Violencia de género, mujeres, regulación emocional, neurociencia, trauma, hormonas, sexualidad.
Formación académica
Grado en Psicología, Universidad de Extremadura.
Máster en Psicología General Sanitaria, Universidad de Granada.
Doctorado en Psicología, concretamente en la línea Neurociencia del comportamiento, cognitiva y afectiva, Universidad de Granada (actualmente).
Logros
Para mí, mi mayor logro hasta ahora es haber conseguido una FPU que me permitiese investigar sobre esta temática y además, dar clases en la Universidad. Me hace muy feliz poder contribuir a visibilizar y comprender el impacto real que la violencia de género tiene sobre el cerebro, el funcionamiento psicológico y las emociones, así como ayudar a mejorar el bienestar de tantas mujeres. Por último, la docencia es una de las actividades que más disfruto y de la que más aprendo en mi día a día.
"Me impulsa el deseo de ayudar a otras personas y concienciar a la sociedad sobre problemáticas de desigualdad"
Mi investigación se centra en la neurociencia de la violencia de género, abordando sus efectos en diferentes poblaciones:
Mujeres supervivientes de violencia de género.
Hombres condenados por delitos de violencia de género.
Hijos e hijas expuestos a dicha violencia.
Nací en Badajoz, Extremadura. Siempre fui una niña muy curiosa y con interés de conocer más sobre los demás. Eso me llevó a posteriormente, decidir estudiar Psicología y profundizar en el estudio de la mente humana. La verdad es que disfruté mucho de realizar la carrera y de las personas que conocí. Sin embargo, también tenía inquietud por salir de casa y decidí venirme a Granada para realizar el Máster de Psicología General Sanitaria. Así Granada me conquistó por completo ya que llevo desde entonces aquí.
Como curiosidad sobre mí, soy bailarina desde los 5 años y por tanto la danza me ha acompañado siempre. Asimismo, ahora practico yoga y en general, todo lo que suponga conexión mente-cuerpo me genera mucho interés. También disfruto de viajar, el cine y cocinar.
Desde pequeña me gustaba escuchar los problemas de las personas de mi alrededor, tratar de entenderles y darles consejos. Además de esto, en el instituto mi asignatura favorita era Matemáticas y me planteé estudiar la carrera; sin embargo, no me veía del todo.
Más tarde, ya estudiando Psicología, hubo ciertos profesores/as que captaron mi atención por completo y empecé a tener mucha inquietud por la docencia y la investigación. Gracias a ellos/as descubrí que este camino combinaba lo que más me gustaba: poder ayudar a los demás; investigar sobre un tema que me apasionaba y enseñar. Creo que realizar el doctorado en Psicología fue genuinamente la mejor decisión que podía haber tomado ya que reúne todos mis intereses y valores.
Retos en la carrera investigadora
Al comenzar el doctorado mi mayor miedo realmente era si sería capaz de lograrlo. A veces esas dudas todavía aparecen, junto con la incertidumbre sobre qué nos espera en el futuro, ya que es un mundo competente y complejo. En ocasiones resulta difícil equilibrar la autoexigencia con el bienestar personal, pero es un trabajo que compensa mucho a nivel humano y permite flexibilidad y equilibrio entre la vida personal y profesional.
Fortalezas y apoyos
Pensar en la docencia me ayuda mucho a mantener la motivación. Ver cómo mis estudiantes se interesan y reflexionan sobre la psicología me recuerda por qué elegí este camino. Asimismo, ver todo lo que podemos ayudar a las mujeres supervivientes de violencia de género, contribuir en su bienestar y calidad de vida, es algo maravilloso. Por último (y más importante), cuento con un grupo de investigación donde la calidad humana prevalece a la científica. Sin duda, el apoyo de mis compañeras, directores y familia ha sido fundamental para superar las inseguridades y seguir adelante con esta ilusión.