Aprendizaje y memoria, recompensa natural, estimulación eléctrica cerebral, motivación, redes afectivas/hedónicas, opioides, dopamina, eje vagal-parabraquial-insular.
Formación académica
Licenciatura en Psicología, Universidad de Granada.
Doctorado en Psicología Experimental y Neurociencia del Comportamiento, Universidad de Granada.
Logros
Identificación de un circuito relacionado específicamente con los aspectos emocionales (placenteros) del refuerzo.
Publicación en 2019 de una revisión sobre los mecanismos cerebrales del refuerzo.
Formación de un equipo internacional para la edición de un monográfico especial sobre los circuitos cerebrales del refuerzo, con investigadores de Dublin (Irlanda), Creta (Grecia) UNED (Madrid, España) y Granada.
Publicación del libro "Neurociencia del comportamiento" que recoge las investigaciones psicobiológicas que se llevan a cabo actualmente en muchos puntos de España.
Trabajo en el equipo Care-SENC de la Sociedad Española de Neurociencia, para conciliar la investigación con el bienestar animal.
"Trabajar de manera incansable para mantener abierta una línea de investigación, a pesar de tener que hacer frente a miles de obstáculos"
Estudio de los mecanismos cerebrales implicados en el refuerzo natural (ingesta de comida, regulación hidromineral) y artificial (estimulación eléctrica y drogadicción).
En relación con el Máster de Gerontología, Dependencia y Protección de los Mayores, en el que imparto clase, he dirigido varios trabajos sobre música y la plasticidad cerebral en ancianos.
Nací en Noalejo, un pequeño pueblo de Jaén, donde mis padres trabajaban como maestra de educación primaria, y administrativo en el ayuntamiento. Me gustaba estudiar, y me atraían muchas cosas, por ejemplo la biología y la química, pero también la literatura y los idiomas. Con 14 años me trasladé a Granada para estudiar bachillerato y después en la Universidad.
Aunque me gusta leer, dado que gran parte de mi trabajo se basa en la lectura de libros, capítulos de libro, artículos, etc. cuando me pongo a leer algún libro recreativo, me siento algo culpable de no ocupar este tiempo en leer la cantidad de lecturas que tengo siempre sobre la mesa. Así que para distraerme, prefiero trabajos de tipo manual como coser y confeccionar ropa de vestir o de hogar (me enseñó mi abuela) y también tricotar. En la escuela, se me daba fatal todo lo relacionado con los deportes y la actividad física… sin embargo aprendí a montar en bici a los 40 años y ahora, además de hacerlo de vez en cuando, voy a nadar regularmente (1 o 2 veces por semana).
Cuando era pequeña, me gustaba la biología, animal y vegetal. Llegué a interesarme por la Medicina, pero me mareaba solo con ver la sangre, así que parecía que no era lo más adecuado. En tercero de bachillerato tuve que elegir entre ciencias y letras, y fue un poco traumático porque me gustaban materias de ambas ramas. Cuando tuve que elegir carrera, opté por Psicología y, sin haberlo previsto, me pude reencontrar de nuevo con la rama de la biología que tanta pena me dio tener que dejar en bachillerato. Me pareció que la psicobiología explicaba pocos aspectos del comportamiento humano, pero de forma muy segura y muy científica.
Retos en la carrera investigadora
Durante el doctorado, tuve que compatibilizar la investigación con el trabajo de cuidadora principal de mi madre (enferma de cáncer) y de mi padre (enfermedad cardiaca crónica) durante cuatro años, lo cual impidió la realización de estancias pre-doctorales y retrasó el momento de defensa de tesis.
Después de la defensa de la tesis, el nacimiento de mis dos hijos y las dificultades de conciliación hicieron que ralentizara la investigación e impidieron la realización de estancias post-doctorales. Sin embargo han sido unos años de aprovechar veranos para mejorar la competencia lingüística, viajando en familia y estudiando en países de habla inglesa (Irlanda e Inglaterra). A todo lo anterior hay que sumar la falta de medidas de conciliación, con gran carga docente y malos horarios.
Otro gran obstáculo fue el parón de la investigación a causa de la pérdida de instalaciones y de fondos, agravada por la pandemia. También supuso un gran reto la necesidad de reorganización del grupo de investigación al que pertenezco (CTS-430) tras el fallecimiento del Investigador Principal, y la inseguridad asociada a esa situación.
Por último, destaco las dificultades a la hora de encontrar contactos para la realización de estancias internacionales una vez pasado el periodo predoctoral y postdoctoral, siendo uno de los aspectos que mas me pesa; parece que solo quieren investigadores/as jóvenes, por lo que noto cierta discriminación por edad (edadismo).
Fortalezas y apoyos
La principal fortaleza ha sido la motivación por hacer investigación, algo que nos apasiona. Esto me ha ayudado a reiniciar la investigación después de un periodo largo de inactividad, a pesar de las muchas dificultades (inseguridad, pérdida de competitividad, precariedad de fondos, perdida de investigadores en el grupo, ausencia de becarios…).
El esfuerzo continuado para no perder, y mejorar la competencia en inglés también están sirviendo de apoyo en la continuación de la investigación.
El apoyo de personal del CIMCYC (técnicos especialistas en electrónica y química, analistas de datos, project’s manager, difusion, etc) también están siendo de ayuda de cara a retomar la investigación.
La organización y participacion en actividades conjuntas del CIMCYC (Noche Europea de los Investigadores, Jornadas de Investigación, etc.) nos están permitiendo sostener y relanzar el grupo de investigación.