SEÑOR JESÚS.
MARAN-ATHA,
VEN SEÑOR JESÚS.
2.- Dame valor en la lucha
que tengo conmigo,
y haz que comprenda que sólo
un rival tengo yo:
ese rival es el egoísmo
que llevo en mi adentro,
cuando me venza a mí mismo,
seré ya de Dios.
No durmáis, no durmáis,
el Señor va a venir,
despertad, vigilad,
el Señor cerca está.
1. Quiero que mi Navidad,
no se me escape una vez más,
escuchar al mundo entero,
cambiar mis ojos
cansados ya de juzgar.
He intentado ser feliz,
alejarme siempre de tu calor,
he negado mi amistad,
al querer llenar de oro mi corazón.
No durmáis que un Niño vendrá,
vendrá el Señor, es nuestro Dios.
No durmáis que un Niño vendrá,
vendrá el Señor, es nuestro Dios.
2. Tú me has ofrecido
en ti un descanso de verdad,
y quizá, no he sabido encontrar
un tiempo vivo para escuchar.
Siempre quise tu perdón,
y a mi hermano yo no perdoné,
insensible y sin amor,
ante el odio, la injusticia y el dolor.
3. Quiero sentirte a ti,
Señor Jesús, en mi vivir,
y amar con una sonrisa
al hombre que sufre
por falta de amor.
Abrazar al niño enfermo,
dar la mano al joven que se perdió,
ofrecer todo mi ser, y ser pobre
entre los pobres como Tú.
Preparad el camino al Señor
y escuchad la Palabra de Dios (bis).
1. Voz que clama en el desierto:
“Preparad el camino al Señor,
allanad sus senderos por siempre,
preparad el camino al Señor.
Viva Dios, viva Dios,
viva Dios, viva Dios.
Preparemos los caminos,
despertemos, llega el Señor;
allanemos los senderos,
ya se acerca la liberación.
1. Los profetas anunciaron
la llegada del Señor,
por las calles, por las plazas,
la esperanza floreció,
viene el Mesías, viene el Señor.
2. El Bautista en el desierto
nos levanta con su voz;
entre todos preparemos
la justicia, el amor,
viene el Mesías, Libertador.
Levantemos entre todos,
la justicia, la libertad,
enlacemos nuestras manos
ya se acerca la liberación.
3. Una Virgen nazarena,
aguardaba al Redentor,
confiando en las promesas
fue la Aurora del Amor;
viene el Mesías, es mi Señor.
Hosanna al Rey del Cielo,
Hosanna al Reino de Dios;
Hosanna al mensajero,
Hosanna al Hijo de Dios.
Tened encendida la lámpara,
se acerca el Redentor;
estad a la espera si llama,
oíd en la aurora su voz.
Los hombres le esperan,
preparan sus sendas;
Adviento es la aurora del sol.
Despiértanos, levántanos,
enciende nuestra ilusión (bis).
1. El Amado de mi alma
es mi esperanza,
me despierta en la mañana
alegra el alba.
Los hombres le esperan…
2. Confiad en las promesas
Él está muy cerca;
manteneos a la espera,
estad alerta.
Los hombres le esperan…
Un pueblo que camina por el mundo,
gritando: “Ven, Señor”.
Un pueblo que busca en esta vida,
la gran Liberación.
1. Los pobres siempre esperan
el amanecer
de un día más justo y sin opresión.
Los pobres hemos puesto
la esperanza en Ti, Libertador.
2. Salvaste nuestra vida
de la esclavitud,
esclavos de la ley,
sirviendo en el temor.
Nosotros hemos puesto
la esperanza en ti, Dios del Amor.
3. El mundo por la guerra,
sangra sin razón;
familias destrozadas,
buscan un hogar.
El mundo tiene puesta
su esperanza en ti, Dios de la paz.
Vamos a preparar
el camino del Señor.
Vamos a construir
la ciudad de nuestro Dios.
Vendrá el Señor con la aurora,
Él brillará en la mañana,
pregonará la verdad.
Vendrá el Señor con su fuerza,
Él romperá las cadenas,
Él nos dará la libertad.
1. Él estará a nuestro lado,
Él guiará nuestros pasos,
Él nos dará la Salvación.
Nos limpiará del pecado,
ya no seremos esclavos,
Él nos dará la libertad.
2. Visitará nuestras casas,
nos llenará de esperanza,
Él nos dará la Salvación.
Compartirá nuestros cantos,
todos seremos hermanos,
Él nos dará la libertad.
3. Caminará con nosotros,
nunca estaremos ya solos,
Él nos dará la Salvación.
Él cumplirá la promesa
y llevará nuestras penas,
Él nos dará la libertad.
Ven Jesús, ven a mi vida,
danos tu fuerza para andar (bis).
1. Caminar a lo largo de esta vida
pero agarrados de tu mano
y saber que no hay nada en este
mundo que pueda separarnos.
2. Recordar, siendo niño
ese momento
cuando supe abrir mis labios.
Descubrir mis secretos en tus
manos y decirte que te quiero.
3. Compartir una fiesta con amigos
recordando tus palabras.
Y comer, y beber de tu alimento
que da vida en abundancia.
Ven, Salvador, ven sin tardar,
danos tu gracia y tu paz.
Ven Salvador, ven sin tardar,
danos tu fuerza y verdad.
1. Nos diste tu palabra,
es firme nuestra espera;
iremos tras tus huellas,
sabemos que vendrás,
Ven, ven Señor Jesús.
2. Los hombres de mi pueblo
esperan que Tú vengas,
que se abran horizontes
por donde caminar.
Ven, ven Señor Jesús.
Ven, Señor Jesús,
ven y sálvanos.
Ven, Señor Jesús,
ven, danos tu amor.
1. Ven, Señor Jesús,
date prisa, ven,
no puedes tardar más,
pues la humanidad
esperando está
tu venida ya.
2. Ven, Señor Jesús,
y conocerán
que Tú eres la verdad.
Tráenos tu paz,
tu esperanza y nada más,
que nos ayude a labrar
tu camino y libertad.
Ven, Señor, no tardes más,
ven, Señor,
el mundo te espera.
Ven Señor, no tardes más,
que sin ti, no hay Salvación.
1. Sobre la tierra se oyó
una voz de promesa:
un nuevo tallo
dará la raíz de Jesé.
Sobre la tierra se oyó
una voz de esperanza:
el “Hágase” de la Virgen,
milagro de fe.
2. Hacia tu encuentro vendrán
los humildes y pobres.
Hacia tu encuentro vendrán
los que anhelan la paz.
Hacia tu encuentro vendrán
los que buscan tu reino
los que han sabido sufrir
por lograr libertad.
3. Hoy más que nunca, Señor,
necesito consuelo.
Hoy más que nunca, Señor,
necesito perdón.
Hoy más que nunca, Señor,
necesito alegría.
Hoy más que nunca, Señor,
necesito tu amor.
Ven, ven, Señor, no tardes,
ven, ven, que te esperamos.
Ven, ven, Señor, no tardes,
ven, pronto, Señor.
1. El mundo muere de frío,
el alma perdió el calor,
los hombres no son hermanos,
el mundo no tiene amor.
2. Envuelto en sombría noche,
el mundo sin paz, no ve;
buscando va una esperanza;
buscando, Señor, tu fe.
3. Al mundo le falta vida,
al mundo le falta luz;
al mundo le falta el cielo,
al mundo le faltas Tú.
1. El pueblo gime de dolor:
Ven y sálvanos.
A Dios levanta su clamor:
Ven y sálvanos.
Oye, Padre, el grito de tu pueblo,
oye, Cristo, ven y sálvanos.
2. El pueblo está en la esclavitud:
Ven y sálvanos.
El pueblo clama libertad,
Ven y sálvanos.
3. Moisés será el libertador:
Ven y sálvanos.
Su brazo es fuerza del Señor,
Ven y sálvanos.
4. El pueblo empieza a caminar:
Ven y sálvanos.
Vencida queda la opresión
Ven y sálvanos.
5. La marcha es dura, ciega el sol
Ven y sálvanos.
Se acerca ya la Redención,
Ven y sálvanos.