El mayor reto logístico se concentra en la Comprensió oral y la Expresión escrita, áreas donde el formato estándar choca con la discapacidad auditiva y visual.
La respuesta institucional estándar es dar un 25% más de tiempo y tener al candidato en un aula aparte, pero a menudo esto es solo una solución mínima y necesitamos prever recursos humanos (vigilantes extra) que los puedan atender.
Existe una tensión real y constante entre adaptar y desvirtuar. Las respuestas muestran que los examinadores temen que, al cambiar el formato se esté certificando una habilidad distinta o se desvirtue el constructo.
La mayoría de los casos reportan una complejidad moderada/alta. Esto indica que la acreditación lingüística actual no está diseñada de forma universal desde el inicio, sino que actuamos de manera reactiva.
El feedback de los candidatos destaca la gratitud por la atención, pero a veces la insatisfacción por el resultado técnico.
A menudo el tribunal decide "bajo criterio propio" cómo llevar a cabo la adaptación. Por lo tanto, es urgente crear un protocolo de "casuística imprevista" para que los examinadores no se sientan desprotegidos y tengan que improvisar bajo un criterio propio y no unificado.
En este enlace os podéis descargar las tarjetas y los apartados que utilizamod para classificarlas. Si tenéis alguna duda, nos podéis preguntar.