Nuestros alumnos comienzan el día con un momento de oración en el aula. Se trata de 10 minutos de meditación en los que enfocar el nuevo día de la mano de Dios, fortaleciendo la interioridad y la espiritualidad del alumnado.
Al final de la semana, cada viernes, realizamos una recogida de lo vivido durante la semana en clave de oración: el examen ignaciano. Se trata de una de las herramientas que más identifica a la espiritualidad ignaciana y que permite aprender a identificar a Dios presente en la sencillez de la rutina diaria.