Neuropsicología, neurodesarrollo, violencia de género, desarrollo socioafectivo y de la personalidad, desarrollo físico, cognitivo y del lenguaje, atención temprana, educación, aprendizaje, cerebro infantil.
Formación académica
Grado en Psicología, Universidad de Granada.
Máster en Psicología General Sanitaria, Universidad de Granada.
Máster Experto en Atención Temprana, Hospital San Rafael – Universidad de Granada.
Especialista en Terapias de Tercera Generación, Universidad de Almería.
Doctorado en Psicología, concretamente en la línea de Psicología Clínica y de la Salud, Universidad de Granada (actualmente).
Logros
El pasado 8 de abril de 2025 fui galardonada en los V Premios de Reconocimiento al Talento del Estudiantado para la Iniciación a la Investigación por la Universidad de Granada. Además, el 23 de febrero de 2023, me concedieron el Premio Extraordinario del Grado en Psicología del curso 2021/2022.
"Caos, dudas y algo de ansiedad, pero con resiliencia, aceptación y paciencia, siempre terminan saliendo adelante cosas que mejoran la vida de los demás"
Secuelas neuropsicológicas en hijos e hijas de mujeres víctimas de violencia de género (BELIEVE-CHILD).
El papel del funcionamiento ejecutivo en el trastorno de estrés postraumático complejo en mujeres supervivientes de violencia de género (BELIEVE-CPTSD).
Secuelas neuropsicológicas y cerebrales asociadas a golpes repetidos en el cráneo en mujeres víctimas de violencia de género.
Soy de Las Palmas de Gran Canaria, donde nací y crecí rodeada del mar, de la luz y de la calidez de las islas. Aunque siempre fui una niña muy risueña y acogedora, en la adolescencia pasé por momentos difíciles a nivel personal, y de esa necesidad de escapar y empezar de cero surgió mi decisión de irme a estudiar fuera. Elegí Granada porque era una opción posible para mí y, al mismo tiempo, una ciudad que me fascinaba por su historia y su ambiente cultural. Desde entonces no me he movido de la ciudad, salvo durante mi Erasmus en Varsovia, Polonia. A lo largo de los años he llegado a plantearme irme a estudiar a otro país o incluso hacer el doctorado en otra ciudad, pero, de alguna manera, Granada ha terminado atrapándome y me ha hecho quedarme mucho más tiempo del que imaginaba en un principio. Desde bien pequeñita salté de un deporte a otro constantemente. Estuve apuntada a judo, tenis de mesa, triatlón, natación, triatlón, vela, surf, teatro, ballet, voley, baloncesto... Siempre buscaba algo más, algo que me hiciera sentir realmente conectada. En la actualidad y por fin a mis 26 años he encontrado aficiones que cumplen esta función: el pole dance, el baile, el windsurf y la escalada. No obstante, solo practico con regularidad las dos primeras por temas de accesibilidad y transporte. Además, en mis ratos libres me gusta leer (si es en la playa, mejor que mejor), hacer senderos por la naturaleza, escribir y ver series o películas).
Nunca tuve muy claro a qué dedicarme porque era una niña con muchos intereses distintos. De pequeña, y acorde con el pensamiento mágico infantil, quería ser actriz, bailarina, cocinera, granjera e incluso cuidadora de animales en una reserva natural. Sin embargo, conforme crecí fui acotando las profesiones acordes con la estructura típica de los estudios superiores. De adolescente mi corazón estaba dividido entre las letras y las ciencias. Me encantaba la literatura y la lingüística por mi pasión lectora, el periodismo por mi espíritu aventurero, magisterio por mi vocación docente y devoción por generar un impacto positivo en la población infanto-juvenil, la medicina por mi interés por el funcionamiento del cuerpo humano y el cuidado de las personas, y la psicología por mi fascinación sobre la relación entre emoción, pensamiento y conducta.
Retos en la carrera investigadora
A pesar de los reconocimientos académicos obtenidos, las notas no reflejan lo buen profesional que eres, y existe un miedo constante a no estar a la altura de mi trabajo. Entrar en el mundo académico y en el doctorado supone exponerse con frecuencia al rechazo y enfrentarse a la sensación constante de “no saber lo suficiente”. La presión continua por
producir artículos, la dificultad de establecer límites en el horario laboral o delegar tareas, y la incertidumbre sobre el futuro laboral, se suman a la frustración de no poder ser todas las versiones profesionales de mí misma que desearía. A veces hay que abandonar temporalmente —y otras de manera definitiva— algunas metas o intereses para centrarse en otras, y la limitación del tiempo y las expectativas autoimpuestas me genera ansiedad y tensión.
Fortalezas y apoyos
Siempre me he definido como una persona persistente, testaruda y resiliente, capaz de seguir adelante incluso cuando las circunstancias vitales no me han favorecido, ya sea a nivel personal, familiar o económico. Sin embargo, no habría podido hacerlo sola: el apoyo de amistades y familiares, la práctica de deporte como vía de desahogo, y herramientas
como el autoconocimiento, la honestidad conmigo misma y la capacidad reflexiva han sido fundamentales. Aprender a parar a tiempo antes de que mi cuerpo y mente se saturen, escuchar mis necesidades y atender las señales que me envía mi cuerpo, me ha permitido enfrentar los obstáculos con alguna que otra lágrima (porque, chicas, también está bien estar mal cuando la vida te da limones) y mantenerme firme en mi trayectoria profesional.