Microrrelatos creados durante el confinamiento por el COVID-19
Guardaremos estos meses en nuestra memoria para siempre. ¿Recuerdas 2020 y el confinamiento? ¿Recuerdas que estuvimos varios meses sin poder salir de casa? Fue duro, pero no perdimos el tiempo e incluso escribimos algo inspirado en nuestro encierro.
Desde el punto de vista artístico, los relatos intentan sorprender al lector. No quedarás indiferente al leerlos porque todos encierran un pequeño secreto, un pequeño descubrimiento. Estos relatos son de 100 palabras, o casi. Quizá encuentres alguno de 103, o de 98. Pero todos son breves e intensos.
Los autores de estas historias son los alumnos de Lengua Castellana y Literatura de 3º de ESO A del curso 2020, del IES Los Montes de Colmenar. Son relatos inspirados por el confinamiento, y lo afrontan desde perspectivas múltiples. Los alumnos del IES Los Montes han elegido qué relato les gusta más y cuál es también el mejor vídeo realizado sobre el relato. Esperamos que los disfrutéis.
El reloj marcaba las 2:00 cuando me desperté asustado. Tuve una pesadilla horrible que incluía arañas y devoraciones. Tal fue el susto que estaba sudando, pero no fue a causa de la pesadilla, pronto descubriría qué había provocado que mis sábanas se empaparan. A través de la minúscula línea que había entre la persiana y el balcón entraba una luz, abrí la ventana y vaya sorpresa: no pasaba nada, era la farola. Fue una sensación agridulce, porque no había ningún incendio cercano, pero todavía no sabía qué provocaba tal calor sofocante. Aquella noche aprendí que no se debe dormir junto al mando de la calefacción.
Juan Pablo Valle Gómez
Vuelvo al castillo familiar, donde escucho a mi hermana gritar al fondo del pasillo. Sin pensarlo corro hacia ella para ver qué ha pasado; al llegar veo que solo era una rata. ¡Qué cagalindes es! - pienso. Tras esta absurda situación, me dirijo a mi alcoba. En ella, me espera mi mascota Höor para nuestro habitual baño. Tras unos minutos en la bañera, noto una extraña sensación. Miro hacia abajo y veo como el agua desaparece y unas manos quitarme a Höor. Al alzar la vista veo a la enfermera del psiquiátrico con una cucaracha y de fondo un nuevo grito de mi compañera de habitación.
Davinia Sánchez
Me encuentro sola, en mi cuarto, escribiendo. Me siento aburrida y triste porque mi madre no está conmigo. Ella falleció cuando yo era una cría, asesinada por un hombre con una máscara. La policía no encontró al asesino. Cuando mi madre murió, me quedé viviendo con mi padre, que es una persona extraordinaria. Desde que murió mi madre, mi padre me ha dado todos los caprichos posibles, ya que soy una buena hija: me llevó a Eurodisney, consiguió que conociera a Jacob… Esta tarde, limpiando y ordenando el cuarto de mi padre, me encontré una máscara entre su ropa.
Natalia García Zambrana
Llevo ya varios meses encerrado, no sé ni el por qué ni hasta cuándo estaré aquí, simplemente recuerdo aquel día en el que alguien me trajo hasta este calabozo, donde estoy desde entonces. Los primeros días encerrado estuve muy confundido, no paraba de gritar pidiendo auxilio sin recibir respuesta, supongo que pensaban que estaba cantando. Cuando creen que tengo hambre me traen un cuenco lleno del mismo alimento todos los días, los 365 del año. Espero ansioso el día en el que alguien se deje la puerta de mi celda abierta y pueda volar de vuelta al bosque, mi hogar.
Antonio Miguel Palomo Fajardo
Allí estaba, encerrada por una bestia en aquel castillo, esperando a que alguien la rescatara.Llevaba Diez años encerrada pero nadie llegaba, no podía más. Estaba en la torre más alta del castillo, con una cama, una ventana, un inodoro y ovillos de lana. La bestia solo le llevaba un plato de comida al día y un ovillo de lana que ella pedía. Hacía croché durante horas todos los días, era lo única manera de entretenerse. Sin embargo, aquella noche sería diferente, abriría la ventana y dejaría caer la escalera de lana que llevaba diez años preparando.
Susana Palomo Durán
Hoy me vuelvo a despertar aquí, encerrado en esta triste habitación como cada día desde hace mucho tiempo, me siento triste y vacío porque extraño a mi familia y amigos. Todos los días son iguales, es prácticamente imposible diferenciar uno del otro: me despierto y me paso el día sentado, mirando por ese pequeño agujero.
Veo personas pasar, pero nunca me sacan de aquí, mi familia lo ha intentado de todas formas pero no hay manera, pienso que esto va para largo, me pasaré el resto de mis días aquí. ¡Oh! La puerta se acaba de abrir, ¡ha llegado el cerrajero!
María Palomo
Sus días eran una monotonía constante. Desde el momento de su encierro todo había cambiado en su vida. Todas las jornadas solo, haciendo lo mismo, comiendo igual. Buscaba algo para que su existencia fuera diferente o tal vez pensaba en qué podía haber hecho para recibir esa condena.
No lo trataban mal y comía bien. Pero a pesar de eso, no se sentía libre y tampoco feliz. Él quería salir y hacer cosas que antes consideraba normal. Constantemente imaginaba la forma de escapar y poder hacer algo tan sencillo como volar.
María Ortega
Tres meses antes, en China, se detectó el primer caso de una terrible y extraña enfermedad, que poco después acabaría con todos nosotros. Viendo la televisión, sale un comunicado en el que nos informan de que debemos quedarnos en casa. De repente, escucho las sirenas de los coches de policías, de las ambulancias y a muchísima gente gritando. Por ello, salgo a la calle, veo cosas que me aterrorizan, muchas personas ensangrentadas y comiéndose entre ellas. Estoy asustadísima y veo que están viniendo todas hacia mí. Entonces, me despierto y veo a un rostro cubierto de sangre delante de mí.
María García Palomo
Estoy cansada de que me aplasten día tras día y noche tras noche, de que cuando alguien se acerque a mí se duerma como a quién le disparan un dardo tranquilizante, que siempre que me ven, vienen cansados o sin ganas de hacer nada como si hubieran corrido una maratón. Esto de la cuarentena me sobrepasa, además noto que me usan más de la cuenta, como cuando te regalan un nuevo videojuego y no puedes parar de jugar, cada día que pasa estoy más harta, además cada día que pasa soporto más peso, no es fácil ser una cama en cuarentena.
Ismael Rando
No entiendo nada. Llevo más de una semana encerrado y cada vez me siento más solo. Me paso los días gritando pero nadie me saca de aquí. Un día escuché un ruido en la entrada y encontré la puerta en el suelo. ¡Por fin han venido a rescatarme! Aunque tenían unas pintas un poco raras con mascarillas y guantes, supongo que serán compañeros de mi dueña Marina, que es médica y por fin podré verla. Pasan los días y no me llevan con ella, espero que no le haya pasado nada. Pero lo único que puedo hacer es seguir ladrando.
María Gómez
Llevo toda una vida encerrado en un espacio pequeño, oscuro, triste y solitario. Lo único que hago es cantar varias veces al día. En algún momento deseo ser libre, ya que nunca he visto la luz del sol más de un minuto seguido. Creo que mi libertad no es posible, debido a que estoy atrapado en esta extraña caja de madera.
A todas horas pienso, ¿por qué tengo que estar encerrado y no puedo ser libre?
Un vez al salir a cantar, escuché como hablaban de un reloj de Cuco y me di cuenta de que ese reloj era yo.
Loli Gómez
1992. Un frío invierno en el que desde las ventanas se podían ver los copos de nieve que caían e impregnaban todo con una fina capa de blanco. En ese instante noté algo de frialdad por mi cuerpo, al mirar a través de la ventana. Un hilo continuo de sangre pendía por mi mano cuando de repente lo ví; y ahí fue cuando pude comprender lo que tenía delante de mis ojos, no podía creerlo; era él, el fantasma de mi ex novio.
Fue entonces cuando oí un grito desgarrador pidiendo ayuda, era mi madre, intentando que recuperara la consciencia.
Cristina Pinazo
Odio estar encerrado, no lo soporto. A mi me gusta viajar. Conocer mundo es una de mis mayores pasiones. Cuanto más lejos y más exótico, mejor: las costumbres, los idiomas, la comida, las casas... A veces tengo la sensación de que la gente respira de una forma diferente en cada país.
Asia me encanta, con sus contrastes. Europa es fascinante, nunca tengo suficiente. América, grandiosa, aunque todavía hay algún país pequeño que no he visitado. Australia, tan extraña y diferente. África, tan diversa y salvaje. Ahora estoy nervioso vuelvo a salir. ¡Ya me están llamando! ¡Salgo en el próximo estornudo!.
Pepe Torreblanca, el profe
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