Al hilo de la festividad de Todos los Santos, el departamento de Lengua castellana y Literatura y la Biblioteca ha preparado una exposición sobre la literatura de terror. Los alumnos de diferentes grupos de ESO y Bachillerato visitarán la muestra con sus profesores de Lengua castellana y Literatura.
La exposición cuenta con tres grandes apartados: una selección de libros destacados del género de terror, una sección dedicada a tres de los maestros del género (Edgar Allan Poe, Ambrose Bierce y H. P. Lovecraft) y otro apartado que recoge una amplia selección de microcuentos expuestos en la Biblioteca y en las paredes del instituto. Se ha escogido el formato del microcuento porque resulta muy atractivo para el alumnado. Con todo ello se pretende recuperar la vieja tradición de contar relatos de terror, de aparecidos, de fantasmas y de almas en pena, en estos días de otoño en los que la noche va ganando terreno al día. Valgan estos dos ejemplos de Alfonso Sastre y Fernando Iwasaki como muestra de la exposición. El tercer texto, que ha escrito Galo Chahuán, alumno de 1º de Bachillerato, recrea muy acertadamente todas las convenciones del microrrelato de terror.
Al final de esta entrada, encontraréis una presentación con algunos de los títulos del género de terror que podéis encontrar en la Biblioteca del instituto.
LA PUERTA
Estoy seguro de que no hay nadie más que yo en mi casa. ¿Quién iba a haber, si vivo completamente solo? Pero es que, además, al volver de la calle, he cerrado muy bien la puerta y he mirado, como es mi costumbre, dentro de los armarios y debajo de las camas (lo hago así por si algún extraño hubiera aprovechado mi ausencia para entrar), y todo estaba en orden.
Luego he entrado en esta habitación, que es mi dormitorio, y he cerrado la puerta. Me he desnudado y me he metido en el lecho.
Por eso me extraña tanto que el pestillo se haya movido y que la puerta del dormitorio se esté abriendo lenta y silenciosamente.
Alfonso Sastre
DÍA DE DIFUNTOS
Cuando llegué al tanatorio, encontré a mi madre enlutada en las escaleras.
-Pero mamá, tú estás muerta.
-Tú también, mi niño.
Y nos abrazamos desconsolados.
Fernando Iwasaki
El juego
El juego es sencillo: yo me escondo y mi hijo me busca, si pasa mucho tiempo y no está cerca silbo y así, hasta que me encuentre.
Con esto pasábamos el tiempo durante la cuarentena ya que no había mucho más que hacer y parecía entretenerle pero… ¿Por qué dejamos de jugar?
Bueno, un día que parecía ser normal estábamos jugando y decidí esconderme en un armario ya que sabía que ese era el lugar donde siempre miraba primero y hoy no me apetecía jugar. Escuché sus pasos por delante de la puerta y salir de la habitación, cosa que me extrañó. Pero no tanto como que se le escuchase en la habitación de al lado decir: “Pero papá, ¿por qué no te has escondido?”
Galo Chahuán (4º ESO-B)