Sin duda la navegación ha sido posible a lo largo de la historia gracias a una serie de instrumentos de medida, sobre todo de longitud y tiempo. Han sido imprescindibles para poder orientarse o marcar un rumbo determinado.
Hemos construido algunos de ellos de forma casera para comprender mejor su funcionamiento: El cuadrante, para medir la altura (en ángulo) de un astro sobre el horizonte; la ballestilla, para medir longitudes inaccesibles mediante un sencillo esquema de semejanza; el reloj de sol que permite calcular la hora a partir de la posición del Sol o la corredera, para medir la velocidad a la que navega un barco y a partir de la cual surge el nudo como unidad de velocidad en navegación.
En esta actividad han trabajado dos grupos: el formado por Miguel Ángel Sarabia, Sergio Goyena, José Francisco Bermúdez y Kevin Almela y el formado por Javi Frutos, Domingo Araez, Víctor Ponce y Ramón Galián.