Además de dejar claro en estos primeros días, qué se va a hacer, es importante añadir "cómo" se va a evaluar, que recursos van a ser utilizados, y sobre todo para qué. Las rúbricas comienzan a aparecer como un instrumento que ayuda a clarificar objetivos y pasos a seguir para conseguirlos, incidiendo en la idea además, de la evaluación formativa, aquella que permite mejorar para lograr un óptimo resultado. Reflexionar sobre lo realizado, como modo de comprobar e identificar errores y fortalezas a seguir potenciando.