Luego de la revolución (1910-1920), México se debatió entre diversas tendencias políticas, cada una encabezada por un “hombre fuerte” de la política local. El más importante de ellos fue Álvaro Obregón, militar que había participado en la guerra civil de los años revolucionarios y que fue elegido presidente para el período de 1920 a 1924.
Como la reelección no era posible, eligió como sucesor a su secretario de Gobernación, Plutarco Elías Calles, quien ganó las elecciones presidenciales y gobernó entre 1924 y 1928.
En su gobierno proliferaron las iniciativas nacionales modernas: se creó el Banco de México, se expandió la red de carreteras, se construyeron presas y sistemas de riego y se construyeron numerosas escuelas rurales.
Por otro lado, la decisión del gobierno de reducir el número de sacerdotes y establecer reglamentaciones en materia religiosa alimentó las tensiones entre el Estado y la Iglesia, que dieron origen a la guerra cristera entre 1926 y 1929.
Construcción de presas
Escualas rurales
Sistemas de irrigación
Red de carreteras
El Maximato acabó en 1934 con la elección de Lázaro Cárdenas para el cargo de presidente. El nuevo gobierno fue menos manipulable por Calles, quien se manifestó descontento con el programa obrerista del presidente.
Este conflicto llegó a su final en 1935, cuando Cárdenas solicitó la renuncia de todo el gabinete de filiación callista, en un clima de confrontaciones obreras y división en el Congreso. Finalmente, Cárdenas expulsó del país a Calles en 1936, quien inició un exilio en Estados Unidos que duró hasta 1941, y le quitó toda influencia política en México.