Mujer, bienestar, relaciones de pareja, expectativas sociales, diferencias de género y malestar femenino.
Formación académica
Grado en Psicología, Universidad de Almería.
Máster en Psicología de la Intervención Social, Universidad de Granada.
Cursos en Inteligencia Criminal, UNED (Instituto Universitario General Gutierrez Mellado).
Doctorado en Psicología, concretamente en la línea de Psicología Social y Educativa (actualmente).
Logros
Como estudiante de doctorado sin beca, sin duda el primer momento que celebré fue mi primera publicación en una revista de impacto. En el día a día, siempre se celebra un resultado que sale como esperabas, un feedback positivo de tus directoras o un halago de tus compañeras. Y, como investigadora, a día de hoy sigue haciéndome ilusión que otras investigadoras que no me conocen me escriban porque creen interesante mi trabajo o mis ideas.
"You can’t control the wind, but you can adjust your sails"
Roles de género y su impacto a nivel social y sobre la mujer.
Impacto del estrés provocado por el rol de género femenino sobre el comportamiento, pensamiento y bienestar de las mujeres.
Nací en Alicante y soy la mayor de tres hermanos. Toda mi infancia y parte de mi adolescencia la recuerdo en continuo movimiento, por el trabajo de mi madre y nuestras circunstancias familiares. Creo que eso influyó bastante en lo tímida que puedo llegar a ser y en la sensación constante de ser “huérfana de pueblo”. Pero, al mismo tiempo, me ha servido para empezar de cero muchas veces, reinventarme y convertirme en la investigadora que intento ser hoy.
Me considero una chica que se siente cómoda nadando a contracorriente; quizá por eso elegí un bachillerato humanístico para acceder al grado de Psicología. También soy muy cabezota, y tal vez gracias a eso conseguí no solo la suficiente puntuación para entrar en la Universidad de Almería, sino incluso para acceder (y después tener que renunciar) al doble grado de Psicología y Criminología en la Universidad Complutense de Madrid.
Me considero una chica de “segundas oportunidades”: terminé el grado y comencé una oposición que dejé (después de aprobar la primera fase) para irme un año a vivir en Florencia (Italia), porque siempre había soñado con vivir allí. Intenté un par de veces acceder a un master en la UGR y no fue hasta que era residente italiana cuando me aceptaron en última convocatoria. Tuve que hacer mis maletas corriendo para volver y empezar el máster.
También soy una chica de flechazos: lo tuve con mi género musical de confianza, con mi cantante de confianza, con mi género literario favorito (“romantasy”), con mi playa favorita y también de mi rama de la psicología favorita cuando conocí a mis directoras de la tesis. En definitiva, creo que soy una mujer con bastantes dobleces y vértices, quizás por eso la mujer, lo que se espera de nosotras y nuestro bienestar son los grandes protagonistas de mi investigación.
Desde pequeña he tenido distintos intereses profesionales. Lo primero que quise ser es como mi madre. Posteriormente me interesaron profesiones como bailarina, inspectora de policía, oncóloga infantil y periodista de sucesos. En definitiva, creo que siempre he querido parecerme a las grandes mujeres que me rodean.
Retos en la carrera investigadora
Creo que resumiría mis miedos con la expresión “lo suficiente”. Como estudiantes siempre está el miedo a no leer lo suficiente, formarte lo suficiente, exigirte lo suficiente, revisar lo suficiente, actualizar tu metodología lo suficiente, etc. También tengo miedo a no llegar a las expectativas que los demás tengan de mí.
Como investigadora, está el miedo a que mi temática sea suficientemente interesante, estar lo suficientemente actualizada, miedo a no publicar lo suficiente o a no conseguir los puntos suficientes para seguir siendo competente en la academia.
Fortalezas y apoyos
Creo que lo que más me ayuda a sobrellevar el día a día es el humor. Reírme de lo que hago mal, hacer comedia de los errores, de los absurdos de nuestro trabajo y de sus complicaciones me ayuda a que al final del día todo pese menos. También me ayuda ser muy constante y, sobre todo, muy cabezota: cuanto más me dicen que no puedo, más ganas tengo de demostrar que, al menos, soy capaz de intentarlo.
Tener referentes cercanos me motiva muchísimo. Ver lo que han conseguido mis directoras y mis compañeras de laboratorio me hace querer estar a su altura, y seguir esforzándome para parecerme a ellas.
Tener muy claros mis intereses y mis metas me da perspectiva. Saber a dónde quiero llegar con esto o por qué estoy investigando lo que investigo me ayuda a poner en perspectiva un rechazo de un artículo o un mal comentario de un revisor.
Y evidentemente, el aprender a desconectar a ratos: tomarme un vino con mis amigas, pasear por la playa con mi perrita o, simplemente, llorar un rato. He descubierto que me ayuda a poder seguir al día siguiente.