Este curso, desde la biblioteca del centro, se han organizado diferentes concursos literarios relacionados con alguna temática especial, dando libertad al alumnado para realizar sus relatos en castellano o en inglés. En la primera evaluación, se les propuso un relato terrorífico coincidiendo con Halloween y en la segunda evaluación uno muy romántico para el día de San Valentín. Aquí os presentamos los relatos ganadores.
Érase una vez, una niña muy amable y rica llamada Carmen. Un 25 de enero, del año 2030, Carmen recibió un gran regalo que venía con una nota. Carmen leyó la nota que ponía: "Hola soy tu tía Julia, hace mucho tiempo que no nos vemos y por ello he querido enviarte este regalo." Carmen muy ilusionada miró atentamente el paquete y se dio cuenta de que la dirección no coincidía con la dirección de su casa. Carmen un poco triste buscó la dirección del paquete en el móvil y al parecer, el regalo debería haber llegado a Mounstrópolis donde vivía su hermana que se llamaba Beatriz. Al parecer, Carmen tendría que llevarle el regalo a su hermana, pero el camino no sería nada fácil, ella tendría que superar y ganar muchas pruebas.
Lo primero que pasó Carmen fue un gran puente con muchos insectos que ella pasó fácil. Ella se adentró en un bosque donde se encontró con un gran deportista llamado Joaquín. Él le atacó tirándole balones de muchos deportes, Carmen los consiguió esquivar y ató a Joaquín a un árbol para darle una pócima secreta y que el deportista Joaquín fuese humano. Al darle la pócima Joaquín apareció en París metiendo goles con Messi.
Al llegar a una selva, Carmen se encontró con dos personas juntas en un mismo cuerpo y llenas de sangre. Las dos personas se llamaban Carmen cómo la chica. Una de las Cármenes le lanzó su gran poder: las operaciones combinadas y la otra Carmen le lanzó su otro poder: palabras en francés. La chica no lo pudo esquivar esta vez y se quedó sin poderse mover unos minutos. El monstruo de las Cármenes se desmayó al acordarse de que sus monstruosos alumnos no habían hecho los deberes. La chica ya podía moverse y continuó su camino.
Carmen ya estaba llegando al pueblo de su hermana, pero se encontró con un último monstruo. El monstruo se llamaba Josefa. Josefa utilizó su poder: las palabras en inglés, pero Carmen consiguió derrotar fácilmente a Josefa debido a que se le daba muy bien el inglés.
Al llegar a Mounstrópolis, Carmen buscó la casa de su hermana Beatriz. Carmen le dio el regalo a su hermana y fueron a misa con el cura Jesús Javier. Las dos hermanas al día siguiente celebraron Halloween juntas y se lo pasaron fenomenal.
FIN
Saúl Paños Aroca, 1º A
Cayetana Mora Espinosa, 2ºA
Después del primer amor solo toca aprender a vivir sin él.
El primer día no paraba de pensarte a todas horas, el segundo también, me preguntaba si seguirías haciendo lo de siempre, si tu vida seguiría el mismo curso que ayer. El tercero se hizo un infierno sin ti y el cuarto y el quinto…
Con el paso de las semanas conseguí disfrutar de pequeños ratos de felicidad, tan solo me derrumbaba al hablar de ti con mis amigas. Pronto pasaron los meses, y sí, me seguía acordando de ti y deseaba recibir un mensaje tuyo pidiéndome que hiciéramos las paces y por lo menos quedáramos bien. El día de tu cumpleaños me fue casi imposible resistirme a escribirte, pero lo logré. Apagué el móvil y lo tiré a la basura, y lo conseguí. Mentiría si dijera que a una parte de mí no esperaba tu mensaje en Nochevieja. Poco a poco, muy poco a poco me fui haciendo la idea de que ya no estabas en mi vida. Ya no formaba parte de tu día a día, y tú tampoco.
Las noches siempre han sido la peor parte, incapaz de mantenerme ocupada en algo para que mi cabeza no pensase en ti. Lo peor es que tenía que verte todos los días y fingir que somos dos extraños. Muchas veces he pensado en escribirte, pero me echa para atrás saber todo el odio que tienes hacia mí y que para ti soy una extraña.
Pero empecé a ser feliz sin ti, aprendí a dar pasos sola, volví a conocerme, recogí mis pedazos rotos, aprendí a no verte, a encontrar refugio entre mis abrazos, a ser mi mejor compañía, me escuché a mí misma, me dediqué tiempo, volvía a construir mis cimientos y me rodeé de buenos amigos. Aun así, seguía doliendo, pero me permití volver a abrir mi corazón, y sentir, respirar nuevos aires.
Y a vivir feliz conmigo misma, y sin ti.
Amaya Sánchez Picazo, 2ºA