Nueva York ha sido una ciudad clave en la poesía española del siglo XX, desde García Lorca a Luis García Montero, pasando por Juan Ramón Jiménez o José Hierro. En la antología Geometría y angustia, poetas españoles en Nueva York se analizan las relaciones de diversos poetas españoles con la famosa ciudad americana.
Federico García Lorca viaja a Nueva York en 1929 para estudiar inglés e impartir unas conferencias y vivió allí aproximadamente 9 meses. Fruto de esta experiencia escribe su famoso libro Poeta en Nueva York publicado en 1940, cuatro años después de su muerte y que resulta ser un canto angustiado, una denuncia social contra la civilización urbana y mecanizada. Las formas tradicionales y populares de sus anteriores poemarios dejan paso en esta obra a visiones apocalípticas, hechas de imágenes ilógicas y oníricas que entroncan con la corriente surrealista francesa, aunque siempre dentro de la personal poética de Lorca.
LA AURORA
La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas.
La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.
La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.
Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraíso ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.
La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.
Poeta en Nueva York, Federico García Lorca.
Vídeopoemas realizados por alumnos
del IES Príncipe de Asturias (2016-2017)
LA LUNA
BROADWAY. La tarde. Anuncios mareantes de colorines sobre el cielo. Constelaciones nuevas. El Cerdo, que baila, verde todo, saludando con su sombrerito de paja, a derecha e izquierda. La Botella, que despide, en muda detonación, su corcho colorado, contra un sol con boca y ojos. La Pantorrilla eléctrica, que baila sola y loca, como el rabo separado de una salamanquesa. El Escocés, que ensela y esconde su whisky con reflejos blancos. La Fuente, de aguas malvas y naranjas, por cuyo chorro pasan como una culebra, prominencias y valles ondulantes de sol y luto, eslabones de oro y hierro (que trenza un chorro de luz y otro de sombra...). El Libro, que ilumina y apaga las imbecilidades sucesivas de su dueño. El Navío, que, a cada instante, al encenderse, parte cabeceando, hacia su misma cárcel, para encallar al instante en la sombra... Y...
-¡La luna! -¿A ver? -Ahí, mírala, entre esas dos casas altas, sobre el río, sobre la octava, baja roja, ¿no la ves...? -Deja, ¿a ver? No... ¿Es la luna, o es un anuncio de la luna?
Diario de un poeta recién casado, Juan Ramón Jiménez
Por último, vamos a leer un poema de Luis García Montero. Es un poeta actual de la denominada poesía de la experiencia. A partir de un tema cotidiano, una despedida amorosa, García Montero hace un poema donde se mezclan dos voces: la del piloto y la de las conversaciones con la mujer de la que se tiene que despedir (1994).
LIFE VEST UNDER YOUR SEAT
A Dionisio y José Olivio
Señores pasajeros buenas tardes
y Nueva York al fondo todavía,
delicadas las torres de Manhattan
con la luz sumergida de una muchacha triste,
buenas tardes señores pasajeros,
mantendremos en vuelo doce mil pies de altura,
altos como su cuerpo en el pasillo
de la Universidad, una pregunta,
podría repetirme el título del libro,
cumpliendo normas internacionales,
las cuatro ventanillas de emergencia,
pero habrá que cenar, tal vez alguna copa,
casi vivir sin vínculo y sin límites,
modos de ver la noche y estar en los cristales
del alba, regresando,
y muchas otras noches regresando
bajo edificios de temblor acuático,
a una velocidad de novecientos
kilómetros, te dije
que nunca resistí las despedidas,
al aeropuerto no,
prefiero tu recuerdo por mi casa,
apoyado en el piano del Bar Andalucía,
bajo el cielo violeta
de los amaneceres de Manhattam,
igual que dos desnudos en penumbra
con Nueva York al fondo, todavía
al aeropuerto no,
rogamos hagan uso
del cinturón, no fumen
hasta que despeguemos,
cuiden que estén derechos los respaldos,
me tienes que llamar, de sus asientos.
En Habitaciones separadas, Luis García Montero.
Una vez comentados los textos anteriores en clase y leídos los artículos enlazados abajo, vamos a realizar una tarea. En este caso vamos a llevar a cabo la técnica cooperativa 1-2-4.
1. Primero, de manera individual, respondemos a las cuestiones planteadas en el documento. Las respuestas las anotamos en la primera columna.
2. Hacemos una puesta en común con el compañero. Anotamos las respuestas en la segunda columna.
3. Finalmente volveremos a hacer una puesta en común en grupos de cuatro. Anotamos las conclusiones en la última columna.
Para terminar, hacemos el test de autoevaluación en Classroom.