Se trata de un planteamiento metodológico denominado "Modelo de Educación Deportiva" mediante el cual se ofrece una enseñanza del deporte que destaque sus cualidades y valores educativos y ofrezca una experiencia más auténtica del mismo.
En este caso, se pretende que el alumnado no solo se centre en el aprendizaje de las destrezas deportivas desde un punto de vista físico, técnico o táctico, sino de una forma más global en el que se reparten y experimentan los diferentes roles que forman parte del deporte en la actualidad: director técnico, preparador físico, entrenador, árbitro, anotador, etc.
DESARROLLO DEL MODELO DE EDUCACIÓN DEPORTIVA EN 4º ESO (BALONCESTO 3X3)
El desarrollo de esta unidad didáctica a través del modelo de Aprendizaje Deportivo tiene como finalidad promover experiencias de aprendizaje significativas y motivadoras, situando al alumnado en el centro del proceso educativo y convirtiéndolo en el auténtico protagonista de su formación.
Con este propósito, se llevaron a cabo varias sesiones iniciales de familiarización y aprendizaje, orientadas al dominio de los aspectos técnico-tácticos más relevantes del baloncesto 3x3, así como a la comprensión de los principios reglamentarios que rigen esta modalidad deportiva. Estas experiencias permitieron al alumnado adquirir los conocimientos y habilidades necesarios para afrontar con éxito las fases posteriores de la propuesta.
Una vez consolidada esta base formativa, se presentaron de manera detallada las funciones y responsabilidades inherentes a los distintos roles que estructurarían la competición. Posteriormente, se procedió a la distribución de dichos roles y a la configuración de cuatro equipos por grupo-clase. Los cargos asignados fueron los de entrenador, director de coordinación, árbitro, director deportivo, preparador físico y anotador, garantizando así una participación activa y diversa de todo el alumnado.
Como culminación del proceso, se desarrolló un torneo de cuatro sesiones de duración en el que cada participante asumió las responsabilidades asociadas a su rol. Esta fase final permitió trasladar los aprendizajes adquiridos a un contexto real de práctica deportiva, fomentando valores como la cooperación, la autonomía, la responsabilidad y el compromiso, al tiempo que enriqueció la experiencia educativa mediante una participación activa e integral en todos los ámbitos de la competición.