Las escuelas revisan cada año cómo va aprendiendo inglés su hijo con una prueba estatal llamada ELPAC (Prueba de la Evaluación de Progreso del Inglés). Esta prueba evalúa las habilidades del niño en escuchar, hablar, leer y escribir en inglés. Los resultados muestran en qué nivel está y en qué áreas necesita más apoyo.
Además de la ELPAC, los maestros también revisan las calificaciones en las materias escolares y observan cómo participa su hijo en clase, cómo se comunica y cómo completa su trabajo. Todo esto ayuda a tener una idea clara de su avance general.
Cuando un estudiante demuestra que ya domina bien el inglés, la escuela lo reclasifica como “estudiante competente en inglés.” Aunque esto significa que su hijo ya no necesita apoyo especializado, la escuela lo sigue observando durante un tiempo para asegurarse de que continúe teniendo éxito académico.