Estigma, prejuicio, violencia de género, autoritarismo, minimalismo y justificación del sistema.
Formación académica
Licenciada en Psicología, Universidad de Granada
Máster en Psicología de la Intervención Social, Universidad de Granada
Doctorado en Psicología Social, Universidad de Granada
Logros
Me siento muy orgullosa de mi tesis doctoral, Análisis interpersonal e intergrupal del desempleo de las personas con discapacidad, donde se analiza tanto el papel de la comparación social y de la autoeficacia percibida en las estrategias de afrontamiento del desempleo desplegadas por parte de las personas con discapacidad como el prejuicio de la sociedad hacia medidas de acción positiva en favor del colectivo.
Esta tesis me permitió conocer y aprender mucho de la experiencia de personas con discapacidad física que vivían en centros de rehabilitación como el de San Fernando en Cádiz y el de Pozoblanco (Córdoba). La fase de recogida de información la realicé durante un período especial de mi vida, mi embarazo. La defensa tuvo que esperar algo más, un año y medio después del nacimiento de mi hijo, ya en 2002.
"Pequeños avances para comprender y transformar una sociedad desigual y prejuiciosa desde una perspectiva psicosocial"
Entender cómo los grupos se enfrentan al estigma y a las situaciones de desigualdad (comunidad gitana, personas con discapacidad física y la mujer).
Prejuicio, violencia de género y el apoyo a ideologías autoritarias.
Análisis de estilos de vida basados en la reducción voluntaria del consumo (minimalismo, simplicidad voluntaria) y su contribución para cambiar o legitimar el sistema económico.
Me llamo Josefa, pero todo el mundo me llama Pepy. Nací y viví hasta los 18 años en Tánger (Marruecos) y desde entonces vivo en Granada, donde vine a estudiar Psicología. Mi lugar de nacimiento me permitió conocer mejor otra cultura y seguramente sigue formando parte de mi manera de ver y estar en el mundo.
Algo que creo que pueda definirme es mi “espíritu” deportivo, para mí es tan importante alcanzar un objetivo como el proceso que está detrás, el cómo se juega.
Me gusta mucho correr, es una manera de desconectar del mundo y de centrarme en mí misma. El esfuerzo y el progreso suelen ser visibles y se consiguen de forma más rápida que en otros ámbitos de la vida y eso me resulta muy motivador.
¿Una curiosidad sobre mí? Llevo tatuado en la espalda un pequeño colibrí.
De pequeña me encantaba dibujar y colorear, me gustaba mucho leer cómics y pensaba que algún día podría crear alguno mío. Quería ser maestra de preescolar, de niños pequeños. Finalmente, me decidí por la psicología, pensé en esto no como una manera de “sanar” a las personas, nunca me atrajo la parte más clínica de la psicología, sino su vertiente social.
Retos en la carrera investigadora
Desarrollar una carrera profesional siempre conlleva complejidad, obstáculos y dudas. Mi gran duda se debatía en torno a mi preferencia por el ámbito aplicado o el de la investigación. Mi primer trabajo fue en una asociación para mujeres gitanas, esa experiencia me permitió entrar en contacto con una realidad social que hasta ese momento era desconocida para mí, pero me mostró también la precariedad con la que se trabaja en el ámbito de los servicios sociales, más aún en el año 1992. Tuve que decidir entre ser coordinadora de proyectos de intervención social o seguir con mi formación como profesora e investigadora en la universidad. Elegí lo segundo. Fue una decisión complicada, pero hoy no me arrepiento. Siempre he intentado que las investigaciones en las que he participado tuvieran una vertiente aplicada, que contribuyeran a un cambio social y a reducir el prejuicio y la desigualdad de colectivos que tuvieran alguna desventaja social.
La labor investigadora en muchas ocasiones resulta frustrante, muchas investigaciones deben ser desechadas antes de encontrar una línea de estudios que arrojen resultados coherentes y que resulten innovadores. A veces resulta también complicado compatibilizar tareas docentes, de gestión con las labores de investigación, divulgación científica, transferencia de conocimiento. Todo esto puede hacer saltar por los aires la conciliación trabajo-familia.
Fortalezas y apoyos
Si hay algo que creo que me caracteriza es mi “espíritu” deportivo. La práctica de un deporte requiere constancia, esfuerzo, el respeto hacia los/as “rivales”, la colaboración, tener como fin la mejora personal, conseguir una meta, pero no a cualquier precio. Todo esto son principios que intento aplicar a mi carrera profesional y pienso que constituyen mis fortalezas. Ha sido muy importante para mí contar con personas dentro del departamento Psicología Social han confiado en mí, que me han guiado y apoyado en mi trayectoria, eso es indispensable. Cada día se aprende algo nuevo de las compañeras y compañeros, amigos y amigas, con los que he tenido la suerte de ir colaborando a lo largo de mi trayectoria profesional.
Por supuesto, el avance en la trayectoria profesional también resulta impensable sin el aliento y la fuerza que te aportan las personas que forman parte de tu círculo más íntimo y familiar.