Actualmente, la fábrica de Cangas y sus instalaciones anexas, se encuentra en un estado de conservación realmente malo, de total abandono y deteriorada.
Está incluida en el Plan Nacional de Patrimonio Industrial , pertenece a Abanca, que asumió las deudas de la promotora Marina Atlántica. Su estado de conservación es deplorable, como ocurre con buena parte del patrimonio industrial gallego.
Los expertos en arquitectura destacan del uso de hormigón armado y acero roblonado en su estructura, con influencias del modernismo y racionalismo en su planteamiento. La gran torre sobresaliente y la enorme cristalera lateral siguen en estado lamentable.
Mientras que de la fábrica de Massó en Bueu solo se conserva su chimenea y una nave restaurada, en uso para museo.