Repetiriamos esta experiencia sin duda alguna, aparte de visitar algunos lugares turísticos también nos juntamos con gente de diferente cultura, lo que nos permitió saber más del idioma y de las personas. A la hora de comunicarnos, al principio costaba un poco ya que o no nos entendían o tenían dificultad para seguir nuestro ritmo. Cuando pasaron los días ya nos acostumbrábamos a decir palabras portuguesas, como "buenos días" o "¿qué tal estás?" y entendíamos mejor a las personas que no podían hablar muy bien el español. La gente era muy agradable y amigable, todos querían saber como estábamos y se esforzaban en entender lo que decíamos.
Las familias siempre fueron muy agradables en todo momento, nos atendían bien y nunca la pasamos mal con ellos. El día que pasamos con las respectivas familias, nos llevaron a visitar a cada una un lugar turístico donde tomamos muchas fotos.
Sin duda fue una de las mejores experiencias que hemos tenido.