Interpretamos críticamente
Sistematizar nuestros proyectos desde el enfoque interpretativo crítico supone varios desafíos y oportunidades:
Interpretamos críticamente
Sistematizar nuestros proyectos desde el enfoque interpretativo crítico supone varios desafíos y oportunidades:
Sistematizar es una oportunidad de que los actores nuevos comprendan el proceso vivido (hitos de cambio, actores involucrados y resultados) y permite que se legitime la experiencia a la vez que se contribuye a su sostenibilidad. De ese modo, los nuevos actores involucrados pueden obtener una comprensión más profunda de qué se está llevando a cabo y por qué se han tomado algunas decisiones de las que ellos no fueron parte. Los actores que sí participaron del proyecto, tienen una oportunidad de construir conocimiento pedagógico a partir de su experiencia y ponerlo a disposición de otras personas.
La sistematización ofrece la oportunidad de dar continuidad y sostenibilidad a la experiencia (desde el aseguramiento de cambios institucionales) y el involucramiento de los actores (incluyendo la articulación con el territorio al recurrir a actores sociales que están más allá de la escuela).
Al sistematizar es posible identificar cuáles fueron las “emergencias” (cosas que emergen y que no eran parte del plan) que resultan de las interacciones entre contextos y actores. Esas emergencias requirieron evaluar evidencias del momento y tomar decisiones para reorientar el proyecto. Esos cambios impactaron en los resultados que se recogerán en la sistematización, y entonces es posible realizar atribuciones entre lo realizado y lo logrado.
La incorporación en el proceso de sistematización de actores variados, como estudiantes egresados y familias que continúan o ya no participan, puede incrementar el nivel de legitimidad de la intervención realizada. Además, es una oportunidad de ofrecer reconocimiento a las personas que han contribuido a resolver la problemática o el desafío frente al que surgió el proyecto, a la vez que se hace frente a los miedos y resistencias al cambio que pueden haberse generado entre docentes, familias y otros actores.
Sistematizar demanda tiempo para trabajar de manera individual y también colaborativa, especialmente dentro del enfoque de una escuela que investiga sus propias prácticas. El proceso, requiere también de interlocutores que puedan acompañar el proceso para formular preguntas, ayudar a enfocar la reflexión o para sugerir otros recursos útiles. Así, en la comunidad de aprendizaje, se trabaja entre pares, pero con alguien que asume un papel de coordinación y facilitación.
La sistematización tiene entre sus fines la generación de conocimiento a partir de las prácticas pedagógicas de los maestros y también identificar posibilidades de escalabilidad (mejora de resultados en términos cuantitativos o cualitativos) a la vez que contribuye a la formación docente a partir de la investigación. También, es posible identificar si los impactos generados por los proyectos tienen incidencia política institucional o local, o incluso si pueden surgir propuestas de políticas públicas a partir de las experiencias sistematizadas. Para comunicar este conocimiento es necesario pensar en qué estrategias permiten llegar a las audiencias para las que podría ser importante o necesario.