Hasta el año 2022 nuestra Sala Cuna y Jardín Infantil Cumbre Torres del Paine mantuvo un sello medioambientalista debido al gran interés por niños, niñas y sus familias en el cuidado de su entorno. De este modo, se ha trabajado de forma transversal en experiencias que involucren la relación con el entorno y su cuidado, con la reutilización de material de desecho y la disminución de la basura generada.
Sin embargo, como Jardín Infantil consideramos que, tal como menciona Calvo - Muñoz (2014):
Cuanto antes se generen experiencias positivas que consigan establecer el vínculo emocional del niño con la naturaleza, más fuerte será dicho vínculo y más fácil será en fases posteriores que el niño tienda a volver a ese ámbito que le proporciona bienestar y condiciones óptimas para el aprendizaje y el juego (García Aivar, s.f).
Desde esta mirada, hemos transitado hacia un sello centrado en el juego y el aprendizaje al aire libre como la clave para que niños y niñas se vinculen con la naturaleza y su entorno, a través de experiencias sensoriales y vivenciales pertinentes a su contexto que posteriormente les llevarán a respetar y cuidar el entorno ya que, como menciona Pramling & Kaga (2010), durante los primeros años niños y niñas se involucran en experiencias que influyen en sus actitudes, valores o comportamientos de toda la vida.
Por otra parte, para propiciar experiencias en que niños y niñas se relacionen significativamente y de forma activa con su entorno natural y sociocultural, es necesario incorporar un trabajo colaborativo con las familias y la comunidad, para que las experiencias de aprendizaje respondan al contexto y la cultura de cada niño y niña. Esto además, con adultos que responden sensiblemente ante las necesidades e intereses de ellos y ellas, a través de prácticas de buen trato entre toda la comunidad educativa.
Desde la convicción de que los niños y niñas son protagonistas de su aprendizaje, en nuestra sala cuna y jardín infantil se implementan estrategias que permiten el juego libre, la exploración y la construcción de su propia versión del mundo.
Todo esto ocurre en un ambiente preparado para el aprendizaje que permite la autonomía de cada uno de los niños y niñas. Comprendiendo el espacio educativo como “el tercer educador”.
De forma transversal, se propicia el contacto con la naturaleza, el amor por su entorno y el cuidado por el medio ambiente. Integrando en cada uno de los momentos elementos naturales, objetos reutilizados, los conceptos de reducción y reciclaje de desechos, entre otros.
El juego no solo es en sí mismo una actividad de disfrute para los niños y niñas, sino que también constituye una herramienta fundamental para el desarrollo y aprendizaje, en la medida en que propicia la creatividad, exploración, regulación de la conducta y desarrollo cognitivo, social y emocional de los niños y niñas (Bodrova & Leong, 2004).
El jardín infantil busca ser un espacio que entregue las condiciones óptimas para satisfacer las necesidades de los niños y niñas a través de instancias que desarrollen sus capacidades y resguardando sus derechos. “Ser sujeto de Buen Trato en la primera infancia, implica necesariamente que los adultos a cargo indiquen y respondan de manera pertinente y efectiva a las necesidades básicas de niños y niñas” (Subsecretaría de Educación Parvularia, 2019, p.6).
Pensamos el jardín infantil como un espacio de reconocimiento de la diversidad y donde se aplican prácticas pedagógicas inclusivas. Es decir un espacio en donde “ El valor de la inclusión se expresa en la apertura, acogida y respuesta a la diversidad de todos los niños y las niñas” (MINEDUC, 2018, p.24) y sus familias. Cuando hablamos de diversidad e inclusión hacemos referencias a todo tipo de características que nos hacen únicos como el origen, diversidad sexual y de género, discapacidad, enfermedades o dificultades de aprendizaje.
La comunidad educativa está conformada por todos quienes deseen contribuir al proceso de aprendizaje de los niños y niñas, que se encuentren involucrados de forma directa como las familias, los equipos educativos y quienes son parte de forma indirecta de este procesos, como las juntas de vecinos, instituciones de salud, organizaciones, etc. La colaboración entre todos es clave para una formación ciudadana desde la primera infancia (MINEDUC, 2018).
Para lograr entregar educación de calidad, la alianza familia- jardín es vital ya que sabemos que los niños y niñas se desarrollan dentro de un contexto específico social y cultural. Se vinculan con su entorno familiar, en primer lugar, por lo que la institución educativa es un complemento a lo que las familias como primeros educadores les ofrecen a los niños y niñas (MINEDUC, 2018).
Todo lo declarado anteriormente requiere que el o la educador/a utilice metodologías concordantes como lo son:
Es una propuesta educativa de exploración y juego espontáneo para los niños/niñas y su propio beneficio. Esta estrategia metodológica consiste en un cesto donde se disponen objetos de diferentes materiales, texturas y/o elementos de la naturaleza, que son de uso cotidiano, que podemos encontrar en nuestro hogar. El objetivo del cesto es favorecer múltiples beneficios , estimular y experimentar a través de los diferentes materiales, coordinación motora , visual, atención y concentración (Goldschmied y Jackson, 2000).
Propuesta didáctica de juego, creada por Elinor Goldschmied, pensada para niños entre los 12 y 13 meses. El juego consiste en ofrecer diversos objetos cotidianos, de distintas formas y tamaños, para jugar libremente en un espacio limitado (como una alfombra), el rol del adulto es mediar y observar (Goldschmied y Jackson, 2000).
Promueve el movimiento en libertad, para que un niño/a pueda moverse en libertad (Emmi Pikler) necesita de un adulto que se lo permita, que esté presente, con una mirada respetuosa, que no se anticipe a sus movimientos, que no compare ni juzgue, que espere. Queremos un adulto que ponga en palabra las acciones del niño, un adulto que permita su autonomía con respeto, amor, mucha paciencia y confianza en el proceso del niño o niña.
Es un proceso que tiene como horizonte fomentar el desarrollo lector en la primera infancia, puede ser de mucha ayuda para aumentar la literatura y sus impactos en el desarrollo (Waldfogel, 2012). Para la iniciación a la lectura, el relato periódico de cuentos seleccionados según el valor literario e intereses de los niños y niñas, es una buena oportunidad para conocer, escuchar con atención, comentar y promover la motivación por la lectura. (MINEDUC, 2018)
Esta metodología de trabajo busca dar respuestas a preguntas que los niños y las niñas se hacen sobre temas específicos, permitiendo la exploración y desarrollo en torno a un camino en común, trabajando diferentes ámbitos de aprendizaje. Es una forma de planificar, construir y proyectar los aprendizajes a través del tiempo, logrando una conexión entre las diferentes experiencias de aprendizaje que se ofrecen, el ambiente y los diferentes momentos del día. “Proyectar es lanzar hacia el infinito. Pensar un acto educativo desde el presente pero trasladando el pasado para posibilitar futuros.El proyecto se convierte en una guía. Es una acción intencionada” (González, 2001, p.3).
El juego de rincones permite organizar el espacio, tanto dentro como fuera de sala, de forma diversa para entregar la posibilidad a que niños y niñas puedan escoger según sus intereses. Desde este punto de vista esta estrategia favorece el desarrollo de la autonomía ya que logran planificar su propio trabajo, autogestionando su tiempo, tomando decisiones acerca de qué rincón escoger y qué materiales utilizar.
Esta estrategia busca presentar de forma estética diferentes objetos en un espacio transformable. Se dispone para favorecer el vínculo afectivo y las relaciones entre un grupo de niñas y niños acompañados de un adulto referente que da sentido a los procesos simbólicos de la infancia en un “lugar de símbolo” como metáfora de la vida de relación (Ruiz de Velasco A. y Abad J., 2019).
Son invitaciones que pueden estar en cualquier espacio del jardín infantil, tanto dentro como fuera de la sala y que promueven la intervención de los niños y niñas en ese lugar a raíz de su curiosidad e interés. Son materiales propuestos, de tal manera, que ofrecen la posibilidad de interactuar con otros niños y niñas, son flexibles es decir, que los elementos que se presentan pueden ir siendo modificados a medida que se juega (Hoyuelos, 2010).
Es una forma de hacer visible lo que los niños y niñas aprenden en el jardín infantil, poniéndo énfasis en el proceso de enseñanza más que en el resultado. Es un material que permite dejar “constancia estética y narrada de forma visual, audiovisual o escrita de un trabajo realizado” (Hoyuelos, 2007, p.5). Esta estrategia se encuentra dentro de uno de los pilares pedagógicos de la metodología Reggio Emilia, encabezada por el pedagogo Loris Malaguzzi en Italia, que ha ido evolucionando con el paso de los años y los cambios de contexto.
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