Atención, percepción, consciencia, actividad cerebral, estimulación cerebral.
Formación académica
Licenciada en Psicología, Universidad de Granada.
Doctora en Psicología, Universidad de Granada.
Logros
Me gradué en Psicología con uno de los mejores expedientes de mi promoción. Durante mis estudios de grado obtuve becas de iniciación y colaboración, que me permitieron un primer contacto con la investigación, ámbito que desde entonces se convirtió en una de mis grandes pasiones. Posteriormente, obtuve una beca FPU para realizar el doctorado y una beca europea Marie Curie para desarrollar mi estancia posdoctoral. Tras esta etapa, logré un contrato Ramón y Cajal, altamente competitivo, y a los 43 años accedí a la Cátedra en Psicología, cargo que desempeño en la actualidad.
A nivel científico, mis investigaciones sobre la orientación de la atención en el espacio y sobre las alteraciones atencionales en pacientes con daño cerebral son ampliamente reconocidas y citadas por especialistas internacionales. Me satisface poder contribuir al avance del conocimiento en estos ámbitos y seguir ampliando las fronteras de la literatura científica.
Uno de los aspectos que más valoro de mi labor es la formación del alumnado, tanto de grado como de posgrado. En la docencia de grado, procuro inculcar en los estudiantes valores científicos y una mentalidad crítica. En el posgrado, además de fomentar estas actitudes, mi objetivo es proporcionar al alumnado las herramientas necesarias para convertirse en investigadores/as autónomos, rigurosos, éticos y comprometidos con la excelencia profesional.
"Es una fortuna poder trabajar en una profesión que te hace crecer a nivel personal"
Relación entre la atención y la consciencia. Mi investigación explora cómo la atención y la consciencia están interrelacionadas en el procesamiento cognitivo. La atención permite seleccionar y priorizar la información relevante del entorno, mientras que la consciencia refleja la experiencia subjetiva de dicha información. Aunque históricamente se ha pensado que la información atendida se procesaba de manera consciente, la relación entre atención y consciencia resulta ser mucho más compleja. En mi grupo de investigación estudiamos qué tipos de atención, y bajo qué condiciones, pueden mejorar la consciencia perceptual. Además, exploramos los sistemas cerebrales relacionados con la atención y la consciencia, así como los momentos y las regiones cerebrales en los que estos sistemas interactúan.
Diferencias individuales en la susceptibilidad a la neuromodulación. Otro foco importante de mi trabajo son las diferencias individuales en la respuesta a técnicas de neuromodulación, como la estimulación transcraneal. No todas las personas responden de la misma manera a estos estímulos, y factores como la estructura cerebral y los patrones de conectividad pueden modular la eficacia de la intervención. Investigar estas diferencias permite avanzar hacia estrategias más personalizadas, optimizando el potencial de la neuromodulación tanto en investigación básica como en aplicaciones clínicas.
Nací en Granada y estudié en el colegio y el instituto de mi barrio. Siempre fui una buena estudiante y, durante mi infancia, mis principales aficiones eran el baile flamenco y jugar en la calle. Comencé la carrera de Psicología inicialmente interesada en el ámbito clínico, aunque pronto descubrí que lo que realmente me apasionaba era la investigación.
En mi tesis estudié cómo prestamos atención en el espacio, y si prestar atención de manera voluntaria es similar a prestar atención a estímulos salientes de forma involuntaria. Durante el doctorado tuve la oportunidad de realizar estancias en Oxford y en Canadá, experiencias que me aportaron enormemente tanto a nivel personal como profesional. Tras la lectura de la tesis, inicié un contrato posdoctoral en el Hospital de la Pitié-Salpêtière de París, donde comencé a interesarme en el estudio de la consciencia tanto personas sanas como pacientes con daño cerebral. Posteriormente regresé a Granada gracias a un contrato de reincorporación de investigadores.
En la actualidad, las cosas que más disfruto son viajar, compartir tiempo con mi familia y mis amigos/as, y mantenerme activa practicando deporte.
Cuando era pequeña, me llamaba la atención la medicina o la enfermería (aunque, como no me hace mucha gracia la sangre, no era la mejor idea). Más adelante, ya un poco mayor, también me interesaron las matemáticas.
Retos en la carrera investigadora
Como muchas mujeres, he experimentado —y en ocasiones sigo experimentando— el llamado “síndrome de la impostora”. A lo largo de mi carrera he tenido que aprender a reconocerlo, comprenderlo y gestionarlo, recordándome que los logros no son fruto del azar, sino de la capacidad, el esfuerzo, la dedicación y la constancia.
También resulta a veces complejo mantener un equilibrio entre la vida personal y la laboral. Intento cada día encontrar un balance que me permita atender mis responsabilidades profesionales, sin dejar de dedicar tiempo a mi familia y al cuidado personal, que considero fundamental para sostener el bienestar en el trabajo.
Soy muy consciente de lo que se denominan “micromachismos” — aunque en mi opinión, su impacto dista mucho de ser “micro”—, y me resulta difícil permanecer indiferente ante ellos. Esto puede complicar las relaciones con determinados perfiles, aunque tengo la suerte de estar rodeada, la mayor parte del tiempo, de personas con una visión igualitaria y respetuosa, lo cual me permite trabajar en un entorno más justo y enriquecedor.
Fortalezas y apoyos
Cuando era más joven, mi madre fue mi principal apoyo. Para ella mi formación y la de mis hermanos era una prioridad, y trabajó incansablemente para ofrecernos todas las oportunidades que estaban a su alcance. En la actualidad, mi mayor apoyo es mi pareja, con quien comparto experiencias, vida y también las tareas cotidianas. Esa corresponsabilidad facilita, en muchos momentos, que pueda dedicar algunas horas adicionales a la investigación.