La Fe bahá'í tiene su origen en la revelación de Bahá'u'lláh en la Persia del siglo XIX, y desde entonces se ha extendido por todo el mundo. Su mensaje central es la unidad de la humanidad.
El propósito de la vida humana es conocer y amar a Dios. Mediante la oración y la meditación, el alma se acerca a lo Divino, y el trabajo realizado en espíritu de servicio se considera adoración.
Todos los Mensajeros divinos han sido encargados de guiar a la humanidad de acuerdo con su etapa de desarrollo. La unidad del género humano es el siguiente paso vital hacia una paz mundial duradera.
Los bahá'ís se reúnen con regularidad para la devoción y la consulta, esforzándose por llevar las enseñanzas de Bahá'u'lláh —tales como la justicia, la educación y la unidad— a la acción social.
Cada persona es responsable de su propio crecimiento espiritual. La Fe bahá'í carece de clero; sus asuntos son guiados por instituciones electas en los niveles local, nacional e internacional.