Violencia de género, violencia vicaria, neuropsicología, estrés postraumático complejo, traumas, rehabilitación neuropsicológica, justicia social.
Formación académica
Licenciada en Psicología, Universidad de Granada.
Máster en Psicología de la Salud, Evaluación y Tratamientos, Universidad de Granada.
Doctora en Psicología, Universidad de Granada.
Logros
En la ciencia, los logros son herramientas de cambio. Me siento especialmente orgullosa de haber contribuido a visibilizar la severidad de los daños neuropsicológicos en mujeres supervivientes, incluso cuando la violencia es exclusivamente psicológica.
He tenido el privilegio de participar en hitos como la creación de la Batería Believe —una herramienta gratuita para la evaluación de víctimas— y de ser coautora de estudios pioneros a nivel internacional sobre las diferencias cerebrales estructurales o el estrés postraumático complejo derivado de esta violencia. Actualmente, mi foco está también puesto en los más vulnerables: las secuelas en niños, niñas y adolescentes.
"Mi camino en la ciencia nace de una escucha atenta y humana, con el firme compromiso de devolver esa confianza a través de respuestas rigurosas y seguras, pero tratadas siempre con el respeto y el mimo que merecen quienes han sufrido tanto, porque la ciencia solo es verdaderamente útil cuando sabe ser humana"
Secuelas invisibles de la violencia.
Intersección de la Neuropsicología de la Violencia de Género.
Estrés Postraumático Complejo.
Violencia Vicaria y otras formas de violencia en la infancia.
Mi intención es aportar evidencia allí donde el dolor a menudo se queda sin palabras.
Nací en Buenos Aires, pero Granada ha sido mi escenario desde los 14 años. A menudo me preguntan de dónde soy y confieso que todavía no tengo una respuesta corta. ¿Se es de donde se nace, de donde se crece, o de donde uno decide formar su propia familia? Para mí, la identidad es un mapa sin fronteras fijas.
Esa misma búsqueda de respuestas que define mi origen es la que me llevó a la ciencia: una profesión que ejerzo con rigor, pero con la convicción de que tras cada dato hay una historia humana. Fuera del laboratorio, mi vida se nutre de cosas sencillas: un buen libro, una risa compartida y largos paseos. Pero, por encima de todo, mi mayor campo de aprendizaje es ver crecer a mis hijas; ellas me enseñan cada día que la curiosidad y el asombro son los motores más potentes que existen.
Retos en la carrera investigadora
Investigar en este campo conlleva un peso que no se enseña en las facultades. Mi mayor obstáculo es el miedo: ese temor real por el sufrimiento de un niño o niña que se ve obligado a convivir con un agresor. Es una inquietud que me acompaña siempre, al igual que el reto de conciliar mi entrega profesional con el deseo de ser una madre presente y atenta.
Fortalezas y apoyos
Logro mantener el equilibrio gracias a dos pilares: mi familia, que es mi puerto seguro, y mi grupo de investigación, un apoyo humano que considero imprescindible.