Día Internacional de la Discapacidad
Rompiendo la doble invisibilidad. Mujeres visibles y presentes
Rompiendo la doble invisibilidad. Mujeres visibles y presentes
En el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, desde el Plan de Igualdad del CEPER Arcilaxis y sus secciones queremos alzar la voz para iluminar una realidad que, demasiadas veces, permanece en la sombra: la doble invisibilidad que sufren las mujeres con discapacidad. Invisibilidad por ser mujeres, invisibilidad por tener una discapacidad. Dos capas de silencio que se superponen y que, durante años, han ocultado sus capacidades, sus talentos, sus sueños y también sus derechos.
Las mujeres con discapacidad han tenido que caminar por senderos donde las barreras físicas se unen a las sociales, donde los prejuicios pesan tanto como los muros y donde la falta de oportunidades multiplica las desigualdades. Sin embargo, a pesar de estas dificultades, ellas han construido vida, identidad y proyecto. Han creado espacios de participación, han levantado sus voces desde la resiliencia y han demostrado, una y otra vez, que la diversidad es riqueza, y que la inclusión no es un favor, sino una obligación democrática.
Hoy queremos reconocer su fortaleza, pero también denunciar que todavía existen demasiados obstáculos que les impiden desarrollarse plenamente: la falta de accesibilidad real, la discriminación laboral, la escasa visibilidad en los medios, la violencia machista silenciada, o la infantilización que muchas veces limita su autonomía. No podemos permitir que estas injusticias sigan marcando el rumbo de tantas vidas.
Este día nos invita a mirar de frente las desigualdades y a comprometernos, como comunidad educativa y como sociedad, en la construcción de entornos que no excluyan, que no reduzcan, que no callen. Espacios donde estas mujeres puedan ser protagonistas de su propia historia, donde su voz sea escuchada sin filtros y donde sus derechos sean garantizados de forma efectiva.
Reivindicamos una Andalucía y un mundo donde ninguna mujer vuelva a sentirse invisible. Donde la diversidad funcional se reconozca como una forma legítima y valiosa de existir. Donde la igualdad sea un camino compartido y la inclusión un compromiso cotidiano. Que este día nos recuerde que no hablamos de carencias, sino de capacidades; no de límites, sino de oportunidades; no de asistencialismo, sino de derechos. Y, sobre todo, que las mujeres con discapacidad no están solas: su lucha es también la nuestra.