Durante el Adviento nos preparamos para acoger a Jesús que es el “príncipe de la paz”. Y lo hacemos tejiendo entre nosotros un hilo que une los corazones. Cada gesto de reconciliación, cada palabra amable, cada ayuda que damos a los demás va fortaleciendo ese hilo invisible que nos une con Él y con los demás.
La Navidad nos recuerda que la paz nace en lo pequeño, como Dios hecho niño, una sonrisa, escuchar con cariño… y que Jesús nace entre nosotros para unir lo que estaba separado, para traer paz donde había división. Su nacimiento nos invita a tejer comunión entre nosotros.
EL HILO QUE NOS UNE