Violencia de género, salud, cerebro, neuroimagen, mujeres supervivientes, resiliencia.
Formación académica
Grado en Bioquímica, Universidad de Granada.
Máster en Neurociencias Básicas, Aplicadas y Dolor, Universidad de Granada.
Máster en Profesorado, Universidad de Málaga.
Grado en Psicología, Universidad Nacional de Educación a Distancia (actualmente).
Doctorado en Psicología, concretamente en la línea de Psicología Clínica y de la Salud, Universidad de Granada (actualmente).
Logros
Hemos observado una hipoconectividad funcional cerebral en estado de reposo en mujeres supervivientes de violencia de género, afectando especialmente a la red atencional dorsal (DAN), implicada en la atención dirigida hacia el entorno, y la red por defecto (DMN), relacionada con la introspección y la memoria autobiográfica. Además, se ha encontrado una menor integración entre ambas redes, lo que sugiere una menor capacidad cerebral para cambiar de forma flexible entre el enfoque interno y externo.
Considero que el trabajo que realizamos es de gran importancia, aunque me preocupa que la transferencia de nuestros resultados no sea la esperada. Me gustaría que todo lo que hacemos pudiera llegar de forma profunda a muchas mujeres que han sufrido este tipo de violencia y que, gracias a ello, pudieran recibir una atención verdaderamente especializada. Sin embargo, soy consciente de que alcanzar ese nivel de impacto depende de múltiples factores, entre ellos las políticas públicas.
"Mi investigación aborda, desde la bioquímica y la neurociencia, las secuelas que sufren las mujeres supervivientes de violencia de género"
Secuelas psicológicas, físicas y cerebrales en mujeres supervivientes de violencia de género.
Mi nombre es María Dolores, para casi todo el mundo Mariló, para otros Lola… he tenido la suerte de nacer y crecer en Granada, donde me gustaría seguir desarrollándome. De pequeña me gustaba mucho ir al colegio, aprender cosas nuevas y compartir el día con mis amigos; también disfrutaba mucho haciendo deporte, yendo al campo y pasando tiempo con mi familia. Mis raíces están en el Albaicín, donde viven mi abuela y su hermana; con ellas hemos compartido muchísima vida y afortunadamente, podemos seguir haciéndolo.
Durante el instituto solía sacar buenas notas, especialmente en Biología y Química. Mis profesores me animaron a estudiar Bioquímica, no lo reflexioné demasiado ni consideré otras opciones, y decidí seguir ese camino. En la carrera encontré a las que son, ahora, las personas más importantes de mi vida; juntas construimos una etapa preciosa llena de crecimiento y descubrimientos. La carrera fue muy interesante de forma teórica, pero pronto me di cuenta de que el trabajo de laboratorio no era lo que más me gustaba.
Con el paso del tiempo, me fui inclinando cada vez más hacia la psicología y la neurociencia. En el grado de Bioquímica solo tuvimos una asignatura relacionada, Neuroquímica, pero despertó en mí gran curiosidad. Tras finalizar la carrera, decidí realizar algo vinculado con la neurociencia fuera de mi ciudad, así que fui a Praga a realizar unas prácticas Erasmus+ en el Instituto Nacional de la Salud Mental de la República Checa, donde trabajé con modelos murinos de esquizofrenia y autismo. Durante esa etapa también comencé el grado en Psicología en la UNED.
Al regresar a Granada, me matriculé en el Máster en Neurociencias Básicas, Aplicadas y Dolor de la Universidad de Granada, buscando un enfoque más centrado en lo humano. Allí conocí a Miguel Pérez, el cual me ofreció la oportunidad de realizar el TFM en neuroimagen en mujeres supervivientes de violencia de género, un tema que me sorprendió gratamente por unir neurociencia y compromiso social. Nunca me había planteado seriamente realizar un doctorado, pero la temática me gustó mucho y, sobre todo, valoré a mis tutores, Sofia Amaoui y Juan Verdejo, con quienes aprendí que se puede trabajar desde un lugar cálido. Por ello, me encaminé en la aventura del doctorado con ellos como directores.
La profesión que más me llamaba la atención de pequeña era ser periodista deportiva.
Retos en la carrera investigadora
Una de las principales dificultades a las que me enfrento es la inestabilidad económica, ya que no cuento con una beca de doctorado. También hay algunos momentos de inseguridad intelectual y miedo a hablar en público. Asimismo, la carga de trabajo hace que, en algunas ocasiones, resulte difícil compatibilizar la actividad académica con la vida personal deseada.
Fortalezas y apoyos
Una de mis fortalezas es la constancia y la capacidad de trabajar muchas horas, algo que afronto con naturalidad porque disfruto de lo que hago. Durante esta etapa, cuento con el apoyo de mis compañeras, a día de hoy también amigas, que hacen que lo cotidiano sea muy ameno. Además, tengo el apoyo constante de mis amigas, mi familia y mis directores, lo cual me motiva y me ayuda a mantener el equilibrio en el día a día.