Compositor de banda sonora para películas
¿Cuando eras pequeño Tenías pensado dedicarte a esta profesión o
tenías pensado otras ideas?
El primer recuerdo que tengo de niño acerca de lo que me gustaría ser de
mayor, es diseñador de coches. Me encantaba dibujar y estaba un poco
obsesionado con los coches, por lo que pasaba muchas horas dibujando.
En la adolescencia me planteé estudiar ingeniería y luego periodismo, para al
final terminar estudiando magisterio, aunque nunca he ejercido.
En cuanto a la música, empecé a tocar el piano desde muy pequeño,
aproximadamente desde los cuatro años. Mis padres son músicos y era lo
que veía en casa. Al principio era como un mero divertimento y hasta
pasados dos o tres años no empecé a estudiar en el conservatorio.
En ese momento no me planteaba de ninguna manera dedicarme a la
música, aunque como antes os decía, estaba rodeado por ella todo el día. Mi
madre dando clases, y mi padre cantando en el escenario, ensayando o
haciendo arreglos musicales.
No fue hasta los catorce o quince años, cuando empecé a plantearme que
esto de la música podía ser mi profesión.
Mi abuela me regaló un sintetizador, y empecé a interesarme por la
tecnología musical. Hice mis primeras canciones con ayuda de ese teclado, y
formé un grupo de música pop-rock. En ese momento aunque me gustaba
mucho el cine, y la música de cine, mi planteamiento musical estaba más
enfocado a las canciones y a las producciones discográficas. Luego con el
tiempo la cosa viró a la música audiovisual.
¿Tocas algún instrumento? si es así, cuál es?
Mi instrumento es el piano. Estudié hasta el grado medio de piano.
También toco levemente la guitarra.
¿Cómo describirías la música que sueles crear?
Cada proyecto es distinto, y tienes que adecuar tu música a lo que la
imagen pide. No es lo mismo hacer un serie de acción, que una serie de
amor. El planteamiento musical sería muy distinto.
Si es verdad que intento que mi música tenga un sello propio, que no
siempre es fácil de conseguir, por las peticiones de los directores.
En general mi música es bastante compleja sonoramente, con muchas
capas y detalles, que no siempre se aprecian. Soy un poco “barroco”.
Combino la electrónica con la orquesta, por lo que podríamos decir que es
híbrida.
En mi música, la parte de producción musical es muy importante, y una de
los pilares principales. La tecnología aplicada es un actor importante en mi
música.
¿Cuál ha sido el trabajo del que te sientes más orgulloso? ¿y por qué?
Hay muchos de los que tengo muy buen recuerdo, aunque a veces puede
que sea más por el vínculo emocional, que por estar más orgulloso del
trabajo.
Si miro con perspectiva, mi primer trabajo con gran repercusión, fue la
serie “Un paso adelante”. Fue ya hace 20 años, pero volviéndola a ver
hace poco, me sorprendió muy gratamente, ver cómo fui capaz de sacarla
adelante, sin tener apenas experiencia.
De trabajos más actuales, siempre nombro “El embarcadero”. Con música
de corte minimalista y ambiental.
No puedo olvidarme de la música de “La casa de papel”. Pero lo hago
desde otro punto de vista distinto al de la serie.
En este caso, de su escucha aislada en un concierto en directo que se
hizo en el Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife, y en otros
festivales de música de cine y tv.
Es una música que consigue traspasar la pantalla, teniendo coherencia
por sí misma, pudiendo ser independiente de la imagen para la que se
creó. Algo que no siempre es posible ya que la música audiovisual suele ir
muy ligada a la imagen, y fuera de ese contexto, no siempre funciona.
Cuéntanos, por favor, alguna experiencia o anécdota simpática, que te
venga a la memoria de tu experiencia profesional?
Después de tantos años hay muchas anécdotas que poder contar.
Una anécdota graciosa fue cuando una actriz famosa (no diremos su
nombre) tenía que cantar una canción porque el guión así lo requería.
Vino al estudio, y lo primero que dijo casi antes de presentarse fue: “Soy
cantante”. Por lo general, cuando un actor/actriz te dice que es cantante,
échate a temblar.
Comenzamos a grabar. Hizo una pasada completa de la canción para
situarse y que yo escuchara. Como ya temía fue un horror, lleno de
desafines y giros de interpretación que no tenían nada que ver con el
estilo del tema.
Tuve que hacer pedagogía y diplomacia a lo largo de la sesión, para ir
grabando frase a frase, e incluso palabra por palabra, con la idea de tener
un “Frankenstein” de su voz (corta-pega de sus distintas tomas), para
luego poder afinarla con Autotune.
Recuerdo que fue una grabación muy incomoda por su actitud. Hay veces
que es lo que toca.
Terminamos la grabación y al día siguiente al abrir el proyecto y
escucharla, entré en pánico al ver que no tenía solución. Estaba tan mal
cantado e interpretado, que no tenía salvación.
Hablé con el productor, y llegamos a la conclusión, que la única manera
de solucionarlo, era llamando a una cantante de sesión, y sustituir la voz
de la actriz. Pero me insistió en no informar a la actriz.
Así se hizo, lo cantó una estupenda cantante y el tema se incluyó en el
capítulo de la serie correspondiente.
Unas semanas después se emitió el capítulo, y tal y como terminó la
canción, sonó mi teléfono. Era ella.
Descolgué, y muy enfadada me dijo: “¿Qué has hecho con mi voz?. No
me reconozco en ella, has quitado toda la esencia de mi interpretación”.
No era capaz ni de darse cuenta, que no era ella la que cantaba.
El siguiente tema que tuvo que cantar para la serie, exigió a "su productor”
para hacerlo. Fue un horror, pero la serie se canceló por falta de
audiencia, y finalmente esa canción nadie tuvo que escucharla.
¿Cómo te iniciaste en el mundo de la producción musical?
Fue por casualidad. Como antes os decía, en la adolescencia tuve un
grupo, y las canciones que yo hacía por aquel entonces, eran
instrumentales, porque no sabía escribir letras.
El grupo no llegó a ningún sitio, pero yo seguí haciendo mis temas
instrumentales.
Un día, allá por el año 1997, en la prehistoria de internet, conocí en un
chat a un director y realizador de Tele5. Nos hicimos amigos, porque él era
músico aficionado, y nos gustaban las mismas cosas. Comencé a
mandarle mis músicas, y las empezó a utilizar para anuncios y
promociones de la cadena.
En ese momento fue cuando me di cuenta, que la música audiovisual
podía ser un buen camino.
Al terminar Magisterio decidí hacer un Postgrado de ingeniería en imagen
y sonido en la Universidad de Zaragoza, y al año siguiente, cuando
terminé el conservatorio y la universidad, decidí ir a Madrid a estudiar un
postgrado de producción musical.
En esa época era completamente necesario vivir en Madrid para poder
dedicarte a esta profesión.
Casualmente en otro curso, conocí a Manel Santisteban, compositor y
productor musical, que en ese momento estaba componiendo la Bso de
dos series del momento.
Empecé a trabajar con él, y ese fue el principio de todo lo que después
vendría.
¿Qué consejos o recomendaciones darías a los que empiezan ahora su
carrera musical?
Es difícil dar consejos. Como todo en la vida no solo es necesario el
trabajo duro y la formación. También hay que tener un poco de suerte, y
estar en el momento y lugar adecuado. Pero la suerte no te llega al salón
de tu casa. La suerte hay que buscarla.
A día de hoy es todo distinto. El mundo de la música ha cambiado mucho
en los últimos 20 años.
Yo solo me veo capaz de hablar de mi sector, que es el audiovisual. Y en
este ámbito, un buen consejo sería ser versátil. Hoy puedes estar
haciendo una Bso de corte orquestal, pero la siguiente puede ser
electrónica, o la siguiente de música folk.
¿Nos puedes contar si es posible cuál es tu próximo proyecto?
En este momento estoy trabajando en una nueva serie para Amazon. Se
llama “Zorro”, y no es otra cosa que una nueva adaptación de la historia
de El Zorro, esta vez hecha serie.
En estos momentos están rodando todavía, y yo estoy adelantando
trabajo, componiendo los temas principales de la serie, que cuando ya
estén los capítulos montados habrá que adaptar y arreglar para que
encajen.
El mayor trabajo no llegará hasta que no tenga el video montado de los
capítulos, y me ponga a componer para cada escena en concreto.
Y para finalizar ¿Cómo te sientes al ganar este premio?
En el momento muy contento. Era la tercera vez nominados al premio, y
ya la última oportunidad, al no haber ya más temporadas de la serie.
Es un premio importante, que lo dan tus propios compañeros de profesión,
por lo que siempre tiene un valor añadido, pero es solo eso. Un bonito
trofeo que poner en la vitrina.
El día después, tienes que levantarte y seguir componiendo el proyecto
con el que estés en ese momento.
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