EPISODIO 2
CONTACTO REBELDE
CONTACTO REBELDE
La grieta se hace colectiva.
Esta vez el golpe no fue en mi propio cuerpo, sino en el de alguien más. En el Dispensario Automático me encontré con una amiga de la infancia y su hija, que tosía apoyada en su pierna. El escáner tardó segundos en decir lo de siempre: diagnóstico confirmado, tratamiento disponible, prioridad insuficiente. Ahí entendí que el problema no era solo mío. Si a esa nena, que “todavía camina, todavía respira sola”, el sistema también la descarta, entonces no hay una falla puntual que me tocó a mí por mala suerte, sino que hay una lógica que decide quién importa y quién no, aplicada una y otra vez, a cualquiera. Esa escena fue el quiebre. Mi reclamo individual se transformó, sin buscarlo, en la certeza de que el problema era de todos los que dependemos de ese mismo sistema.
Después de eso apareció Lira, en la estación abandonada, ofreciéndome pruebas, mapas incompletos y nombres tachados. No fue suficiente, pero fue real. Y como ya venía desconfiando (de la corporación, del sistema, de las promesas fáciles) elegí pedir garantías antes de comprometerme. No fue desconfiar de Lira en particular, sino sostener la misma cautela que aprendí a la fuerza: nada se acepta a ciegas cuando el cuerpo ya pagó el precio de confiar antes.
Lo que más me ayudó a sentir esa injusticia no fue un dato ni una estadística, sino la frase seca del escáner: “prioridad insuficiente”. Palabras dichas con total neutralidad, sin culpa ni explicación, alcanzan para negarle la salud a una nena. Esa elección de diseño (la frialdad administrativa de la interacción, la ausencia total de emoción en el sistema) es lo que más me hizo sentir el peso del mundo de Aurelia. No hace falta un villano gritando; alcanza con una máquina que responde en voz de trámite. A eso se suma otra decisión de diseño clave. Que en la historia sea yo quien tenga que elegir cómo seguir. Cada vez que tuve que tomar una decisión sentí que no estaba mirando la injusticia desde afuera, sino que me comprometía con ella. Elegir, ademas de avanzar en la trama, significa hacerme cargo de intentar resolver algo de lo que está pasando en Aurelia.
Mi identidad para atravesar Aurelia.
En esta etapa de la experiencia me presento con mi identidad de diseñadora de Materiales Educativos Digitales. Mi Nick es Voz_deGrieta.
Elegí ese nombre porque siento que representa bien a mi avatar y mi postura frente a la historia: una voz que no se calla, que emerge justo por donde el sistema se rompe, por esa fisura que deja ver lo que no debería verse. No es un nombre resignado, es un nombre que insiste en salir, aunque sea por la grieta más pequeña.
Mi expectativa con esta experiencia es entender mejor cómo un simulador o una narrativa interactiva puede hacerme sentir una injusticia en el cuerpo, sin solo explicármela con teoría. Me interesa ver qué decisiones de diseño (texto, imagen, interacción) logran ese efecto, para después poder pensar mis propios materiales educativos con esa misma intención. Que no solo informen, sino que hagan sentir algo real en quien los atraviesa.