Para diseñar el Programa participativo de Formación Docente, apelamos a las narrativas pedagógicas, las cuales pueden convertirse en un dispositivo clave para dar forma y sentido a la reflexión de los colectivos académicos. A través de ellas, las y los docentes podemos visibilizar las tensiones y dilemas que enfrentamos con la Nueva Escuela Mexicana.
Las narrativas no son copias fieles del mundo, sino interpretaciones selectivas que hacemos en torno a nuestras experiencias cotidiana. En ese sentido, una narrativa es una forma de organizar el pensamiento y el conocimiento que construimos desde nuestra praxis educativa; que a su vez es un reflejo de la cultura y la comunidad en la que participamos.
Objetivo: Identificar problemáticas, tensiones, aprendizajes y preguntas que se hacen las comunidades educativas en los procesos de contextualización y/o territorialización de los procesos de enseñanza-aprendizaje, con el propósito de reconocer las capacidades, saberes y habilidades que es necesario fortalecer para el co-diseño curricular y didáctico de los colectivos docentes
Lo primero que debemos hacer para realizar una narrativa, es seleccionar las experiencias más significativas de nuestra práctica docente, que representen los retos o las problemáticas a las que nos hemos enfrentado durante la implementación de la Nueva Escuela Mexicana.
Para ello habrá que hurgar en nuestra memoria, nuestros diarios de campo, las bitácoras o las conversaciones con nuestras compañeras y compañeros docentes.
A partir de esto, podriamos iniciar a arrastrar la pluma, como coloquialmente decimos cuando nos damos el tiempo para escribir. Iniciar siempre es complicado, por ello sugerimos iniciar narrando quiénes somos, cómo llegamos a nuestra comunidad educativa actual, cuáles son las características de mi comunidad y de nuestros estudiantes y sus familias.
Posteriormente, podemos ir relatando con descripciones muy precisas las experiencias seleccionas al tiempo que realizamos ejercicios reflexivos en torno a ellas.
Es importante que estas descripciones y la reflexión que realicé el autor alrededor de ella, estén bien contextualizadas, que presenten los actores que participan, los sucesos, las tensiones o problemáticas a las que nos enfrentamos al buscar implementar la Nueva Escuela Mexicana en nuestra escuela. Pero sobre todo, es fundamental que se describa como se hizo frente a dichas situaciones, ya sea de manera individual o colectivamente.
Para efectos de guiar la narrativa, les dejamos una serie de preguntas:
¿Qué necesidades de formación inicial considera que requería para desarrollar el codiseño?
¿Qué aspectos formativos considera que necesita fortalecer para favorecer su práctica docente?
¿Qué necesidades de acompañamiento, formación o recursos he identificado en este proceso?
¿Qué tópicos específicos (conceptuales, metodológicos, formación didáctica o tiempo) relacionadas directamente con la propuesta de la NEM han limitado su plena aplicación a la práctica docente?
¿Qué ha sido difícil de comprender, aplicar o traducir del plan de estudios a mi contexto?
¿Qué hemos intentado hacer, como comunidad, ante estos desafíos? ¿Qué ha funcionado y qué no ha funcionado tanto?
¿Qué elementos o cambios identifico del Plan de Estudios 2022 en mi práctica docente?, ¿Qué implicaciones ha tenido este proceso de puesta en marcha?
Se sugiere que el texto sea escrito en primera persona, y con una extensión de 2 a 3 cuartillas, sin embargo, el número de exacto depende del propio autor.
Si te interesa ver algunos ejemplos, puedes remitirte a las siguientes liga: