Nuestro sello “medioambiental”, pretende favorecer aprendizajes a niños y niñas a través del desarrollo de experiencias educativas al aire libre, en contacto directo con elementos naturales, respetando el entorno, reconociendo la importancia de cada ser vivo y desarrollando un pensamiento social activo que permita hacer cambios en su contexto cotidiano junto a sus familias.
Nuestro proyecto educativo se sustenta en los fundamentos de la teoría constructivista y algunos lineamientos de la filosofía Reggio Emilia, proponiendo un currículum socio-constructivista, la cuales promueven en los niños y niñas experiencias al aire libre, permitiéndoles explorar y descubrir habilidades motrices, desarrollar aprendizajes con el entorno y desarrollar trabajo colaborativo entre pares.
Desde este paradigma los niños y niñas son entendidos como constructores de su propio aprendizaje. Ellos y ellas desarrollan teorías sobre el funcionamiento del mundo, las cuales ponen a prueba una y otra vez. El ejercicio de la autonomía es clave. Los niños y niñas van aprendiendo de y en la relación con los demás; los modos en que comprenden el mundo, los conceptos y categorías que emplean, son histórica y culturalmente específicos, es decir, están intrínsecamente relacionados con la época y cultura en que se desenvuelven (Burr, 2015).
El desafío que el socio constructivismo plantea a los y las educadores es pensarse como facilitadores de la exploración de los niños y niñas, ofreciendo espacios enriquecidos para su aprendizaje, que potencien su motivación y permitan la exploración y construcción autónoma.
De igual forma, la filosofía reggio Emilia describe la imagen del niño como un aprendiz activo ”que busca el significado del mundo desde su nacimiento, un co- creador de conocimientos, identidad, cultura y valores; un ciudadano sujeto de derecho no de necesidades; y dotado de cien lenguajes al momento de nacer”.
Por otro lado, la filosofía reggiana también plantea la teoría de los cien lenguajes de los niños y niñas, que dice relación con “las distintas maneras en que los niños/as (seres humanos) representan, comunican y expresan su pensamiento en los diferentes sistemas mediáticos y simbólicos”. Las posibilidades son infinitas e incluyen desde el lenguaje científico y matemático hasta los diversos lenguajes poéticos o estéticos expresados, por ejemplo, a través de la música, la danza, las canciones o la fotografía. Los lenguajes del niño( Norwood,NJ, Ablex 1993).
Según la Convención de los Derechos del Niño (1989), el juego es ante todo uno de los derechos fundamentales de los niños y niñas. El juego no solo es en sí mismo una actividad de disfrute para los niños y niñas, sino que también constituye una herramienta fundamental para el desarrollo y aprendizaje, en la medida en que propicia la creatividad, exploración, regulación de la conducta y desarrollo cognitivo, social y emocional de los niños y niñas (Bodrova & Leong, 2004).
Por otro lado, Ponce (2014) establece que:
Es en el juego donde los niños y niñas se relacionan e interactúan con el medio natural, social y cultural, desplegando toda su esencia como persona, es decir, involucrándose integralmente con ese momento y espacio determinado. En el juego, exploran y construyen mundos y realidades, negocian con sus pares y con los adultos que les rodean, toman acuerdos y comparten valoraciones, construyen más confianza en sus capacidades, aprenden a contextualizar sus decisiones y acciones y, a través de ello, desarrollan una progresiva autonomía (pp. 12-13).
En consecuencia, es responsabilidad de los adultos ofrecer ambientes enriquecidos, propiciando espacios y materiales pertinentes para el juego y exploración; cuidando que los espacios y objetos sean seguros y apropiados para el momento del desarrollo de los niños y niñas, así como también prestando atención a cómo y cuándo intervenir en su actividad, de modo de no limitar la autonomía de los niños y niñas (Ministerio de Educación de Perú, 2012).
Es de particular relevancia en la educación de la primera infancia ofrecer ambientes de aprendizaje que posibiliten a los niños y niñas la exploración y creación, en este sentido, comprendemos el espacio como un “tercer educador”entiendo que éste se transforma con la acción del niño y la niña, y con una práctica pedagógica que acoge esta reconstrucción permanente, en las interacciones que se producen en este” (MINEDUC, 2018, p. 44).
En esta línea, para que un ambiente de aprendizaje sea realmente significativo para los niños y niñas, es fundamental una preocupación por la consistencia y congruencia entre el material disponible, la forma en que éste es organizado, las prácticas pedagógicas asociadas, así como una especial consideración de los intereses, fortalezas, necesidades, experiencias previas, y contexto sociocultural, lingüístico e intercultural de los niños y niñas (MINEDUC, 2018).
Los ambientes de aprendizajes se encuentran nutridos de acuerdo a acuerdo a cómo las y los educadores se dispongan a ello, por lo tanto “los diversos ambientes que son posibles de distinguir en un establecimiento, no pueden resultar de la casualidad, sino de la conciencia y la intención educativa de configurarlos como tales. En esto, la planificación es una herramienta útil” (MINEDUC, 2018, p. 44).
Complementariamente se realiza un trabajo modalidad integral, con énfasis en el cuidado medio ambiental y bajo los principios de la educación parvularia como eje esencial.
Principalmente considera las orientaciones de precursores como Federico Fröbel, Ovidio Decroly y las hermanas Agazzi (Guillén de Rozzano, 1980).
Para Fröbel (1782-1852), el jardín de niños debía ser una extensión del hogar, propuesta que sigue vigente, ya que destaca el derecho natural que tiene la familia de contribuir a la formación integral en el desarrollo del aprendizaje de sus hijos e hijas. Además él propone espacios exteriores que permitan actividades de contacto directo con la naturaleza.
Ovidio Decroly (1871-1932) plantea un método de enseñanza con base en el descubrimiento de los intereses y necesidades de los niños y niñas, de manera que sean protagonistas de su propio aprendizaje, siendo capaces de encontrar el valor del esfuerzo y la satisfacción del trabajo bien hecho.
Las hermanas Rosa Agazzi (1886-1951) y Carolina Agazzi (1870-1945), desarrollaron un método de enseñanza que consistía en utilizar objetos realistas del entorno de una manera inteligente, además integraron el uso del material en desuso para actividades pedagógicas.
El año 2017, JUNJI capacitó a los equipos de jardines VTF en la implementación de estrategias de juego para el primer ciclo. Es así que las teorías anteriores las vemos plasmadas en nuestro establecimiento, a través del trabajo realizado con diferentes estrategias y modalidades. Los niveles de sala cuna trabajan con la modalidad Cesta del tesoro, Juego de instalaciones y Juego heurístico. En los niveles medios se trabaja Juego de rincones, Juego de instalaciones y se agrega Proyecto de aula. A partir de mediados del 2018 se integrará la Caminata de aula en todos los niveles. Además, se incorporará el Juego de rincones y el Método de proyectos en los niveles de sala cuna menor y mayor, ajustándose para su adecuada utilización.
A continuación, se describe brevemente en qué consiste cada una de las estrategias antes presentadas:
Es un “lugar de símbolo” dispuesto para el goce de la experiencia estética de la infancia y, más importante aún, propone la vivencia relacional y compartida de un relato lúdico donde cada niña y niño expresan quiénes son y quieren ser con otros a través del juego acompañado y reconocido por adultos.
Las instalaciones de juego son una propuesta educativa concebida desde la presentación estética de unos objetos específicos en un espacio transformable. Se dispone para favorecer el vínculo afectivo y las relaciones entre un grupo de niñas y niños acompañados de un adulto referente que da sentido a los procesos simbólicos de la infancia en un “lugar de símbolo” como metáfora de la vida de relación. (Ruiz de Velasco A. y Abad J., 2019).
En el centro educativo se implementan provocaciones, las cuales invitan a niños y niñas a participar activamente de acuerdo a sus intereses, explorando y empleando recursos en espacios dispuestos con sentido pedagógico. Las provocaciones se implementan en diversos momentos de la jornada, tanto al ingreso o como invitación a una experiencia de aprendizaje según proyecto educativo que esten desarrollando.
La implementación de los juegos de rincones dentro del aula son para dar espacios de actividades que respondan al interés personal del niño y la niña, y a través de aquel ambiente, propiciar los ámbitos afectivos, sociales, cognitivos y físicos. En estos espacios, los niños/as son el actor principal de sus aprendizajes; juega con los roles (característicos dentro de su formación), se relaciona directamente con sus pares y puede variar en los contenidos y aprendizajes, o como él lo llama… el juego.
Es relevante destacar que el juego de rincones constituye una estrategia pedagógica que propicia que el niño exteriorice su fantasía, desarrolle el pensamiento y se exprese en forma creativa, libre y espontánea. Aunque a pesar de esas características, el juego de rincones es y debe estar siempre bien planificado; es por eso que se divide en etapas.
Etapa de elección e Integración: Momento en el cual el niño o niña tiene la posibilidad de elegir el rincón que le interesa participar, orientado por el educador; ésta etapa dura aproximadamente de 5 a 10 minutos (depende de la edad de los pequeños/as).
Etapa de Expresión y Creación: Es importante que mientras se realiza el juego en el rincón ya elegido, este presente un adulto para orientarlos durante el juego-trabajo. Es aquí, en el cual el tiempo debe ser más amplio, ya que es la base de la actividad… jugar interactuando.
Etapa de Orden: Después de jugar viene el instante de ordenar los implementos utilizados para mantener un ambiente físico grato y limpio, y así, además, se refuerzan los hábitos higiénicos. Su duración, ojalá, fuera de un tiempo corto para que no obstruya las otras actividades variables.
Etapa de Intercambio y Comunicación: Ahora es la instancia de que los niños y niñas den a conocer el resultado de los trabajos realizados en los rincones frente a sus pares y educadores, quienes actúan como mediadores en esta evaluación.
El espacio para implementar los juegos de rincones depende exclusivamente del ambiente interno y externo del salón, así se podrá ver cuantos rincones incorporar, dejándolos en espacios apropiados con el área que tiene, alejando los rincones más dinámicos de los más pasivos. A la hora de crear los materiales para estos centros de interés se debe tener en cuenta de que sean manipulables y a la altura de los niños y niñas, así también fabricar muebles dependiendo del tamaño común de los párvulos, innovando parejamente en todos los rincones con nuevos implementos. Los materiales y elementos naturales usados deben ser de acuerdo con la cultura en la cual se encuentra inserto el jardín infantil.
El niño y la niña aprenden a través de una continua formulación, ensayo y reformulación de teorías y a través de procesos de investigación, experimentación, escucha y diálogo, siempre relacionados con materias que apuntan a la construcción del significado, implica el uso de ciertas herramientas pedagógicas. Una de esas herramientas es el “proyecto de trabajo”. La investigación en profundidad de un tema realizada por un grupo de niños y niñas con apoyo del educador/a, orientada construir conocimientos mediante la formulación, discusión, cuestionamiento y reformulación de hipótesis, ni la trayectoria ni los resultados del proyecto han sido predefinidos, de modo que siempre está abierto a modificaciones o cambios de rumbo. Esto significa “ser sensible frente a resultados impredecibles de la investigación infantil”
El proyecto es una instancia donde los niños, niñas y educadores tienen la oportunidad de expresar y vivir sus intereses alrededor de un tema elegido a partir de un consenso grupal.
Los niños y las niñas son protagonistas y logran establecer una relación con el mundo. Esta estrategia metodológica les permite ser creadores de su propia cultura; comprenden lo que aprenden, resuelven problemas creativamente, se relacionan con otros y saben adaptarse a las circunstancias.
Esta estrategia se trabaja ofreciendo espacios tanto libre como guiado, en la cual se potencia el gusto por la lectura. Semanalmente los niños y niñas junto a sus familias se llevan libros al hogar para que estos sean leídos en un espacio protegido siendo parte de sus dinámicas familiares, evidenciando dicho momento en un cuaderno viajero (qué disfrutaron del momento en familia). Una vez por semana un nivel educativo previo al momento de retiro del Centro educativo ofrece un “cuenta cuento” (realizado por equipo o una familia voluntaria) para promover la lectura compartida. Paralelamente en el ingreso del recinto se encuentra en forma permanente una biblioteca la cual está disponible para el libre uso.
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